Es noticia
Existen inquietantes similitudes entre la fiebre por la IA y la burbuja puntocom
  1. Mercados
  2. The Wall Street Journal
¿se repetirá la historia?

Existen inquietantes similitudes entre la fiebre por la IA y la burbuja puntocom

Los alcistas niegan que haya una burbuja de IA al estilo de la de los años noventa. Comparten algunas similitudes muy llamativas, pero también hay diferencias notables

Foto: Foto: Reuters/Florence Lo.
Foto: Reuters/Florence Lo.
EC EXCLUSIVO

¿Es el karma? ¿Una coincidencia? En cualquier caso, el fantasma de la burbuja puntocom ha vuelto 25 años después. Las acciones de Cisco Systems, el campeón de la era puntocom que se convirtió en la empresa más valiosa del mundo en su apogeo en marzo del 2000, han vuelto a alcanzar ese nivel por primera vez esta semana. Es una advertencia de lo mucho que los precios de las acciones pueden alejarse de la realidad.

Foto: nvidia-ia-han-perdido-estatus-de

Los alcistas dedican mucho tiempo a negar que se esté gestando de nuevo una burbuja al estilo de la de los años noventa en el sector de la inteligencia artificial. Sin embargo, merece la pena repasar algunas de las similitudes más llamativas y algunas diferencias notables.

Valoración

Hay muchas formas de valorar las acciones, y prácticamente todas ellas hacen que las acciones estadounidenses parezcan las más caras desde la burbuja puntocom. La relación precio-beneficio futura, la relación precio-flujo de caja, el cálculo del "modelo de la Fed" de la recompensa adicional que ofrecen las acciones en comparación con los bonos y la relación precio-beneficio ajustada cíclicamente indican que las acciones son caras. La razón es común a todas ellas: los inversores, al igual que en 1999-2000, apuestan por una nueva tecnología que les proporcione un crecimiento de los beneficios mucho más rápido de lo habitual. Si esto ocurre, se justifican las valoraciones más altas.

Incertidumbre

Al igual que las puntocom se valoraban basándose en la esperanza de que Internet trajera una nueva era de beneficios a partir de modelos de negocio aún por demostrar, lo mismo ocurre con la IA. La IA generativa ha dado lugar a chatbots y a la generación de imágenes que parecen rozar la magia, pero, por ahora, su precio está muy por debajo de lo que cuesta producirla, lo que provoca grandes pérdidas a las empresas de IA. La diferencia es que muchas de las empresas puntocom puras ni siquiera tenían ingresos, mientras que las empresas de IA al menos están realizando algunas ventas.

Inversión

Internet se construyó sobre una red global de cables de fibra óptica tendidos por empresas de telecomunicaciones, lo que supuso un gran gasto corporativo financiado con deuda. Los grandes modelos lingüísticos que hay detrás de la IA avanzada se construyen en gigantescos centros de datos, lo que supone una gran inversión corporativa financiada cada vez más con deuda, así como con el efectivo de las grandes tecnológicas procedente de sus negocios tradicionales. Las cifras en los 2000 eran impresionantes, con más de 100.000 millones de dólares invertidos en nuevas redes de telecomunicaciones a finales del siglo pasado. Había tanta fibra que gran parte de ella acabó sin usar durante una década, hasta que el tráfico de Internet creció lo suficiente como para justificar su uso. La carrera por construir centros de datos es aún más extrema, con cifras de inversión de billones de dólares por parte de los principales desarrolladores de IA. El gasto es tan grande que los economistas dicen que representa una parte significativa del crecimiento del producto interior bruto.

Las empresas que venden productos equivalentes a picos y palas durante la fiebre del oro han obtenido muy buenos resultados. En los 2000 fue con Cisco, fabricante de los routers necesarios para conectarse a Internet, y con las empresas de telecomunicaciones, donde el sector aumentó sus beneficios en una cuarta parte en el último año de la burbuja. Hoy en día son Nvidia y otros fabricantes de chips los que suministran la potencia de procesamiento a los centros de datos y obtienen grandes beneficios. El crecimiento de Nvidia es mejor que el de Cisco, pero ambos fueron extraordinarios: en 1999, los ingresos de Cisco aumentaron más del 40 % y en los 2000 más del 50 %. Nvidia, en los dos últimos periodos de 12 meses, ha logrado primero más del 150 % y luego, en los 12 meses hasta octubre, el 60 %. Este crecimiento, naturalmente, entusiasma a los inversores.

Un mercado con un único objetivo

En 1999, cayeron más acciones del S&P 500 que las que subieron. En lo que va de año, 183, o el 37 %, han bajado. Todo lo relacionado con la IA (fabricantes de chips, generadores de energía, productores de equipos utilizados para construir centros de datos) ha subido, y gran parte del resto del mercado ha bajado. En 1999, si eras una acción de Internet, te disparabas, y si no lo eras, nadie se interesaba por ti. Lo mismo ocurre hoy en día con la IA.

Comercio minorista

Los particulares dominan la negociación de acciones, apostando de nuevo fuerte por pequeñas empresas con pérdidas. Tanto en la burbuja de los 2000 como en la de 2021 en SPACs, tecnología limpia, criptomonedas y cannabis, las pequeñas acciones con pérdidas superaron con creces a las pequeñas acciones rentables, que son mucho menos interesantes. Esto se refleja en el índice Russell 2000 de empresas más pequeñas, que superó al S&P 600, que exige a las empresas mostrar beneficios antes de ser incluidas, en 10 puntos porcentuales en los 12 meses hasta mediados de octubre, antes de que se invirtiera la tendencia. El índice Russell de empresas más pequeñas solo ha superado al S&P 600 en tres ocasiones anteriores: 1999-2000, 2020-21 y en el repunte tras el mínimo posterior al estallido de la burbuja puntocom en 2002.

El índice Russell Microcap ha tenido un comportamiento aún más extremo, superando al S&P 600 en 25 puntos porcentuales en un año, antes de volver a caer. Este auge bursátil ha impulsado a Robinhood Markets un 220 % este año, al igual que el auge bursátil de las puntocom impulsó a E-Trade Financial, ahora parte de Morgan Stanley, un 261 % en 1999.

El debate sobre la burbuja

Hay quien dice que si todo el mundo habla de una burbuja, es señal de que no la hay. Sin embargo, en 1999 se discutió acaloradamente sobre la burbuja, incluso mientras esta seguía inflándose. Ahora está ocurriendo lo mismo.

Crecimiento exponencial

Una gran diferencia entre ahora y 1999-2000 es la magnitud de las subidas de precios. Es cierto que Nvidia ha subido mucho (muchísimo). No obstante, las ganancias de las acciones de la empresa, del 54 % este año hasta el pico de octubre, y del 30 % incluyendo la caída desde entonces, son insignificantes en comparación con los saltos de 1999. Cisco se duplicó con creces en un mes desde mediados de octubre de 1999, mientras que Apple subió un 150 % ese año e Intel ganó un 75 % en poco menos de tres meses a principios de 2000.

Incluso las mejores acciones de este año, como Western Digital, Seagate y Micron Technology, solo han triplicado o cuadruplicado su valor hasta alcanzar su máximo esta semana, antes de caer en picado el viernes. En 1999, Qualcomm se disparó un 2620 %. No fue hasta 2020 cuando se recuperó de la caída posterior. En última instancia, que esto sea una burbuja depende de si acaba estallando. Si resulta que la IA no puede ofrecer tanto las ganancias de productividad prometidas como los cuantiosos beneficios para sus creadores, el paralelismo se establecerá con las dolorosas secuelas de la burbuja puntocom, y no con el auge.

*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo

¿Es el karma? ¿Una coincidencia? En cualquier caso, el fantasma de la burbuja puntocom ha vuelto 25 años después. Las acciones de Cisco Systems, el campeón de la era puntocom que se convirtió en la empresa más valiosa del mundo en su apogeo en marzo del 2000, han vuelto a alcanzar ese nivel por primera vez esta semana. Es una advertencia de lo mucho que los precios de las acciones pueden alejarse de la realidad.

Wall Street Journal Wall Street Inteligencia Artificial
El redactor recomienda