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Los valores defensivos en bolsa ya no son lo que eran: toca cambiar de estrategia
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Los valores defensivos en bolsa ya no son lo que eran: toca cambiar de estrategia

Los productores de alimentos envasados aportan los mejores resultados cuando se busca refugio, pero los cambios en los hábitos de los consumidores exigen selectividad

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A medida que el mercado de la IA se tambalea, algunos inversores vuelven a buscar refugio.

Los bienes de consumo envasados, desde alimentos hasta productos de limpieza, han sido en gran medida ignorados hasta ahora, a pesar de que suelen servir de refugio en periodos de tensión en los mercados. Tras varios años de bajo rendimiento, el sector ofrece oportunidades de valor, ya sea en pañales, refrescos, dulces o cerveza. Sin embargo, encontrar seguridad requiere selectividad, ya que los cambios estructurales en nuestra forma de comer y beber chocan con parte del universo de los productos básicos de consumo.

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La historia nos ayuda a explicar por qué los inversores recurren instintivamente a los productos básicos en momentos de tensión. En cada una de las principales caídas del mercado en las últimas décadas, periodos en los que el S&P 500 cayó un 20 % o más, el sector generalmente obtuvo un rendimiento superior. Durante el estallido de la burbuja puntocom en los 2000, la crisis financiera de 2008 e incluso la venta masiva impulsada por la inflación de 2022, las empresas que vendían productos de primera necesidad obtuvieron mejores resultados que el mercado en general. Los inversores buscan la seguridad relativa de sus flujos de caja predecibles.

Tomemos como ejemplo la última gran venta masiva de 2022. Desde el pico del mercado en enero hasta su mínimo en octubre, el S&P 500 cayó aproximadamente un 25 %. Durante ese mismo periodo, General Mills, Campbell's, Hershey y J.M. Smucker registraron avances. Se produjo un patrón similar durante las caídas más recientes tras el anuncio del presidente Trump sobre los aranceles del "Día de la Liberación", lo que reforzó la idea de que las grandes empresas alimentarias pueden seguir actuando como cobertura cuando las acciones de crecimiento se desmoronan. No obstante, esos repuntes de rendimiento superior han sido efímeros, en parte debido a las fuerzas estructurales que afectan a estas empresas. En los últimos tres años, todos esos fabricantes de alimentos han registrado descensos, incluso cuando el S&P 500 ha avanzado un 79 %. La alimentación más saludable, el auge de los medicamentos para adelgazar y la intensificación de la competencia de las marcas blancas obligan a los inversores a sopesar la relativa seguridad de estas empresas alimentarias frente a las crecientes presiones sobre su negocio, que podrían intensificarse el próximo año.

La historia nos ayuda a explicar por qué los inversores recurren instintivamente a los productos básicos en momentos de tensión

En 2026, se espera que los medicamentos para adelgazar se adopten de forma más generalizada, gracias a las nuevas formulaciones orales y a una mayor cobertura de los seguros. Esto podría seguir ejerciendo presión sobre la demanda de alimentos altamente calóricos y muy procesados. Al mismo tiempo, los consumidores, que aún se están recuperando de años de inflación alimentaria, están optando cada vez más por marcas blancas, lo que beneficia a minoristas como Walmart y Costco a expensas de los fabricantes de marca. Estas tendencias han ejercido presión sobre los volúmenes de las grandes empresas alimentarias, lo que ha obligado a muchas de ellas a ofrecer promociones para recuperar cuota de mercado. Por ejemplo, General Mills informó la semana pasada de un repunte en el volumen de su negocio minorista en Norteamérica, pero solo porque está reduciendo los precios.

Los inversores que deseen rotar hacia la seguridad de los productos básicos podrían querer ser más estratégicos. McCormick se destaca como una empresa mejor alineada con el comportamiento cambiante de los consumidores. Aunque las acciones son más caras que la media de las empresas alimentarias, con unas 21 veces los beneficios futuros, están significativamente por debajo de su media de cinco años, que es de unas 27. La empresa se beneficia de dos cambios seculares duraderos: más cocina casera y una preferencia creciente por comidas más frescas y saludables, según Robert Moskow, analista de TD Cowen. Las especias representan una pequeña parte del presupuesto alimentario de los hogares, lo que hace que los volúmenes de McCormick sean más resistentes que los de las empresas tradicionales de alimentos envasados. Moskow también señala que los consumidores más jóvenes cocinan más, un cambio que McCormick ha aprovechado mediante un marketing específico y una política de precios disciplinada que dificulta la competencia de las marcas blancas.

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Otra forma de ganar exposición en el sector alimentario sin verse sometido a las presiones de los consumidores estadounidenses es la diversificación geográfica. Mondelez y Nestlé generan gran parte de sus ingresos fuera de EEUU, lo que les hace menos vulnerables a las tensiones económicas nacionales. Como ventaja adicional, la disminución de las presiones sobre el coste del cacao podría ayudar a mejorar los márgenes de sus negocios de chocolate. El gigante de las bebidas Coca-Cola, con su presencia global y su creciente enfoque en las bebidas sin azúcar y energéticas, también encaja en el molde de una empresa con un rendimiento estable. Otra estrategia consiste en apostar por empresas que venden productos básicos para el hogar y el cuidado personal que no se ven afectados por los cambios en las tendencias de salud.

Aunque se enfrentan a la presión de la competencia de las marcas blancas, empresas como Procter & Gamble y Kimberly-Clark, cuyas carteras abarcan detergentes, pañales y toallitas, no están directamente expuestas a las tendencias de consumo de alimentos. P&G es la opción más estable, pero también más cara, mientras que Kimberly-Clark ofrece un punto de entrada más barato después de que su acuerdo con Kenvue inquietara a los inversores preocupados por el riesgo de la operación y las posibles implicaciones legales relacionadas con marcas de salud para el consumidor como Tylenol. Se cotiza a un múltiplo futuro de 13,1 en relación con una media de cinco años de casi 19. Los productos básicos de consumo aún pueden ofrecer refugio en un mercado turbulento. El reto ahora es distinguir el valor duradero de las trampas de valor.

*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo

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