Bugatti Veyron Grand Sport, un roadster de colección
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COMIENZA LA PRODUCCION DE LAS 150 UNIDADES

Bugatti Veyron Grand Sport, un roadster de colección

En unas pocas semanas y si tenemos suerte ya podremos ver rodando por las mejores autopistas o las calles más elegantes de las mejores ciudades la

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Bugatti Veyron Grand Sport, un roadster de colección

En unas pocas semanas y si tenemos suerte ya podremos ver rodando por las mejores autopistas o las calles más elegantes de las mejores ciudades la versión descapotable del impresionante Bugatti Veyron, ya que ahora empieza su producción. Y digo, que lo podremos ver si tenemos suerte porque sólo unos pocos privilegiados, los que puedan o quieran pagar el millón y medio de euros que costará cada una de las 150 unidades que se van a fabricar, podrán presumir y disfrutar de este impresionante roadster de más de mil caballos.

Entre las singularidades del 16.4 Grand Sport, como así se llama, está su capota de policarbonato transparente, un elemento que se retira del coche manualmente para disfrutar de él a cielo abierto y que puede ser sustituido, si llueve, por una especie de paraguas que se coloca en el hueco de la capota original y que entra dentro del equipamiento de serie. Con él, sin embargo, sólo se puede circular a 130 km/h.

El Grand Sport es una versión tipo Targa y antes de salir a la calle ya cuenta con el título de ser el descapotable más rápido del mundo con una velocidad máxima -con la capota puesta- de 407 km/h, mientras que ésta se reduce a 360 si se quiere disfrutar a la vez del buen tiempo.

Monta el mismo propulsor que la versión coupé, un 7.993 c.c. de 16 cilindros en W y con 1.001 CV. El motor va colocado en posición central trasera longitudinal, dispone de cuatro turbocompresores y tecnología de inyección directa. La tracción es integral y el cambio automático de doble embrague con siete marchas.

Además de por su configuración de descapotable, el Grand Sport se diferencia de la versión cerrada por sus grandes tomas de aire colocadas detrás de los asientos y que además hacen las veces de barras antivuelco. Es 80 kg más pesado, se ha reforzado la estructura del túnel de transmisión y se ha instalado una barra de refuerzo en las puertas. El chasis está fabricado en fibra de carbono mientras que la suspensión es de aluminio y su aerodinámica se complementa con un alerón retráctil en la parte posterior.

La suspensión y el alerón se complementan con tres modos de funcionamiento: Standard, Handling y Top Seep según sea la velocidad de marcha.

Entre el equipamiento se incluye una nueva versión de neumáticos antipinchazo de Michelin, tapicería resistente a la humedad, ayuda posterior al aparcamiento con monitor de 2,7” colocado en el retrovisor interior, sofisticado sistema de audio...

Si la versión cerrada costaba un millón de euros en el momento de su lanzamiento, el Grand Sport sale a la calle por 1.4 millones sin impuestos. 

Ettore Bugatti