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No solo a Powell: las presiones de Trump son una advertencia (y seria) para su sucesor
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No solo a Powell: las presiones de Trump son una advertencia (y seria) para su sucesor

La investigación refleja hasta dónde está dispuesto a llegar el presidente para controlar el banco central

Foto: El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell. (EFE/Jim Lo Scalzo)
El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell. (EFE/Jim Lo Scalzo)
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La investigación penal sobre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, no se centra en última instancia en la sede de la Fed, ni en Powell, ni siquiera en los tipos de interés. Se trata del poder. El presidente Trump pretende tomar el control del banco central, independientemente de lo que digan la ley o los tribunales. En ese sentido, la investigación también es un mensaje para quienquiera que suceda a Powell, probablemente el asesor de Trump Kevin Hassett o el exgobernador de la Fed Kevin Warsh. Ambos afirman que serán independientes. Pero si alguno de los dos fija los tipos de interés en contra de los deseos de Trump, puede esperar el mismo trato que Powell. Es un poderoso incentivo para mantenerse a raya.

Foto: trump-fed-asi-preparando-los-inversores

Desde que volvió al poder hace un año, Trump ha ido borrando progresivamente las líneas que antes separaban al presidente de otras fuentes de autoridad federal. Ha despedido a miembros demócratas de agencias como la Comisión Federal de Comercio, en contra de la ley, ha destituido a altos funcionarios de justicia, defensa y fuerzas del orden considerados insuficientemente leales, y ha pisoteado la autoridad del Congreso sobre el gasto y los ingresos. La Reserva Federal era una excepción. Dado que los políticos siempre quieren tipos de interés más bajos, lo que puede provocar inflación, la Reserva Federal, por ley y por tradición, opera de forma independiente del presidente y del Congreso. Los presidentes han presionado a la Reserva Federal de todos modos, pero normalmente a puerta cerrada, mientras que públicamente afirman respetar su independencia.

Trump no. Insiste en que debería tener algo que decir sobre los tipos de interés, y muchos en su administración consideran que la independencia es contraria a la autoridad suprema del presidente sobre el poder ejecutivo. Aunque Trump nombró a Powell en su primer mandato, el año pasado se desilusionó por la negativa de Powell a recortar más los tipos de interés, a menudo debido a la contribución de los aranceles a la inflación. El Tribunal Supremo señaló que no permitiría a Trump despedir a Powell ni a ninguno de los otros seis gobernadores sin causa justificada. Sin desanimarse, Trump simplemente ha tratado de inventar una causa. En agosto, intentó despedir a la gobernadora Lisa Cook por supuestas declaraciones falsas en una solicitud de hipoteca. Cook negó las acusaciones y ha permanecido en la Fed a la espera de que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre la legalidad de la acción de Trump.

Trump insiste en que él debería tener algo que decir sobre los tipos de interés

Trump dejó claro que su objetivo era sustituir a Cook por un leal para hacerse con el control de la junta de gobernadores, formada por siete miembros, que, junto con cinco de los doce presidentes de los bancos de reserva, votan los tipos de interés. "Una vez que tengamos la mayoría, la vivienda va a cambiar y va a ser fantástico", dijo en ese momento. Este último ataque parece similar en su diseño e intención. "Trump no solo quiere tipos más bajos, sino también el control de la junta", afirmó el domingo Mark Spindel, historiador de la Fed. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, y Trump "quieren controlar la institución" para realizar cambios más radicales, como la forma en que la Fed supervisa los bancos o utiliza su balance para intervenir en los mercados, señaló. Bill Pulte, director de la Agencia Federal de Financiación de la Vivienda y uno de los funcionarios más partidistas de Trump, inició la campaña atacando a Powell por los sobrecostes de la renovación de la sede de la Reserva Federal. El Departamento de Justicia está examinando el testimonio de Powell ante el Congreso sobre el proyecto.

Powell afirmó que se trata de un pretexto por su negativa a ceder a los deseos de Trump. Trump lo negó el domingo a NBC News. Aun así, es difícil explicar de otra manera la virulencia con la que la administración ha atacado a Powell. Los proyectos federales, incluidos los de Trump, suelen superar el presupuesto sin que se produzcan recriminaciones similares. El precio del salón de baile de la Casa Blanca de Trump ya se ha duplicado, pasando de 200 a 400 millones de dólares (aunque lo pagarán donantes privados). Antes de su primer mandato, dijo que un muro fronterizo costaría entre 8.000 y 12.000 millones de dólares y que México lo pagaría. México no lo pagó y ahora se han destinado más de 60.000 millones de dólares al proyecto. Los legisladores se quejan a menudo de que los testigos mienten o engañan. Sin embargo, eso rara vez da lugar a un procesamiento, especialmente de los propios nombramientos de la administración. Para garantizar la condena, los fiscales deben demostrar que la falsedad se cometió "a sabiendas y de forma deliberada" y que es "materialmente" falsa, ficticia o fraudulenta.

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Dos antiguos aliados de Trump fueron acusados de mentir al Congreso durante su primer mandato. El año pasado, Trump presionó al Departamento de Justicia para que acusara al exdirector del FBI James Comey, adversario de Trump, por mentir al Congreso. Un juez federal desestimó los cargos, dictaminando que el fiscal elegido por Trump para llevar los casos había sido nombrado ilegalmente. No está claro si Powell será finalmente acusado, y mucho menos condenado. La declaración de Powell del domingo indicaba que se niega a dejarse intimidar, lo que significa que, por ahora, la política de tipos de interés no debería cambiar.

El hecho de que los funcionarios de Trump vayan tras Powell sin esperar la decisión del Tribunal Supremo sobre la destitución de Cook refleja su determinación de romper la independencia de la Fed. Podrían tener éxito, incluso si fracasan en los tribunales. El mensaje para todos los funcionarios de la Fed es que desafiar a Trump es una invitación a que se investiguen sus antecedentes y declaraciones públicas como pretexto para su destitución. Teniendo esto en cuenta, ¿quién querría ocupar ese cargo? Presumiblemente, solo alguien dispuesto a cumplir los deseos de Trump.

*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo

La investigación penal sobre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, no se centra en última instancia en la sede de la Fed, ni en Powell, ni siquiera en los tipos de interés. Se trata del poder. El presidente Trump pretende tomar el control del banco central, independientemente de lo que digan la ley o los tribunales. En ese sentido, la investigación también es un mensaje para quienquiera que suceda a Powell, probablemente el asesor de Trump Kevin Hassett o el exgobernador de la Fed Kevin Warsh. Ambos afirman que serán independientes. Pero si alguno de los dos fija los tipos de interés en contra de los deseos de Trump, puede esperar el mismo trato que Powell. Es un poderoso incentivo para mantenerse a raya.

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