Se acabó el idilio: por qué Trump ha puesto a Wall Street a la defensiva
La apuesta de Trump por la asequibilidad antes de las elecciones de mitad de mandato ha convertido a algunos de los favoritos del sector financiero en blancos fáciles
Donald Trump durante un mitin en Montana, Estados Unidos. (Getty/Michael Ciaglo)
Wall Street pensaba que tenía un aliado en Donald Trump. Ahora se está convirtiendo más bien en un adversario. El presidente cumplió en gran medida con los inversores el año pasado, gracias a que su administración redujo los impuestos, recortó el gasto y dio marcha atrás en un agresivo plan arancelario que había asustado a los mercados.
Ahora, tras sorprender a Wall Street con una serie de medidas rápidas en el transcurso de una semana, Trump parece estar lanzándole un aviso. Ha intentado impedir que los grandes inversores compren viviendas, ha pedido que se limite el tipo de interés de las tarjetas de crédito y ha anunciado restricciones a los salarios de los ejecutivos y a la recompra de acciones.
Después llegó la medida más sorprendente de todas: la investigación penal del Departamento de Justicia sobre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en lo que él calificó como una táctica de intimidación para bajar los tipos de interés. "Los inversores pensaban que, tras los aranceles de abril de 2025, la incertidumbre en torno a la política desaparecería por arte de magia", afirma Brad Golding, gestor de fondos de cobertura en Christofferson Robb & Co. en Nueva York. "Ahora vemos que las elecciones de mitad de mandato tienen más importancia que la rentabilidad de los bancos y la estabilidad de los mercados". La noticia de la investigación, que llevó al director ejecutivo de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, y a otros miembros del mundo bancario a defender a la Reserva Federal, ha supuesto una escalada en la campaña de presión de Trump sobre la Reserva Federal para que bajara los tipos. Fue un mensaje claro de que ahora lo que más preocupa a los votantes es el coste de la vida, y no los inversores.
El lunes por la noche, Trump lanzó su último ataque contra las empresas en las redes sociales, diciendo que estaba trabajando con Microsoft y otros gigantes tecnológicos para asegurarse de que los consumidores no "paguen el pato" del aumento de los precios de la electricidad, ya que las fuertes inversiones en inteligencia artificial alimentan la demanda de energía de los centros de datos. El portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, ha asegurado en un comunicado que los múltiples récords bursátiles y el aumento de los salarios reales demuestran que Trump puede "desatar una prosperidad histórica" tanto para los consumidores como para los inversores. Los inversores no pueden decir que no se les haya advertido. Los funcionarios de la Administración llevan más de un año diciendo que van a intentar ayudar a los consumidores, incluso a costa de los inversores. "Durante las últimas cuatro décadas, Wall Street se ha enriquecido más que nunca... durante los próximos cuatro años, le tocará el turno a Main Street", dijo el secretario del Tesoro, Scott Bessent, a un grupo de banqueros el pasado mes de abril.
"Ahora vemos que las elecciones de mitad de mandato tienen más importancia que la rentabilidad de los bancos y la estabilidad de los mercados"
Los inversores se preparan para la próxima sorpresa de Trump que podría impulsar los movimientos bursátiles. La Administración ha indicado que podrían darse a conocer más propuestas de asequibilidad cuando el presidente comparezca en el Foro Económico Mundial la próxima semana. "Hay que esperar lo impensable y posicionar las carteras en consecuencia", afirma Dan Ivascyn, director de inversiones de Pimco, la potente empresa de bonos. Pimco ha realizado cambios en su cartera, incluida la compra de más deuda de emisores no estadounidenses. La petición de Trump el viernes por la noche de un límite temporal del 10 % en los tipos de interés de las tarjetas de crédito ha contribuido a que las acciones de los grandes emisores de tarjetas y proveedores de redes bajen el lunes y el martes. Las acciones de Citigroup, American Express, Capital One, Mastercard y Visa cayeron entre un 4 % y algo más del 7 % en esos dos días.
Su plan, anunciado la semana pasada, de impedir que los grandes inversores compren viviendas unifamiliares, ha afectado a las acciones de dos grandes propietarios de viviendas unifamiliares y a Blackstone, que posee un rival más pequeño. Las acciones se han recuperado un poco desde entonces. Los índices bursátiles en general no reflejan demasiada preocupación, en parte porque los inversores se han acostumbrado a que Trump se eche atrás en muchas de sus ideas. Algunas propuestas requerirían el respaldo del Congreso, lo que podría no materializarse. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson (republicano por Luisiana), señaló el martes que la propuesta de Trump sobre las tasas de las tarjetas de crédito se enfrentaría a un duro escollo en el Congreso. "Probablemente, la propuesta sobre las tarjetas de crédito no se llevará a cabo, al igual que las restricciones a la compra institucional de viviendas", afirma Peter Boockvar, director de inversiones de One Point BFG Wealth Partners. "Por lo tanto, los mercados se encuentran a la espera".
La investigación sobre Powell ha suscitado críticas inmediatas por parte de antiguos funcionarios de la Reserva Federal y del Tesoro, así como de legisladores, entre ellos el senador Thom Tillis (republicano por Carolina del Norte), miembro del Comité Bancario del Senado, y otros que podrían obstaculizar la capacidad de Trump para confirmar un sustituto de Powell. Dimon, de JPMorgan, y Robin Vince, director ejecutivo del Bank of New York Mellon, defendieron a la Reserva Federal en las conferencias telefónicas del martes en las que se discutieron los resultados trimestrales de sus bancos. Dimon afirmó que la interferencia política en la Fed provocaría un aumento de la inflación y de los tipos de interés, en lugar de lograr el objetivo declarado por Trump de reducirlos. La investigación sobre Powell podría incluso animarle a seguir como miembro de la junta de la Fed después de que expire su mandato como presidente a finales de este año, o reforzar los esfuerzos para garantizar que el próximo presidente tenga la independencia necesaria para aplicar su política.
Otras propuestas también podrían tener consecuencias no deseadas, lo que podría explicar la moderada respuesta del mercado. Por ejemplo, la reducción de los tipos de interés de las tarjetas de crédito podría limitar el acceso al crédito de los consumidores con ingresos bajos y medios, según han advertido las asociaciones comerciales. "Impedir que los inversores institucionales compren viviendas para alquilarlas también suena bien, pero podría perjudicar a aquellas familias que quieren vivir en una casa pero no pueden permitirse comprarla", afirma Boockvar. "Además, podría disuadir a los constructores de viviendas de añadir nueva oferta al mercado". La apuesta de Trump por la asequibilidad podría afectar a otros sectores, no solo al financiero. La Administración ha sugerido que espera reducir los precios de la gasolina para los consumidores estadounidenses, posiblemente añadiendo petróleo venezolano al mercado. La bajada de los precios en las gasolineras ayudaría a los conductores, pero podría lastrar los beneficios de las empresas energéticas.
La reducción de los tipos de interés de las tarjetas de crédito podría limitar el acceso al crédito de los consumidores con ingresos bajos y medios
Aun así, los analistas de Wall Street suelen buscar motivos para el optimismo, incluso cuando las noticias son inquietantes. El lunes, Morgan Stanley comunicó a sus clientes que los esfuerzos de la Administración Trump por dar prioridad a la asequibilidad de la vivienda ayudarían a algunas acciones relacionadas con el consumo. Y si la Administración ofrece incentivos a los constructores de viviendas, animándoles a aumentar la oferta, eso podría impulsar los beneficios de esas empresas.
*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo
Wall Street pensaba que tenía un aliado en Donald Trump. Ahora se está convirtiendo más bien en un adversario. El presidente cumplió en gran medida con los inversores el año pasado, gracias a que su administración redujo los impuestos, recortó el gasto y dio marcha atrás en un agresivo plan arancelario que había asustado a los mercados.