Trump ha ayudado a los máximos de la bolsa. Ahora es su principal riesgo de desplome
A principios del primer mandato de Donald Trump, las acciones alcanzaron máximos históricos y el Dow Jones superó los 20.000 puntos por primera vez en la historia
Sus mensajes en las redes sociales movían los mercados, sus incursiones en la política exterior afectaban a los precios de la energía y sus políticas fiscales y de gasto impulsaban el crecimiento de los beneficios empresariales. El llamado "efecto Trump" elevó el S&P 500 casi un 5% entre el día de las elecciones en noviembre de 2016 y la toma de posesión del presidente en enero del año siguiente. Al entrar en el segundo año de su segundo mandato, los inversores ven prácticamente las mismas políticas en el ámbito fiscal, lo que ha contribuido a que el Dow se acerque por primera vez a los 50.000 puntos, con máximos históricos para el S&P 500.
Pero también están empezando a ver un retorno de la intromisión del presidente en áreas que van más allá del ámbito de competencia de la Casa Blanca, lo que plantea una serie de riesgos para los mercados que se adentran en el cuarto año del actual mercado alcista. La detención y acusación del exlíder venezolano Nicolás Maduro ha agitado los mercados energéticos y ha suscitado el temor a intervenciones militares en otras partes del mundo, incluida Groenlandia, un territorio controlado por Dinamarca, aliada de la OTAN. Su uso liberal de los poderes de emergencia para justificar una serie de aranceles a las importaciones ha trastocado el comercio mundial, avivado las preocupaciones por la inflación y provocado una inminente decisión del Tribunal Supremo que amenaza con inyectar una importante ronda de volatilidad en los mercados a muy corto plazo.
Más concretamente, sus recientes mensajes en las redes sociales han apuntado a las industrias aeroespacial y de defensa, donde ha criticado duramente a los directivos de las empresas por cobrar grandes sueldos y repartir dividendos a los accionistas sin invertir en nueva producción nacional. Trump también ha apuntado al mercado inmobiliario con la promesa de impedir que los inversores institucionales compren viviendas de alquiler. Las dos misivas publicadas el miércoles en Truth Socialhan sacudido las acciones del fabricante de misiles Patriot RTX y de los compradores de viviendas Blackstone e Invitation Homes, que han caído en picado. Su plan de "dirigir" Venezuela, con las empresas petroleras estadounidenses presionadas para ayudar a extraer el crudo del país, ha impulsado las acciones del gigante de la producción Chevron y de la refinería Valero Energy. En otras palabras, es como si volviéramos a 2017.
La detención de Nicolás Maduro ha agitado los mercados energéticos y ha suscitado el temor a intervenciones militares en otros países
Los fundamentos del mercado son sólidos: es probable que los beneficios empresariales crezcan casi un 16 % este año, superando el avance del S&P 500 y reduciendo así la relación precio-beneficio del mayor índice de referencia mundial. La economía está mostrando una resistencia sorprendente, al igual que el gasto de los consumidores, y el tan pregonado aumento de las presiones inflacionistas derivado de las políticas arancelarias del presidente simplemente no se ha materializado. Esta vez, sin embargo, los riesgos de la microgestión del presidente parecen más agudos. La deuda de Estados Unidos se acerca a los 39 billones de dólares, casi el doble que en 2017, y el Comité para un Presupuesto Federal Responsable afirmó que la demanda de Trump de un aumento de 500.000 millones de dólares en el gasto militar añadirá al menos 5,8 billones de dólares a esa cifra en la próxima década. En 2017, Trump quizá se contentaba con llamar la atención a las empresas a través de Twitter y exigir cambios desde la tribuna de la Casa Blanca.
Esta vez, el enfoque del presidente en los contratistas de defensa debe verse en el contexto de su ataque a la industria tecnológica a principios de este año, cuando obtuvo una participación del 10 % en Intel y una parte de los ingresos por la venta de chips destinados a China de Nvidia. Añadir a los contratistas de defensa a esa lista no es descabellado. El activismo de Trump durante su primer mandato en los mercados energéticos se centró en gran medida en el oleoducto XL, que transporta crudo desde las arenas petrolíferas de Canadá. Sin embargo, su aventura en Venezuela aumenta el riesgo de represalias por parte de China, que depende del suministro sudamericano, al tiempo que siembra la semilla de la desconfianza entre aliados y enemigos por igual en la región latinoamericana.
En 2017, Trump suavizó su postura respecto a la entonces presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, a quien anteriormente había acusado de mantener los tipos de interés artificialmente bajos. Hoy en día, está dispuesto a nombrar a un nuevo presidente de la Fed que se encargará de ese objetivo expreso, lo que plantea importantes cuestiones sobre la independencia del banco central y difumina la línea entre las políticas monetarias y fiscales. Las acciones tuvieron un gran año en 2017, con un aumento de casi el 20 % en el S&P 500. Pero esos rendimientos desaparecieron al año siguiente —el índice de referencia tuvo su peor rendimiento en una década— en medio de la creciente volatilidad del mercado, la guerra comercial entre EEUU y China y el desplome del rendimiento de las megacapitalizaciones tecnológicas. Todo esto suena escalofriantemente familiar.
*Contenido con licencia de Barron's. Traducido por Federico Caraballo
Sus mensajes en las redes sociales movían los mercados, sus incursiones en la política exterior afectaban a los precios de la energía y sus políticas fiscales y de gasto impulsaban el crecimiento de los beneficios empresariales. El llamado "efecto Trump" elevó el S&P 500 casi un 5% entre el día de las elecciones en noviembre de 2016 y la toma de posesión del presidente en enero del año siguiente. Al entrar en el segundo año de su segundo mandato, los inversores ven prácticamente las mismas políticas en el ámbito fiscal, lo que ha contribuido a que el Dow se acerque por primera vez a los 50.000 puntos, con máximos históricos para el S&P 500.