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Absentismo, burocracia, presupuestos e incertidumbre, lastres de la inversión
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Absentismo, burocracia, presupuestos e incertidumbre, lastres de la inversión

Aunque la economía avanza con solidez, cae la inversión exterior por burocracia, absentismo y falta de presupuestos; el Spain Investors Day buscará respuestas y reformas para sostener el atractivo competitivo de España

Foto: El Palacio de la Bolsa de Madrid. (EP/Jesús Hellín)
El Palacio de la Bolsa de Madrid. (EP/Jesús Hellín)

Que España cerró un año económico brillante es un hecho difícil de discutir. Nuestro país creció (2,9%), liderando Europa y más que duplicando la media de la Zona Euro (1,2%); creamos empleo y una parte de los nuevos ocupados lo fueron en sectores como la tecnología, que falta nos hace; nuestras empresas ganaron dinero, más que el ejercicio anterior, y fueron muy generosas con sus accionistas pues la Bolsa española volvió a batir récord de reparto de dividendo, alcanzando una rentabilidad por dividendo del 4,2%; el mercado de valores español, solo fue superado en crecimiento por la bolsa de Corea, y llegó a alcanzar una capitalización histórica de 1,5 billones, un 25% más que el año anterior. Todo ello supuso que las grandes empresas calificadoras de riesgo en el mundo mejoraron el rating de España y que nuestra deuda pública también mejoró su prima de riesgo.

Sin embargo, la inversión internacional en nuestro país bajó. No fue una caída dramática, pero en 2025 captamos menos inversión que en años anteriores. El capital en manos de inversores internacionales en nuestra Bolsa bajó un 3% desde 2023, situándose en el 48,7% del total, y, aunque sigue siendo alto, muestra una tendencia negativa. Y la inversión directa en España, según datos públicos, había bajado un 25 % en los nueve primeros meses de 2025, últimos datos de los que disponemos.

Ante este panorama, que debe de llamar a la reflexión a nuestros responsables económicos, cobra especial relevancia la cita que esta semana tendrá lugar en Madrid, con la XVI edición del foro Spain Investors Day, que organiza Estudio de Comunicación con el apoyo de empresas como BNP Paribas, Endesa, Deloitte, Cecabank, Novartis, LetterOne y BME, entre otras.

Pero ¿qué hace que los inversores miren menos a España cuando nuestro país presenta un expediente económico tan brillante? ¿qué nos hace menos competitivos? O, lo que es lo mismo, ¿qué cuestiones preocupan más a los inversores cuando analizan nuestra economía y nuestras empresas?

Foto: investigar-mas-invertir-mas-gestionar-mejor-y-regular Opinión

Estas preguntas seguro que tendrán respuestas más claras dentro de un par de días, y confío en que los inversores trasladen a los miembros del Gobierno que acuden al SID sus inquietudes con transparencia y rigor, pero intento resumir a continuación lo que nos dicen los inversores a la organización del evento. Estos son algunos de los lastres de nuestra economía:

El absentismo laboral: No era un grave problema antes de la pandemia, ahora lo es. Los datos en algunos sectores y algunas zonas de España son preocupantes, alcanzando números del 20% de empleados que no acuden diariamente a sus puestos de trabajo. Las causas de este creciente coste para las compañías son varias, pero la lentitud de la sanidad, con listas de espera y demora en los tratamientos y pruebas médicas, sin duda prolonga las bajas; los permisos de maternidad, paternidad y adopción; la lentitud y burocracia de la Seguridad Social; el incremento en las enfermedades mentales y el envejecimiento de la población son algunas de ellas.

Foto: inestabilidad-politica-corrupcion-economica-1hms Opinión

La burocracia y las normas. Es un mal genérico en Europa. Nuestra Unión regula mucho y la complejidad de nuestro país con normas y leyes estatales, autonómicas y locales hacen que en muchos sectores conseguir permisos sea un camino lento y farragoso. Cuando un inversor decide invertir y tiene que pedir permiso a nuestras administraciones, la respuesta no llega o llega muy tarde.

Los NO presupuestos públicos: No parecía posible gobernar un país sin presupuestos y hay sectores económicos que dependen, en gran parte, de ellos para desarrollar su actividad. Sin embargo, aquí estamos, un año más sin cuentas públicas y con el lastre que eso supone para la credibilidad y gobernabilidad de un Estado. Los inversores, sin duda, preguntarán al Gobierno por esta anómala situación.

Hay otros factores, muchos de ellos recurrentes y que -año tras año- surgen en las conversaciones como peticiones para que nuestro país sea más competitivo: La lentitud de nuestra justicia, que hace que en caso de litigio las empresas se eternicen para obtener una solución e implica gastos en abogados y tiempo. El alto coste de la vivienda, que se ha agudizado en los últimos años y ha elevado los costes inmobiliarios en ciudades como Madrid más de un 20% en el último año. La cualificación de la mano de obra, con una educación demasiado alejada de las empresas, que es muy teórica y poco flexible, y no capacita a profesionales suficientes para sectores que los necesitan…

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Por último, la incertidumbre. Este un es un mal mundial, derivado de las guerras, los aranceles, el petróleo… pero que en España se agudiza con el incierto panorama político. Nos espera un 2026 con demasiado ruido político, demasiado mensaje electoral y demasiado juicio que hace más imprevisible el escenario económico en el que las empresas tienen que hacer sus presupuestos y trabajar.

En resumen, España se presenta, un año más, en el Spain Investors Day, ante los grandes inversores mundiales con una buena situación macroeconómica y unas empresas rentables y generosas con los inversores. Pero nuestro país no puede dormirse en los laureles porque tenemos muchas reformar pendientes, muchas cosas que mejorar y muchos cambios que hacer para que España continue siendo competitiva y siga despertando el interés de los inversores. Ellos son un gran motor de la economía, pero tiene muchos otros países donde poner su dinero. No lo olvidemos.

*Benito Berceruelo, presidente de Spain Investors Day y CEO de Estudio de Comunicación

Que España cerró un año económico brillante es un hecho difícil de discutir. Nuestro país creció (2,9%), liderando Europa y más que duplicando la media de la Zona Euro (1,2%); creamos empleo y una parte de los nuevos ocupados lo fueron en sectores como la tecnología, que falta nos hace; nuestras empresas ganaron dinero, más que el ejercicio anterior, y fueron muy generosas con sus accionistas pues la Bolsa española volvió a batir récord de reparto de dividendo, alcanzando una rentabilidad por dividendo del 4,2%; el mercado de valores español, solo fue superado en crecimiento por la bolsa de Corea, y llegó a alcanzar una capitalización histórica de 1,5 billones, un 25% más que el año anterior. Todo ello supuso que las grandes empresas calificadoras de riesgo en el mundo mejoraron el rating de España y que nuestra deuda pública también mejoró su prima de riesgo.

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