La Administración Trump baraja un plan para castigar a algunos miembros de la OTAN que, a juicio del presidente estadounidense, no han colaborado con Estados Unidos e Israel durante la guerra con Irán, según fuentes oficiales de la Administración.
La propuesta implicaría retirar tropas estadounidenses de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte considerados poco colaboradores con el esfuerzo bélico en Irán y reubicarlas en aquellos que se mostraron más receptivos a la campaña militar de Estados Unidos. La iniciativa quedaría muy lejos de las recientes amenazas de Trump de retirar por completo a EEUU de la alianza, algo que por ley no puede hacer sin la aprobación del Congreso.
El plan, que ha circulado y ganado apoyos entre altos cargos de la Administración en las últimas semanas, se encuentra en una fase inicial de concepción y es una de las varias opciones que la Casa Blanca maneja para castigar a la OTAN. Su mera existencia subraya la creciente brecha entre la Administración Trump y los aliados europeos tras la decisión del presidente de lanzar la guerra contra Irán.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, viajó el miércoles a Washington para reunirse con Trump. Rutte ha procurado estrechar lazos con el presidente estadounidense pese a las tensiones en la alianza transatlántica, y fue uno de los dirigentes que le convencieron de no hacerse con el control de Groenlandia.
"Es bastante triste que la OTAN haya dado la espalda al pueblo estadounidense durante las últimas seis semanas, cuando es el pueblo estadounidense el que ha financiado su defensa", declaró el miércoles la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien añadió que Trump tiene previsto mantener una conversación "muy franca y sincera" con Rutte.
Estados Unidos tiene alrededor de 84.000 soldados desplegados en Europa, aunque la cifra exacta varía en función de los ejercicios militares y las rotaciones. Las bases estadounidenses en el continente europeo sirven como un centro neurálgico de las operaciones militares globales del país y, al mismo tiempo, suponen un estímulo económico para los países anfitriones gracias a la inversión que generan. Las bases del este de Europa funcionan también como elemento de disuasión frente a Rusia.
La Casa Blanca declinó hacer comentarios sobre la propuesta. No ha trascendido qué países perderían tropas, pero varios miembros de la alianza se han enfrentado a Trump desde su regreso al poder y, más recientemente, han atraído su ira al oponerse a la guerra con Irán.
España —el único país de la OTAN que no se ha comprometido a destinar el 5% de su PIB a defensa— bloqueó el uso de su espacio aéreo a los aviones estadounidenses implicados en la operación contra Irán. Altos cargos de la Administración también se muestran frustrados con Alemania, cuyos principales responsables políticos han criticado la guerra emprendida por Trump, pese a que Alemania alberga uno de los mayores y más importantes centros logísticos del Ejército estadounidense para sus operaciones en Oriente Próximo.
Italia también bloqueó temporalmente el uso de una base aérea en Sicilia por parte de Estados Unidos, y el Gobierno francés accedió a permitir el uso de una base en el sur de Francia solo después de que Washington garantizase que allí aterrizarían únicamente aviones no implicados en los bombardeos contra Irán.
Más allá de la reubicación de tropas, el plan podría incluir el cierre de al menos una base estadounidense en alguno de los países europeos, posiblemente España o Alemania, según las dos fuentes de la Administración.
Alba Sanz. La HayaEnrique Andrés PretelJuan Fernández-MirandaGráficos: Miguel Ángel Gavilanes
Entre los países que podrían salir beneficiados por su actitud de apoyo figuran Polonia, Rumanía, Lituania y Grecia, según las mismas fuentes. Los países del este de Europa registran algunas de las tasas de gasto en defensa más altas de la alianza y fueron de los primeros en señalar que apoyarían una coalición internacional para vigilar el estrecho de Ormuz. Tras el estallido del conflicto, Rumanía aprobó con rapidez las solicitudes estadounidenses para que sus bases fuesen utilizadas por la Fuerza Aérea de EEUU.
El plan podría traducirse en un mayor despliegue de tropas estadounidenses cerca de la frontera rusa, un resultado que previsiblemente irritará a Moscú.
Trump declaró el lunes que estaba "muy decepcionado" con la OTAN y que su negativa a apoyar a Estados Unidos en la guerra con Irán es "una mancha en la OTAN que nunca desaparecerá". El presidente ha arremetido reiteradamente contra la alianza y, según su entorno, en las últimas semanas ha sopesado en voz alta la posibilidad de abandonarla por completo.
El mes pasado publicó en su plataforma Truth Social que los países miembros "NO HAN HECHO ABSOLUTAMENTE NADA POR AYUDAR" en la guerra con Irán, y añadió: "EEUU NO NECESITA NADA DE LA OTAN".
Altos cargos europeos replican que nunca fueron consultados de antemano sobre la guerra, lo que dificultó la coordinación de una respuesta militar en los primeros días del conflicto. Dos ministros de Defensa de la OTAN, los de Estonia e Italia, quedaron atrapados en Dubái cuando Estados Unidos lanzó la ofensiva, ya que los Emiratos Árabes Unidos cerraron su espacio aéreo comercial.
La guerra con Irán es la última de una serie de crisis diplomáticas a las que la alianza se ha enfrentado desde que Trump llegó al poder. El presidente irritó a sus aliados con aranceles elevados contra Europa y con su interlocución con el presidente ruso, Vladímir Putin, en el marco de los esfuerzos por negociar la paz en Ucrania. Trump también desencadenó una crisis diplomática extraordinaria con Dinamarca, aliada de la OTAN, por sus reiterados intentos de anexionarse Groenlandia, una isla ártica perteneciente al reino danés.
La Administración Trump baraja un plan para castigar a algunos miembros de la OTAN que, a juicio del presidente estadounidense, no han colaborado con Estados Unidos e Israel durante la guerra con Irán, según fuentes oficiales de la Administración.