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Cinco razones por las que el precio del oro superó los 5.000 dólares la onza
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Cinco razones por las que el precio del oro superó los 5.000 dólares la onza

Comprar el metal precioso se ha convertido en el antídoto frente a los nervios del mercado

Foto: Foto: Getty/Christopher Furlong.
Foto: Getty/Christopher Furlong.
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Los inversores tienen muchos motivos para estar preocupados últimamente. Ya sea por la caída de los rendimientos de la deuda pública, por unas acciones caras o por los aranceles del presidente Trump, la respuesta ha sido la misma: comprar oro.

Solo tres meses después de alcanzar el hasta hace poco impensable nivel de 4.000 dólares por onza troy, el precio del oro superó los 5.000 dólares durante la sesión. Los futuros subían un 2%, hasta los 5.095,10 dólares la onza a primera hora del lunes, tras cerrar el viernes en un nuevo máximo histórico de 4.976,20 dólares. Estos son los cinco factores que están impulsando el mercado:

La apuesta por la depreciación

Entre los compradores más optimistas de oro están quienes temen por la fortaleza del dólar y de otras grandes divisas. Han recurrido al metal precioso como reserva de valor, con la esperanza de que resista posibles sacudidas económicas.

En las últimas semanas, Trump les ha dado razones de sobra para extremar la cautela. Este mismo mes autorizó una incursión en Venezuela para derrocar al hombre fuerte del país, Nicolás Maduro, intensificó su presión sobre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, para que baje los tipos de interés mediante una investigación del Departamento de Justicia, y amenazó con imponer una nueva ronda de aranceles a aliados europeos si no aceptan su empeño por Groenlandia.

Conocida en Wall Street como la debasement trade, esta estrategia se basa en el miedo a que la incapacidad de los gobiernos para controlar la inflación o reducir la deuda acabe erosionando el valor de las divisas que sostienen el sistema financiero global.

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A comienzos de 2025, los inversores se lanzaron al oro mientras la avalancha de aranceles de Trump contribuía a que el dólar registrara su peor primer semestre en 50 años. Después, en agosto, Powell dio a entender que el banco central empezaría a recortar los tipos pese a que la inflación seguía por encima del objetivo, y el oro continuó su escalada.

Al mismo tiempo, el aumento de la deuda y las políticas económicas expansivas en Europa y Japón han añadido más combustible. Mientras los operadores analizaban el resurgir de los temores a una guerra comercial transatlántica, una venta masiva de bonos en Japón la semana pasada llevó los rendimientos de la deuda pública a largo plazo a niveles récord.

Los analistas señalan que la estabilidad de esos pilares del mercado, así como de las instituciones que los supervisan, podría marcar el rumbo del oro.

«El rally del oro tiene que ver con la confianza», escribió a sus clientes el martes Daniel Ghali, estratega de TD Securities. «Por ahora, la confianza se ha doblado, pero no se ha roto. Si se rompe, el momentum durará más tiempo».

Tipos de interés más bajos

Los recortes de tipos de la Fed, que han reducido el rendimiento de la deuda pública y del efectivo, también están empujando a los inversores hacia el oro.

Los bonos del Tesoro, considerados ultraseguros, se convirtieron en una inversión atractiva en 2022, cuando la Fed empezó a subir los tipos para combatir la inflación posterior al covid. El volumen de efectivo en fondos monetarios, que compran este tipo de activos, aumentó hasta los 7,7 billones de dólares a finales del año pasado, frente a unos 5,1 billones a comienzos de 2022, antes de que los tipos empezaran a subir.

La deuda pública y los fondos monetarios han perdido parte de su atractivo ahora que los retornos son más bajos y podrían seguir cayendo si Trump se sale con la suya y el banco central reduce aún más los tipos.

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Un menor rendimiento de los activos sin riesgo, como los bonos del Tesoro, reduce el coste de oportunidad de mantener oro, que no ofrece rentabilidad pero sí un mayor potencial de subida.

Si solo una pequeña parte del enorme volumen de efectivo aparcado en fondos monetarios se desplazara hacia el oro, el impacto en el precio del metal precioso podría ser desproporcionado. Los analistas de Goldman Sachs estiman que los fondos cotizados que invierten en oro representan apenas el 0,17% de las carteras financieras privadas en EEUU, y que por cada aumento de 0,01% —impulsado por compras y no por revalorización— el precio del oro subiría un 1,4%.

Compras de bancos centrales

Mientras tanto, los inversores compiten por el oro con un tipo de comprador para el que el precio rara vez es un problema: los bancos centrales.

Estas instituciones, que durante muchos años fueron vendedoras netas de oro, pasaron a ser compradoras netas en 2010, tras reevaluar sus riesgos después de la crisis financiera provocada por el colapso hipotecario en EEUU. El ritmo de compras se aceleró en 2022.

Fue entonces cuando Occidente sancionó a Rusia por su invasión de Ucrania. Los bancos centrales de países con relaciones tensas con Occidente, entre ellos China, han ido reduciendo su exposición a activos denominados en dólares y aumentando sus reservas de oro, fuera del alcance de terceros.

Otros, como el Banco Nacional de Polonia, un comprador muy activo que el martes aprobó otra gran adquisición, buscan reforzar la estabilidad de sus propias divisas añadiendo activos que no conllevan los mismos riesgos que la deuda soberana.

«Los bancos centrales compran oro no solo por su comportamiento en precio, sino por el papel que puede desempeñar en las reservas»

«Los bancos centrales compran oro no solo por su comportamiento en precio, sino por el papel que puede desempeñar en las reservas», explica Juan Carlos Artigas, responsable de análisis del World Gold Council. «El oro es muy útil para cubrir riesgos o diversificar las reservas».

Acciones caras

Al igual que el oro, los principales índices bursátiles también han marcado máximos históricos. Sus niveles tan elevados están poniendo nerviosos a los inversores.

La forma más habitual de valorar las acciones es a través de un múltiplo de beneficios. Una medida muy utilizada, una versión ajustada cíclicamente de la ratio PER (veces que el precio incluye los beneficios), basada en las previsiones de los analistas sobre los resultados futuros, indica que las acciones solo han estado más caras una vez en los últimos 100 años: justo antes de que estallara la burbuja puntocom en 2000.

Las tecnológicas vuelven a ser la principal fuente de inquietud en la bolsa, donde unas pocas compañías gigantes, como Nvidia, Tesla o Amazon.com, pueden hacer subir o bajar el índice S&P 500 con independencia de lo que ocurra con las otras casi 490 empresas.

Momentum

El oro tiene buenas opciones de seguir subiendo, aunque solo sea porque sus rallies suelen ser duraderos. En cinco de los seis años anteriores a 2025 en los que los futuros del oro avanzaron al menos un 20%, volvieron a subir al año siguiente. En esos cinco casos, el incremento medio superó el 15%, según los analistas de Citi.

Ese patrón se repitió en 2025, cuando el oro encadenó a la subida del 27% de 2024 un avance adicional del 65%.

Los inversores tienen muchos motivos para estar preocupados últimamente. Ya sea por la caída de los rendimientos de la deuda pública, por unas acciones caras o por los aranceles del presidente Trump, la respuesta ha sido la misma: comprar oro.

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