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Por qué las empresas estadounidenses de fracking no se están lanzando a extraer más petróleo
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calma ante el caos

Por qué las empresas estadounidenses de fracking no se están lanzando a extraer más petróleo

Los gigantes del esquisto estadounidense no se desvían de sus planes, a pesar del caos del mercado

Foto: Foto: Getty/Joe Raedle.
Foto: Getty/Joe Raedle.
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Oriente Próximo se encuentra al borde de un conflicto prolongado que podría empujar los precios del petróleo a niveles no vistos en cuatro años. Por ahora, las empresas petroleras estadounidenses se mantienen al margen.

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El precio de referencia del petróleo estadounidense se situó el martes en 74,56 dólares el barril, un umbral que no se había superado desde el pasado mes de junio, cuando bombarderos estadounidenses lanzaron bombas antibúnker sobre tres instalaciones nucleares iraníes. Sin embargo, para los petroleros del oeste de Texas, no tiene mucho sentido invertir en costosas plataformas y aumentar la producción cuando la guerra podría ser de corta duración y los precios del crudo descender. Lo que no quieren es aumentar el ya considerable exceso de oferta y desperdiciar sus últimos yacimientos rentables. "Lo que hacemos hoy no es diferente de lo que hicimos ayer", afirma Wes Perry, presidente de la empresa perforadora PBEX, con sede en la Cuenca Pérmica. "No estamos aplicando ninguna nueva estrategia económica".

Las reacciones tranquilas del sector del esquisto estadounidense ante los vaivenes del mercado energético se están convirtiendo en una característica permanente de la industria petrolera de Estados Unidos. En los últimos años, las empresas perforadoras que cotizan en bolsa, presionadas por los inversores para que sean rentables, han aprovechado el aumento de los precios del petróleo como una oportunidad para devolver más dinero a los accionistas y fijar los precios de las ventas a futuro. Una ola de consolidaciones ha barrido a los operadores privados que se apresuraron a añadir nuevos barriles cuando los precios subieron.

El precio de referencia del petróleo estadounidense se situó el martes en 74,56 dólares el barril, un umbral que no se había superado desde junio

El resultado es que las empresas no son propensas a incorporar nuevas plataformas a menos que los precios del petróleo alcancen entre 75 y 85 dólares por barril y se mantengan así durante varios meses, según afirman analistas y ejecutivos. Si fuera necesario, el presidente Trump podría tener que recurrir a otras medidas, como aprovechar las reservas nacionales de crudo del país, para mantener los precios del petróleo bajo control. Cabe destacar que no ha pedido a sus aliados de los combustibles fósiles que aumenten la producción, como hizo tras sus anteriores ataques a Irán, cuando advirtió del peligro de beneficiar al enemigo. "No creo que la gente esté saltando de alegría y diciendo: Oye, estamos en un nuevo escenario, vamos a gestionar nuestro negocio de otra manera", afirma Dane Gregoris, director general de la plataforma de datos energéticos Enverus.

Los mercados petroleros se han mostrado relativamente moderados teniendo en cuenta la escalada del conflicto, en parte porque los consumidores mundiales están bien abastecidos. Antes de los ataques, los analistas de S&P Global Energy afirmaban que esperaban que la producción mundial de petróleo superara la demanda en una media de un millón de barriles al día este año. No obstante, una interrupción prolongada del tráfico de petroleros en el estrecho de Ormuz y los golpes a la producción e infraestructura petrolera de la región podrían disparar los precios del crudo por encima de los 100 dólares por barril.

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Hasta ahora, la estabilidad del esquisto estadounidense ha sido una bendición para Trump. El aumento constante de la producción estadounidense ha ayudado a suavizar los picos en los precios del crudo tras sus campañas contra Venezuela y ahora Irán, ambos importantes productores de petróleo. La Administración de Información Energética prevé que la producción nacional de petróleo haya alcanzado unos 13,7 millones de barriles diarios en febrero, lo que supone un aumento de casi 600.000 barriles desde que Trump asumió el cargo. Pero estas ganancias han sido fruto de la destreza técnica en el campo, no de la búsqueda del crecimiento. Las empresas de esquisto se han vuelto expertas en perforar menos pozos horizontales, pero mucho más largos, lo que les permite recortar costes y seguir extrayendo más crudo. Habitualmente perforan varios pozos al mismo tiempo y lo hacen prácticamente las 24 horas del día, lo que también ahorra costes.

Días antes de que estallaran las hostilidades contra Irán, los grandes productores de petróleo y gas dejaron claro en sus informes de resultados que tenían previsto mantener este enfoque conservador. ConocoPhillips, Occidental Petroleum y EOG Resources han afirmado que tenían previsto un crecimiento modesto del petróleo este año. Diamondback Energy ha dicho que mantendría la producción estable y maximizaría el flujo de caja libre. "No nos gusta dar bandazos con estos proyectos", declaró el director ejecutivo de ConocoPhillips, Ryan Lance, a los analistas. El sector ha vivido una montaña rusa en los últimos cuatro años. El precio del barril de crudo estadounidense superó los 120 dólares a principios de 2022 y bajó hasta los 55 dólares en diciembre. Los operadores han aprendido a controlar lo que pueden, a centrarse en devolver dinero a los accionistas mediante recompras y dividendos, y a reforzar sus balances, según Raoul LeBlanc, vicepresidente de operaciones globales de S&P Global Energy. "Si echamos la vista atrás y observamos la volatilidad de los precios en los últimos dos años, parece que esta ha sido una estrategia ganadora", afirma.

Hasta ahora, la estabilidad del esquisto estadounidense ha sido una bendición para Trump

Cuando los precios del petróleo se recuperaron de los mínimos alcanzados durante la pandemia de COVID-19 y llegaron a los 123,70 dólares por barril tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, fueron principalmente las empresas privadas de perforación las que se apresuraron a añadir plataformas. A mediados de 2023, cuando la producción finalmente se recuperó de la fuerte caída provocada por la pandemia, todas las empresas públicas, excepto tres, extraían menos crudo que antes de los confinamientos, según LeBlanc. Desde entonces, una frenética actividad de fusiones ha reducido el número de operadores privados, dejando la mayor parte de la producción de crudo de Estados Unidos en manos de empresas públicas disciplinadas y de lento movimiento. Estas empresas gestionan ahora el 73 % de las plataformas en las zonas más productivas de la Cuenca Pérmica, el mayor yacimiento petrolífero del país, según Gregoris, de Enverus.

Bryan Sheffield, socio gerente de la productora de petróleo y gas Formentera Partners, señala que las empresas corren el riesgo de reducir la eficiencia de sus operaciones al sumar plataformas que no tenían previsto desplegar. Según él, se necesitan seis semanas para cerrar un contrato para una nueva plataforma. "¿De verdad querrías firmar un contrato a 75 dólares por barril, o digamos 90 dólares, y que para cuando hayas firmado el contrato de la plataforma y la tengas en funcionamiento 90 días después, el petróleo haya vuelto a bajar a 50 dólares?", se pregunta. Por ahora, las empresas están aprovechando la última subida de los precios del crudo para fijar el precio de su producción, explica. El martes, Formentera cubrió el 80 % de su producción hasta principios de 2027 a 70 dólares. "Es el momento de protegerse", afirma Sheffield.

*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo

Oriente Próximo se encuentra al borde de un conflicto prolongado que podría empujar los precios del petróleo a niveles no vistos en cuatro años. Por ahora, las empresas petroleras estadounidenses se mantienen al margen.

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