Aranceles. Innovaciones en inteligencia artificial. Presión sobre la Reserva Federal. La intervención en Venezuela. Tras un año de la segunda administración Trump, los operadores e inversores afirman que se están acostumbrando cada vez más a lo que en Wall Street se conoce como "riesgo de eventos": noticias repentinas e inesperadas que provocan grandes fluctuaciones en los mercados.
Los cambios en Washington que afectan al mercado solían implicar meses de negociaciones con las partes interesadas, los miembros del Congreso y los grupos de presión. Hoy en día, es muy probable que se produzcan a través de titulares nocturnos o publicaciones en redes sociales que pueden añadir o borrar miles de millones de dólares en valor de mercado antes del desayuno. Últimamente, han abarcado desde la posible reducción de los aranceles sobre el acero hasta el nombramiento de un nuevo presidente de la Reserva Federal. Los nuevos avances en inteligencia artificial también han trastocado sectores enteros del mercado de forma repentina e inesperada, afectando a aseguradoras, proveedores de datos, gestores de patrimonios e incluso empresas de transporte en las últimas sesiones.
Las acciones se mantienen cerca de máximos históricos, pero la cadencia ininterrumpida ha llevado a algunos inversores a trasladar su dinero a mercados extranjeros u otros refugios para escapar del ruido del ciclo de titulares estadounidenses. Stephen Kolano, director de inversiones de Integrated Partners, se fija cada vez más en regiones en las que se están estableciendo relaciones comerciales independientemente de Washington, como la Unión Europea y la India, y está aumentando las asignaciones a empresas de defensa europeas y acciones de mercados emergentes. "Acabas por casi normalizarlo", afirma. "Sabes que debes esperar lo inesperado". Además de para lo impredecible, los inversores se están preparando para analizar los datos sobre el crecimiento económico y el indicador de inflación preferido por la Reserva Federal, junto con los resultados de Walmart, el vendedor de automóviles Carvana y el fabricante de equipos Deere.
Los nuevos avances en inteligencia artificial también han trastocado sectores enteros del mercado de forma repentina e inesperada
El nerviosismo se hace evidente en los picos del índice de volatilidad del Cboe, o VIX, conocido como el indicador del miedo de Wall Street porque mide el precio de las opciones que los inversores tienden a comprar cuando esperan fluctuaciones en las acciones. La media diaria absoluta del índice ha subido al 4,2%, desde el 3,5% durante el último año de la presidencia de Joe Biden, según datos de FactSet. El índice cerró en 20 o más durante 66 días en el primer año del segundo mandato del presidente Trump, en comparación con cero veces en el primer año de su primer mandato, según la investigación de Asym 500. Incluso esta temporada de resultados ha sido especialmente volátil. Las acciones del S&P 500 se movieron una media del 5,2% o más en los días de presentación de resultados, la cifra más alta desde 2012, según los analistas de Citi. Quince se movieron un 15% o más.
Mientras tanto, continúan las fluctuaciones provocadas por determinados acontecimientos. Una actualización de una pequeña empresa de logística provocó una caída de las acciones del sector del transporte por carretera la semana pasada, ante la preocupación de los inversores de que los transportistas fueran el próximo sector afectado por las nuevas herramientas de inteligencia artificial. C.H. Robinson cayó un 15%. No se trata solo de las acciones. Las guerras comerciales, el déficit público y la caída del dólar han contribuido a que los precios del oro se dispararan un 65% en 2025 y alcanzaran máximos históricos por encima de los 5.300 dólares la onza troy en enero. Luego, el repentino nombramiento de Kevin Warsh para suceder a Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal provocó una fuerte subida del dólar que hizo caer el oro.
Brent Donnelly, presidente de Spectra Markets, ha señalado un repunte de los fondos de pensiones que aumentan las protecciones contra movimientos extremos del dólar estadounidense para mitigar el riesgo de que la moneda caiga ante una noticia repentina. Un ejemplo de ello lo encontramos el mes pasado, cuando el comentario de Trump de que no le preocupaba una caída de la moneda estadounidense provocó la mayor caída del dólar desde su anuncio de aranceles en abril. "Es imposible saber cuándo va a ocurrir y, cuando ocurra, no sabrás si creértelo", afirma Donnelly. Solo en enero, los inversores han tenido que encarar la operación militar en Venezuela, una propuesta inesperada de limitar los tipos de interés de las tarjetas de crédito al 10%, una orden a los gigantes inmobiliarios Fannie Mae y Freddie Mac para que compraran 200.000 millones de dólares en bonos hipotecarios y los cambios en la política japonesa que provocaron una venta masiva en el mercado de bonos, según han escrito Marc Seidner y Pramol Dhawan, de Pimco, en un informe reciente.
Han recomendado a los inversores que adoptaran "una mentalidad ágil preparada para la incertidumbre", realizando un seguimiento de las valoraciones, manteniéndose flexibles en todas las regiones y reaccionando rápidamente cuando la volatilidad crea oportunidades. Algunos analistas han afirmado que la naturaleza implacable de las noticias ha enseñado a los gestores de fondos a desconfiar de la respuesta inicial a los anuncios del Gobierno, los acontecimientos geopolíticos o los avances tecnológicos sorpresa. "Hay que mirar más allá de esa sorpresa inicial maximalista, aunque parezca improvisada, porque va a ser objeto de negociación", afirma Paul Christopher, director de estrategia de inversión global del Wells Fargo Investment Institute.
"Es imposible saber cuándo va a ocurrir y, cuando ocurra, no sabrás si creértelo"
En lugar de reaccionar a los titulares, Christopher se centra en tendencias que se refuerzan mutuamente, como la desregulación y el gasto en inteligencia artificial. "La relación entre ruido y señal ha aumentado drásticamente", asegura Michael Rosen, director de inversiones de Angeles Investments en Santa Mónica, California. "Tenemos que dedicar mucho más tiempo a filtrar la gran cantidad de ruido que hay en el mundo e intentar discernir lo que realmente importa". Angeles ha comprado recientemente acciones de pequeña capitalización por primera vez en unos 20 años y ha abandonado una posición sobreponderada de largo plazo en activos estadounidenses para aumentar su exposición en Europa y los mercados emergentes. "Nuestra cartera está más diversificada que nunca", explica Rosen.
*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo
Aranceles. Innovaciones en inteligencia artificial. Presión sobre la Reserva Federal. La intervención en Venezuela. Tras un año de la segunda administración Trump, los operadores e inversores afirman que se están acostumbrando cada vez más a lo que en Wall Street se conoce como "riesgo de eventos": noticias repentinas e inesperadas que provocan grandes fluctuaciones en los mercados.