Los inversores se preparan para una Reserva Federal muy diferente el año que viene. El presidente Trump ha dado señales de que está a punto de elegir al próximo presidente del banco central. También ha redoblado su exigencia de bajar los tipos de interés y recientemente ha declarado a The Wall Street Journal que espera que el nuevo líder se sume a su agenda.
Los analistas advierten de que una Fed menos independiente supondría una gran amenaza para la economía y los mercados. Aunque la Fed controla los tipos de interés a corto plazo, los costes de financiación en EEUU están muy influidos por los rendimientos de los bonos del Estado a más largo plazo. Estos vienen determinados por las expectativas de los inversores sobre los tipos a corto plazo en el futuro, más que por su situación actual. Si el banco central recorta los tipos de forma agresiva cuando la economía aún se encuentra en buena forma, la preocupación por la inflación y el aumento de los tipos podría hacer que los rendimientos y los costes de financiación subieran en lugar de bajar. Una subida brusca de los rendimientos también podría afectar a las acciones.
No todo depende del presidente
Hasta ahora, las medidas han sido comedidas. Una de las razones es que, históricamente, los presidentes de la Fed han ejercido una influencia desmesurada sobre el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), compuesto por 12 miembros, que vota los tipos de interés, pero no tienen poder para fijar los tipos por su cuenta. Por lo tanto, Trump tendría que esforzarse mucho para obtener un control claro sobre el banco central. Algunos en Wall Street siguen creyendo que es posible. El FOMC está formado por siete gobernadores de la Fed nombrados por el presidente y cinco presidentes de bancos regionales seleccionados por los consejos de administración de esos bancos y confirmados por los gobernadores de la Fed. Una mayoría nombrada por Trump podría intentar destituir a cualquier presidente de la Fed que se considere un obstáculo para la bajada de los tipos. En este momento, tres gobernadores de la Fed han sido nombrados por Trump, incluidos dos de su primer mandato, cuando Trump no estaba tan comprometido con la búsqueda de seguidores leales. A principios de este mes, los tres se unieron a los demás gobernadores para reelegir por unanimidad a los presidentes de la Fed.
¿Una mayoría de Trump?
No obstante, Trump podría tener más oportunidades de elegir gobernadores en los próximos meses, lo que podría alterar el equilibrio de poder del banco central. Una de ellas se produciría si Jerome Powell dimitiera de la Fed tras expirar su mandato como presidente en mayo, una medida que seguiría el precedente histórico, aunque no sea necesaria (su mandato como gobernador se extiende hasta 2028). Otra se produciría si el Tribunal Supremo fallara a favor de Trump y le permitiera destituir a la gobernadora de la Fed Lisa Cook, a quien la Administración ha acusado de mentir en la documentación hipotecaria, acusación que ella niega.
En tal caso, tres gobernadores serían nombrados por Trump para un segundo mandato, además de los dos de su primer mandato, y las posibilidades de destituir a los presidentes de la Fed aumentarían lo suficiente como para asustar a los mercados, según Blake Gwinn, director de estrategia de tipos de interés estadounidenses de RBC Capital Markets. Si Trump pudiera sustituir tanto a Powell como a Cook, "la cosa se pondría mucho más interesante", afirma.
Más división, más incertidumbre
Incluso si eso no ocurre, muchos inversores advierten de que una Fed más dividida sería suficiente para causar problemas en los mercados. Algunos incluso prevén situaciones en las que el presidente del banco central presione para bajar los tipos, pero sea superado en votos por otros funcionarios. En algunos otros países, como el Reino Unido, no es extraño que el líder del banco central disienta de una decisión sobre los tipos de interés. Pero eso supondría un cambio importante en EEUU. Las opiniones de cada miembro del FOMC tendrían más peso, lo que podría generar más incertidumbre sobre la trayectoria de los tipos y, por lo tanto, más volatilidad en el mercado de bonos, según John Briggs, director de estrategia de tipos de interés estadounidenses de Natixis Corporate and Investment Banking. Eso, a su vez, podría dar lugar a un aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, porque "si se añade incertidumbre por la volatilidad, se debería poder obtener un mayor rendimiento", afirma.
¿Signos de preocupación?
En las últimas semanas, se ha ampliado la diferencia entre los rendimientos de los bonos del Tesoro a corto y largo plazo. Algunos lo ven como una señal de que los inversores están cada vez más preocupados por la independencia de la Fed, ya que sugiere que esperan que los tipos sean más bajos a corto plazo, pero no necesariamente a largo plazo. Sin embargo, muchos inversores afirman que ya esperan que la Fed siga recortando los tipos a principios del próximo año, incluso antes de la llegada de un nuevo presidente. Las acciones no han mostrado mucha preocupación, ya que la perspectiva de más recortes de tipos ha impulsado a los sectores que más podrían beneficiarse, como los bancos y las empresas industriales.
Una oportunidad para el consenso
Una opinión muy extendida en Wall Street es que una economía más débil mitigará las divisiones en el banco central y creará consenso para nuevos recortes. En el transcurso de 15 meses, la Fed ya ha bajado su tipo de interés de referencia de los fondos federales del 5,25% al 5,5% hasta el 3,5% al 3,75%. Aunque Trump ha dicho que cree que los tipos deberían ser del 1% o menos dentro de un año, muchos inversores confían en que el nuevo presidente de la Fed pueda salirse con la suya políticamente con recortes más modestos, justificados por los datos económicos. "Para cuando esa persona ocupe el cargo y comience a celebrar sus primeras reuniones, dispondrá de mucha más información [y] probablemente de más respaldo para bajar los tipos", asegura Bryan Whalen, director de inversiones del grupo de renta fija de TCW.
La comunicación es importante
Hay quien sostiene que el estilo también importa: los inversores se sentirán menos nerviosos con un presidente de la Fed que pueda presentar argumentos económicos razonables para bajar mucho más los tipos que con uno que se limite a repetir los argumentos de Trump, aunque el objetivo sea el mismo. Si el nuevo presidente de la Fed "es reflexivo en su forma de comunicarse, eso no solo aumentaría sus posibilidades de inclinar el consenso hacia su punto de vista, sino que también crearía estabilidad al no hacer nada que perjudicara el impacto que la Fed puede tener en la economía", señala Michael Lorizio, director de negociación de tipos de interés estadounidenses en Manulife Investment Management.
*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo
Los inversores se preparan para una Reserva Federal muy diferente el año que viene. El presidente Trump ha dado señales de que está a punto de elegir al próximo presidente del banco central. También ha redoblado su exigencia de bajar los tipos de interés y recientemente ha declarado a The Wall Street Journal que espera que el nuevo líder se sume a su agenda.