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La buena racha bursátil del sector energético se puede prolongar más allá de la guerra en Irán
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La buena racha bursátil del sector energético se puede prolongar más allá de la guerra en Irán

La guerra en Irán exige un replanteamiento profundo de un sector que los inversores han evitado durante años

Foto: Refinería en El Paso, Texas, Estados Unidos. (Getty/Brandon Bell)
Refinería en El Paso, Texas, Estados Unidos. (Getty/Brandon Bell)
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Es prácticamente imposible saber hacia dónde se dirige la guerra en Irán y cuándo se reabrirá el estrecho de Ormuz. Sea cual sea el desenlace, parece probable que los precios del petróleo se mantengan altos, quizá mucho más altos, durante más tiempo. Eso significa que muchos inversores que durante años han evitado las acciones del sector energético podrían tener que replantearse su postura. El problema es que, dado el repentino y fuerte repunte de las valoraciones, cualquier ajuste deberá realizarse con el tiempo, y no de forma precipitada.

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Los inversores llevan tiempo infraponderados en acciones del sector energético. Desde 2021, por ejemplo, ha salido más dinero de los ETF del sector energético del que ha entrado, frente a una entrada neta en todos los demás sectores, según datos de State Street Investment Management. Mientras tanto, incluso tras el repunte de este año, el sector energético representa menos del 4% de la capitalización bursátil del S&P 500, mientras que el tecnológico representa el 32%. Esta cifra parece baja. Hacia finales de 2022, durante la última crisis inflacionaria, el sector energético representaba más del 5% del índice. En la década de 1970, la energía constituía una cuarta parte del índice, según un informe de Carlyle.

Había muchas razones por las que los inversores evitaban las acciones energéticas. Tras las crisis inflacionistas provocadas por el petróleo de los años setenta y ochenta, hubo un periodo relativamente largo de calma. Incluso el resurgimiento de la inflación en 2021 y 2022 fue relativamente efímero, una vez que las cadenas de suministro se normalizaron y el petróleo ruso sancionado llegó al mercado. Las exportaciones baratas de China también contribuyeron a mantener bajos los precios y la inflación durante mucho tiempo, señala Tim Murray, estratega de mercados de capitales de T. Rowe Price. Además, el auge del esquisto en EEUU ayudó a contener los precios del petróleo.

Desde 2021 ha salido más dinero de los ETF del sector energético del que ha entrado, frente a una entrada neta en todos los demás sectores

Mientras tanto, la baja inflación vino acompañada de tipos de interés bajos, lo que hizo atractivo poseer acciones tecnológicas de alto crecimiento. Los inversores se "dejaron llevar por el largo periodo sin choques inflacionarios" y restaron importancia a la exposición a sectores que ofrecen protección contra la inflación, como el energético, señala Murray. Los inversores también se vieron desanimados por los escasos rendimientos de las acciones energéticas durante el boom del esquisto en EEUU, cuando las empresas dieron prioridad al crecimiento frente a los beneficios. Además del espíritu aventurero de los productores, había una razón estructural: los productores estadounidenses seguían encontrando formas de producir más petróleo con la misma profundidad de perforación.

Al mismo tiempo, la preocupación por el cambio climático hizo que las acciones energéticas, en particular las de los productores de petróleo, resultaran políticamente inaceptables para algunos inversores. Los tiempos han cambiado drásticamente, y los inversores también tendrán que hacerlo. Cada vez es más difícil descartar un escenario de crisis inflacionaria impulsada por la energía. Los analistas del mercado petrolero afirman que es probable que el estrecho de Ormuz, fundamental para el suministro mundial de petróleo, permanezca al menos parcialmente cerrado durante algún tiempo, a pesar de las esperanzas de un alto el fuego.

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Si Estados Unidos se retira abruptamente dejando a Irán en control de la vía navegable, es prácticamente inevitable que se reanuden los combates en la región, señala Bob McNally, presidente de Rapidan Energy Group, quien califica la situación de "equilibrio insostenible". Un intento militar de abrir la vía marítima no es algo seguro. Una mayor escalada conlleva más amenazas potenciales para la infraestructura energética de la región y, posiblemente, incluso para el mar Rojo, la ruta alternativa de exportación de petróleo de Arabia Saudí. Incluso en el mejor de los casos —por ejemplo, en un acuerdo negociado—, los analistas afirman que reanudar el flujo de petróleo llevará un tiempo considerable. El resultado será que el mundo se verá envuelto en un entorno de precios del petróleo estructuralmente más altos, con "más de 500 millones de barriles o más de petróleo" que no se habrán producido y que se habrán drenado de las reservas mundiales, señala Rory Johnston, investigador del mercado petrolero en Commodity Context. Además, cuando el mercado salga de esta crisis, es probable que los países consumidores de petróleo acumulen más reservas, lo que aumentará la demanda.

La conclusión para los inversores es que no hay mejor protección que la energía frente a una crisis inflacionaria impulsada por la energía. El sector tiene, con diferencia, el mejor historial a la hora de superar la inflación, según un análisis de Hartford Funds que examinó el rendimiento bursátil entre 1973 y 2025. Durante los periodos de fuertes subidas de precios, las empresas de petróleo y gas superaron la inflación en el 74% de los casos y ofrecieron una rentabilidad real anual de alrededor del 12,9% de media, según el análisis. Y aunque muchos inversores se vieron perjudicados por los años de gasto excesivo de las empresas energéticas, esos días han terminado. Quedan pocos especuladores tras un largo periodo de consolidación. Las empresas energéticas que han sobrevivido son más grandes y disciplinadas. En cualquier caso, los productores no pueden aumentar la producción de petróleo como solían hacerlo; las mejores reservas de esquisto ya han sido explotadas.

La conclusión para los inversores es que no hay mejor protección que la energía frente a una crisis inflacionaria impulsada por la energía

Los inversores que deseen aumentar su exposición a las acciones del sector energético tendrán que hacerlo con cautela. El sector energético del S&P 500 ha subido un 33% en lo que va de año, mientras que el sector tecnológico, el favorito del mercado durante mucho tiempo, ha bajado más de un 7%. Y las valoraciones son elevadas. El índice del sector energético del S&P cotiza ahora a un múltiplo de beneficios futuros de alrededor de 17,5 veces, frente a las 15,8 veces de finales de 2025 y una media de cinco años de alrededor de 13 veces. Aun así, los inversores con poca o ninguna exposición a las acciones energéticas quizá tengan que jugar a la defensiva. Dado lo impredecible que probablemente será la guerra en las próximas semanas, podría haber oportunidades puntuales cuando los titulares provoquen ventas masivas reactivas. Dan Pickering, director de inversiones de Pickering Energy Partners, lo expresa así: "Cuanta más visibilidad tenga el sector energético, más arriesgada se vuelve una posición infraponderada".

*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo

Es prácticamente imposible saber hacia dónde se dirige la guerra en Irán y cuándo se reabrirá el estrecho de Ormuz. Sea cual sea el desenlace, parece probable que los precios del petróleo se mantengan altos, quizá mucho más altos, durante más tiempo. Eso significa que muchos inversores que durante años han evitado las acciones del sector energético podrían tener que replantearse su postura. El problema es que, dado el repentino y fuerte repunte de las valoraciones, cualquier ajuste deberá realizarse con el tiempo, y no de forma precipitada.

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