PRUEBA Volkswagen CC 2.0 177 CV DSG

Una berlina deportiva muy premium

La marca Volkswagen tiene en el CC un coche muy bonito, que poco tiene que ver con el resto de la gama de berlinas, que ofrece

La marca Volkswagen tiene en el CC un coche muy bonito, que poco tiene que ver con el resto de la gama de berlinas, que ofrece un buen comportamiento, un gran confort de marcha y todo ello por un precio bastante razonable. Es la opción más premium dentro de la marca y una buena alternativa a modelos de Audi, BMW o Mercedes. Lo más importante es que es un coche diferente.

Cuando se lanzó la anterior generación del modelo, entonces todavía Passat  CC, me pareció una idea genial porque suponía darle un estilo especial y con mucha personalidad a un vehículo ya conocido y bueno pero con poca personalidad como es el Passat. Y el nuevo CC, a la venta desde 2012 supone solo una actualización de aquel aunque ha perdido en su denominación el primer apellido de Passat. Ahora es solo CC, pero es mucho coche.

Lo que hace diferente a un CC de un Passat es su parte trasera, esa zaga en caída, con un toque deportivo que le aporta también una mayor personalidad. Y su interior también es diferente, ya que en lugar de las tres plazas de siempre de un Passat, además bastante buenas, el CC tiene lo que podríamos llamar dos y media. Opcionalmente se puede pedir una de tres asientos con una banqueta corrida.

Volkswagen ha buscado precisamente ese carácter más rompedor, esa diferenciación frente a lo que es una berlina media. Y lo ha conseguido plenamente aunque hay que pagar un precio. Por un lado el acceso al interior en esa parte trasera es algo más complicado y con la forma del marco de la puerta más bajo es necesario medir bien para no hacerse daño en la cabeza al entrar.

Y el otro aspecto en el que hay problemas es en la habitabilidad interior. Si se cuenta con la versión de dos plazas esa zona posterior es muy amplia salvo en su cota de altura. Y eso a pesar de que los asientos van en una posición bastante baja. Una persona que quiera ir bien sentada, bien vertical y que mida a partir de 1,80 metros, no lo pasará muy bien. En el caso de la versión de 3 plazas, diría que son muy cómodas en las dos de los extremos, pero cuando tiene que ir un tercero la anchura es también un poco crítica.

Las plazas delanteras son muy buenas, pero también tienen un pequeño “pero”, y es que para ofrecer la máxima deportividad y poder contar con un techo bastante bajo los ingenieros han montado los asientos en una posición realmente baja. Eso puede ser agradable si una vez bien instalados en el coche queremos rodar y disfrutar al volante, o del viaje. La sensación es buena. Por el contrario, si lo que hay que hacer es entrar y salir varias veces acabaremos un poco cansados porque al ir el asiento muy bajo hay que trabajarse mucho el acceso.

Lo que queda claro en el mismo momento de entrar en el coche es que el CC es un vehículo para competir en el segmento Premium. Solo abrir la puerta y mirar su interior ya nos deja claro que es así. Su configuración de los asientos ayuda, pero sobre todo el tapizado con Alcantara, los completos asientos que proporcionan una muy buena sujeción en el caso de las plazas delanteras. Y sobre todo la calidad de acabado, de primera categoría y un equipamiento muy completo. Con todo ello, realmente este CC puede competir dentro del segmento Premium, algo que creo que su variante de aspecto normal el Passat, no puede hacer en las mismas condiciones.

La sensación que transmite es la de que se trata de un coche de un precio más elevado. Pero en realidad esta versión, la más potente diesel equipada con la motorización de 177 caballos y cambio DSG tiene un precio de 38.880 euros.

Y lo mismo que transmite sensación de coche Premium por su estética, lo hace también por su comportamiento. Las versiones más potentes, y esta lo es, incorpora el chasis activo, el denominado DCC, con el que el comportamiento del Volkswagen CC es realmente una referencia. El coche va como sobre raíles y obedece hasta el menor detalle las órdenes del conductor. Y permite elegir entre dos modos de suspensión, más confortable o más deportiva, con un botón a la derecha de la palanca de cambios.

Para ello, además de una buena suspensión, una amortiguación bien calculada y sobre todo el chasis activo, este CC va muy bien calzado con unos neumáticos de perfil bajo que garantizan la máxima precisión en el guiado. Pero ojo, esto que sin duda es una ventaja tiene también su aspecto negativo en el estado actual de las carreteras. Los baches cada día más frecuentes ponen en peligro casi constante nuestras ruedas. Y si hablamos de rodar en ciudad esto es mucho peor aún, sobre todo en Madrid.

Y hablando de los neumáticos no puedo evitar comentarles que en el caso del mercado español el CC lleva su rueda de repuesto de medida normal, algo que es muy de agradecer y que hace que pese a los baches podamos rodar bastante tranquilos.

Pese a llevar esa rueda grande en el maletero, este tiene una buena capacidad, ya que su valor homologado es de 455 litros, que en otros mercados, sin rueda, superan los 500. Pero más vale llevar un buen neumático de repuesto, por si acaso.

La gama del CC ofrece dos motores de gasolina, con tecnología TSi, y potencias de 160 y 210 caballos y otros dos diesel, con 140 y 177 caballos. El que hemos probado en esta ocasión creo que es perfecto. Mueve con mucha soltura este coche, pero sin excesos que nos hagan pagar cada día por excesos de velocidad. Eso sí, con este motor su velocidad máxima es de 220 km/h con lo que habrá que ir pendiente del velocímetro siempre.

El consumo homologado es de 5,2 litros, una cifra buena en un vehículo como este. En nuestra prueba de 850 kilómetros, con cerca de 100 kilómetros recorridos en ciudad, nuestro consumo medio fue de 6,3 litros. Y eso sin hacer una conducción muy ahorradora, aunque procurando no superar los límites legales. A este valor contribuye, sin duda, el sistema Stop/Start que funciona bien, es rápido y bastante suave en el arranque.

Hacer muchos kilómetros con este coche resulta delicioso. El conjunto motor/cambio es de los más eficaces que se pueden encontrar en el mercado, y es que si el motor resulta elástico, la presencia de un cambio de doble embrague de seis marchas muy rápido le hace ideal. En el modo automático, las marchas van cayendo muy rápidamente y a poco que rodemos a 70 km/h ya tendremos la sexta conectada para ahorrar combustible.

Y si se hace necesario acelerar, solo un pequeño pisotón hará que se quiten dos o tres marchas de golpe para conseguir la máxima agilidad. Y por supuesto, siempre tendremos las levas en el volante para accionar el cambio en modo manual. Estas levas del CC me gustan poco, porque son pequeñas y además van solidarias con el volante, pero ahí están si se ha necesario su uso.

Solo un último detalle con su equipamiento, y en concreto con sus sistemas de ayuda a la conducción, que creo que son claves hoy en día. Entre ellos el Side Assist que actúa sobre la dirección para evitar el cambio de carril y el control de la distancia con el coche de delante que permite determinar tres distancias para ajustar el control de crucero adaptativo. Estas opciones cuestan, respectivamente, 1.075 y 830 euros.

Este CC me ha gustado mucho porque es un buen rival de los modelos de Audi, Mercedes o BMW, y con respecto a estos tienen una estética diferente, elegante, deportiva y con una gran personalidad. Y sus calidades y equipamientos no desmerecen con respecto a aquellos.      

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