La Fed se ha fracturado: por qué esto complica futuras bajadas de tipos
Trump quiere tipos de interés más bajos y un nuevo presidente de la Fed. Las divisiones internas evidenciadas el miércoles apuntan a que una cosa no garantiza la otra
Exterior de la Reserva Federal estadounidense. (Reuters)
Jerome Powell sacó adelante el miércoles una bajada de tipos frente a las mayores reservas que ha encontrado en casi ocho años al frente del banco central y, al hacerlo, lanzó de forma implícita un mensaje claroalpresidente Trump y también a su propio sucesor: recortar los tipos es más difícil de lo que parece. La decisión generó tres votos en contra: dos de los responsables que se oponían a cualquier recorte y uno de un aliado de Trump que quería una bajada mayor.
La votación formal no reflejó del todo la resistencia. Otros cuatro responsables expresaron una objeción más discreta en las proyecciones trimestrales de la Fed: anotaron un tipo de interés para 2025 más alto que el aprobado por el comité, una señal de que ellos no habrían recortado. Junto con los disidentes, suponen aproximadamente un tercio de los responsables de política monetaria que asisten a las reuniones de la Fed.
Trump mostró de inmediato su disgusto porque el recorte no fuera mayor. "Estoy buscando a alguien que sea honesto con los tipos de interés", dijo el miércoles, antes de su primera entrevista formal con un candidato para suceder a Powell, cuyo mandato termina en mayo. "Nuestro tipo debería ser mucho más bajo".
Powell ha conducido a sus colegas a aprobar bajadas de tipos en las tres últimas reuniones, incluida la de esta semana, basándose en dos consideraciones principales. Primero, considera que la inflación no está resultando ser una preocupación tan grande como muchos temían cuando Trump anunció fuertes subidas de aranceles esta pasada primavera. En segundo lugar, aunque los responsables esperaban que la creación de empleo se fuera enfriando gradualmente este año, ese proceso ha sido "un poco" más frío de lo previsto recientemente, dijo el miércoles. Aun así, Powell dio pocas señales de que nuevas bajadas fueran inminentes.
Las nuevas proyecciones de la Fed subrayaron el desafío. Siete de los 19 participantes en la reunión de esta semana del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) consideran que no estarán justificadas nuevas bajadas de tipos el próximo año y cuatro no ven más de una reducción: probablemente muchas menos de las que desea el presidente, y un posible quebradero de cabeza para quien tome el relevo en mayo.
Salvo que Trump fuerce un gran terremoto institucional, solo hay dos vías para que él o un nuevo presidente de la Fed logren tipos más bajos el próximo año: una economía mucho más débil o un avance significativo en la desinflación que podría no ser visible durante meses. La división refleja un comité partido por una cuestión de fondo: no sobre si puede estar al borde de un error de política, sino sobre cuál de los dos errores posibles.
Las palomas ven un mercado laboral que se debilita pese a 1,5 puntos porcentuales de bajadas de tipos en los últimos 15 meses —1,75 puntos ya con el movimiento del miércoles—. Temen que esperar a tener pruebas claras de debilidad suponga actuar demasiado tarde para evitarla. Los halcones ven a un banco central que recorta en una economía más fuerte de lo que parece, con el riesgo de repetir los errores de "stop and go" de los años setenta. "Salvo que haya un cambio importante en la composición de quién se sienta alrededor de la Fed, va a haber una enorme resistencia a las bajadas de tipos", advirtió Diane Swonk, economista jefe de KPMG.
El Comité Federal de Mercado Abierto, que fija los tipos, está dirigido por el presidente, pero incluye a otros 11 miembros: otros seis miembros del consejo de gobernadores, nombrados por presidentes de ambos partidos, y el presidente de la Reserva Federal de Nueva York y cuatro de los otros 11 presidentes de bancos regionales de la Fed, que van rotando en el voto. Esos presidentes de bancos regionales no son cargos de designación política.
El desacuerdo que se ve ahora refleja la forma en que se diseñó la Fed, explicó Richard Clarida, ex vicepresidente de la Fed que trabajó junto a Powell y que ahora está en Pimco. "El FOMC se creó intencionadamente para que hubiera una mezcla en el voto sobre política entre los presidentes de los bancos regionales de la Fed y el consejo", señaló. "Eso es claramente una característica del sistema, no un fallo".
La cultura de consenso de la Fed aspira a lograr un respaldo lo bastante amplio como para minimizar los votos en contra, pero la oposición del miércoles al recorte no fue necesariamente "antagónica con la dirección", apuntó David Mericle, economista jefe de EEUU en Goldman Sachs. "Puede incluso ser algo útil, porque intentan transmitir que 'el listón es más alto' sin decir: 'No vamos a hacer algo que muy bien podríamos acabar queriendo hacer'".
Los propios asesores de Trump han admitido las limitaciones en los últimos días. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló recientemente que "el presidente de la Reserva Federal tiene la capacidad de mover ficha y abrir el debate, pero, al final del día, él o ella tiene un voto".
Kevin Hassett, veterano asesor de Trump y principal favorito para suceder a Powell, se expresó en términos similares el martes. Preguntado por lo que haría si Trump le presionara públicamente para que recortara tipos, Hassett aseguró que su lealtad estaría con su propio criterio. "Supongamos que la inflación ha pasado, digamos, del 2,5% al 4%: ahí no puedes recortar tipos", dijo en la cumbre CEO Council de The Wall Street Journal.
Pero la Administración también ha enviado señales que sugieren que quizá no acepte esas limitaciones en silencio.Bessent ha cuestionado la legitimidad de varios presidentes regionales de la Fed que han sido algunas de las voces más, añadiendo que no proceden de los distritos cuyos bancos encabezan. Aseguró que defendería que en el futuro se exija que los presidentes de la Fed regional hayan vivido al menos tres años en sus distritos, una norma que habría descalificado a varios de los actuales. Son elegidos por empresarios y dirigentes de entidades sin ánimo de lucro que forman parte de los consejos de administración de esos bancos.
Trump ya ha intentado destituir a Lisa Cook, una gobernadora de la Fed nominada por el presidente Joe Biden que, por ahora, ha conseguido frenar su despido. El Tribunal Supremo tiene previsto escuchar los argumentos de su caso en enero, antes de la próxima reunión de la Fed.
El martes, Trump planteó la remota posibilidad de destituir a otros gobernadores nombrados por Biden por la forma en que se firmaron sus nominaciones, una muestra de hasta qué punto está dispuesto a explorar cualquier vía, por muy dudosa que sea desde el punto de vista legal, para remodelar el comité.
Los intentos de la Administración Trump en los últimos meses de desafiar las normas institucionales que rodean a la Fed "son como los raptores de la primera película de Parque Jurásico probando las vallas para ver dónde fallaba la corriente", comparó Blake Gwinn, estratega de tipos de interés en RBC Capital Markets. "Están probando distintas vías… El foso ha aguantado hasta ahora. No digo que vaya a aguantar para siempre". Y, sin embargo, pese a toda la atención que se presta a quién se sienta en la silla, la economía podría ser quien decida en última instancia.
Hay una razón por la que los halcones se han enrocado. "Llevamos cinco años consecutivos sin cumplir el objetivo de inflación de la Fed, por encima del objetivo", recordó Clarida. "Es un factor que pesa en la mente de la gente". Ningún nuevo presidente puede cambiar eso.
Por otro lado, la resistencia de los halcones que ha marcado las últimas reuniones podría desvanecerse, no por algo que haga Trump o un nuevo presidente, sino porque unos malos datos de empleo dejen al comité sin margen de maniobra.
El miércoles, Powell señaló con contundencia que los últimos datos de empleo probablemente han exagerado unos avances ya de por sí modestos. Una vez se completen las revisiones habituales de las encuestas iniciales, los aumentos de empleo desde abril podrían quedar borrados.
Empiezan a oírse señales de que el equilibrio del mercado laboral de los últimos años —"lentos para contratar, lentos para despedir"— podría estar cambiando. El crecimiento del empleo, excluyendo el sector sanitario, ha sido negativo de media en los últimos seis meses, indicó Mericle, el economista de Goldman."La pregunta complicada es qué va a hacer en concreto el mercado laboral", planteó. Explicó que cada vez oye a más directivos decir que ellos o sus homólogos están trabajando en planes para recortar plantilla. "Hay bastante ruido sobre despidos", añadió.
A Powell le quedantres reuniones como presidente antes de que tome posesión su sucesor. Para entonces, los datos podrían obligarle a actuar o dejar la decisión, aún sin resolver, en manos de quien venga después. Si la economía acaba abriendo la puerta a las bajadas de tipos que Trump desea con tantas ganas, es muy probable que lo haga debilitándose de formas que ningún presidente desearía.
Jerome Powell sacó adelante el miércoles una bajada de tipos frente a las mayores reservas que ha encontrado en casi ocho años al frente del banco central y, al hacerlo, lanzó de forma implícita un mensaje claroalpresidente Trump y también a su propio sucesor: recortar los tipos es más difícil de lo que parece. La decisión generó tres votos en contra: dos de los responsables que se oponían a cualquier recorte y uno de un aliado de Trump que quería una bajada mayor.