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Las megaoperaciones apalancadas vuelven a Wall Street
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Las megaoperaciones apalancadas vuelven a Wall Street

La oferta de Paramount por Warner, por valor de 77.900 millones de dólares y respaldada por una deuda de 54.000 millones, está provocando malestar entre los inversores en bonos

Foto: Foto: Getty/Spencer Platt.
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Vuelven las megatransacciones y con ellas el enorme apetito de Wall Street por la deuda. La opa hostil de Paramount sobre Warner Bros. Discovery esta semana, la compra apalancada de la empresa de videojuegos Electronic Arts a principios de este año y otras transacciones recientes cargadas de deuda han sido posibles gracias al aumento de los préstamos de los bancos e incluso de algunos fondos de crédito privados. Las fusiones y adquisiciones de gran envergadura, es decir, aquellas valoradas en 10.000 millones de dólares o más, han alcanzado este año un importe récord, según Dealogic. Gran parte del precio de esas operaciones se paga con deuda.

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Las operaciones con gran endeudamiento suponen grandes ganancias para los accionistas, pero también más riesgos para los inversores en bonos cuando los mercados crediticios muestran signos de saturación. Además, los posibles compradores tienen más opciones que nunca: los mercados de bonos corporativos, préstamos sindicados y crédito privado están en plena ebullición simultánea. "Estas apuestas grandes y más audaces son cada vez más interesantes, y la gente está dispuesta a probarlas gracias a la financiación disponible", afirma Matthew Toole, director de inteligencia de operaciones del London Stock Exchange Group. Las expectativas de que la administración Trump sea más complaciente con las grandes fusiones también están impulsando el tamaño de las operaciones hasta niveles sin precedentes. La oferta de Paramount por Warner incluía 54.000 millones de dólares en financiación de deuda comprometida por Bank of America, Citigroup y la empresa de inversión Apollo Global Management. La de Netflix ascendía a 59.000 millones de dólares, respaldada por Wells Fargo, BNP Paribas y HSBC.

La divulgación de la financiación ha desencadenado una frenética actividad bursátil en los bonos de Warner, con unos 450 millones de dólares cambiando de manos el lunes después de que Paramount anunciara oficialmente su plan de adquisición hostil, según datos de MarketAxess. Los precios de los bonos han caído alrededor de un 5 % en diciembre, en gran parte porque la oferta de Paramount se basaba en una deuda mayor de lo que esperaban los analistas, según los gestores de fondos que poseen la deuda. Es probable que la carga de la deuda aumente si continúa la guerra de ofertas. La situación resulta especialmente preocupante porque el endeudamiento excesivo fue uno de los principales factores que provocaron los problemas financieros de Warner en el pasado.

Las operaciones con gran endeudamiento suponen grandes ganancias para los accionistas, pero también más riesgos para los inversores en bonos

Se originó en 2022, cuando AT&T escindió su unidad WarnerMedia para fusionarla con una empresa más pequeña, Discovery, una operación que supuso una deuda de unos 50.000 millones de dólares para la empresa resultante. Warner se esforzó por reducir esa deuda, recortando gastos sin descanso y destinando el flujo de caja al pago de la deuda. Una fusión con Paramount volvería a tensar su balance, pero los ejecutivos de Paramount afirmaron el lunes, en una llamada en la que anunciaron su oferta hostil, que planean convertir la empresa fusionada Warner-Paramount en una empresa con grado de inversión mediante recortes de costes por valor de miles de millones. Esperan que la deuda de Warner-Paramount alcance el grado de inversión en dos años. Los inversores en deuda se apresuran a señalar que los acuerdos rara vez salen según lo previsto, especialmente en lo que respecta al alcance de los recortes de costes previstos.

"En retrospectiva, las adquisiciones de medios de comunicación no han funcionado tan bien", afirma Jawad Hussain, director de S&P Global Ratings especializado en empresas de medios de comunicación y entretenimiento. S&P esperaba inicialmente elevar la calificación de Warner cuando se anunció el acuerdo con Discovery, pero acabó rebajándola cuando la empresa fusionada no logró alcanzar las previsiones realizadas en el momento de la fusión. Warner eligió la oferta de Netflix en parte debido a la incertidumbre sobre la solidez de la financiación de Paramount, especialmente si los mercados de deuda se paralizan como lo hicieron en 2022, según una persona con conocimiento del acuerdo. Mientras que la oferta de Paramount se basa en una amplia coalición de prestamistas y socios capitalistas —y el capital está respaldado por la familia del multimillonario Larry Ellison y la empresa de capital privado RedBird Capital—, Netflix puede actuar por su cuenta gracias a sus grandes reservas de efectivo y a su calificación crediticia de grado de inversión A.

Foto: netflix-negocia-exclusiva-warner-bros-compra-hbo-estudios-cine

Los bancos de Wall Street han evitado en su mayoría las grandes operaciones de deuda desde que en 2022 se vieron atrapados en una serie de operaciones denominadas "hung deals", es decir, préstamos que mantuvieron en sus balances en lugar de venderlos con pérdidas a los inversores. ¿La más notable? Los 13.000 millones de dólares en préstamos para la compra apalancada de Twitter por parte de Elon Musk. Esa deuda permaneció en los balances de los bancos durante más de dos años debido al bajo rendimiento de la empresa de redes sociales (la última parte de la deuda fue vendida por los bancos a principios de este año). A principios de este año, un grupo de inversores, entre los que se encontraban el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí y Silver Lake, dio a conocer la mayor compra apalancada de la historia, una privatización de aproximadamente 55.000 millones de dólares de Electronic Arts, el fabricante de videojuegos como Madden NFL y Los Sims. Esa operación incluía 20.000 millones de dólares en financiación de deuda.

En la conferencia sobre servicios financieros de Goldman Sachs celebrada el lunes, los banqueros expresaron su confianza en que la máquina de las operaciones seguirá funcionando, incluso, según dijeron, aquellas de gran envergadura que requieren mucha financiación. Los clientes están ansiosos por ganar escala, ampliar la tecnología y compensar el aumento de los costes arancelarios. El director financiero de Goldman afirmó que podría estar comenzando el tan esperado auge de las operaciones de capital privado, un ámbito que depende en gran medida de la deuda. "Creo que, en general, reina la confianza y el optimismo", afirmó Navid Mahmoodzadegan, director ejecutivo de Moelis, en la conferencia de Nueva York. "Mi perspectiva para la actividad general de fusiones y adquisiciones es muy, muy buena de cara al próximo año". Esas adquisiciones de 2026 se sumarán sin duda a una deuda ya de por sí elevada, lo que incomoda a algunos inversores en bonos.

*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo

Vuelven las megatransacciones y con ellas el enorme apetito de Wall Street por la deuda. La opa hostil de Paramount sobre Warner Bros. Discovery esta semana, la compra apalancada de la empresa de videojuegos Electronic Arts a principios de este año y otras transacciones recientes cargadas de deuda han sido posibles gracias al aumento de los préstamos de los bancos e incluso de algunos fondos de crédito privados. Las fusiones y adquisiciones de gran envergadura, es decir, aquellas valoradas en 10.000 millones de dólares o más, han alcanzado este año un importe récord, según Dealogic. Gran parte del precio de esas operaciones se paga con deuda.

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