Los inversores se consuelan con la solidez de los beneficios de las grandes tecnológicas, mientras crece la preocupación por la sobrevaloración de la inteligencia artificial. Sin embargo, esos beneficios tienen un lado oscuro: las pérdidas cada vez mayores de las "startups" de IA generativa, que gastan mucho en chips y centros de datos suministrados por las rentables empresas cotizadas.
Los beneficios trimestrales se han disparado en Nvidia, Alphabet, Amazon y Microsoft gracias a los ingresos relacionados con la IA (los de Meta se han visto mermados por los impuestos). Los flujos de caja son en su mayoría buenos, aunque ahora se está invirtiendo mucho en la construcción de nuevos centros de datos. Parte del dinero proviene de la venta de servicios de IA a empresas, especialmente en Alphabet y Microsoft.
Pero gran parte de los beneficios relacionados con la IA provienen de ser proveedor o inversor de las empresas privadas que construyen los grandes modelos lingüísticos que hay detrás de los chatbots de IA, y estas están perdiendo dinero tan rápido como lo recaudan, y planean seguir haciéndolo durante años. OpenAI y Anthropic son los dos mayores proveedores de IA generativa con sus chatbots ChatGPT y Claude, respectivamente, y sus fundadores, Sam Altman y Dario Amodei, se han convertido en celebridades tecnológicas. Lo que está empezando a quedar claro es que las empresas también son sumideros de pérdidas de IA que son la otra cara de las ganancias de las empresas públicas. Ambas, junto con muchas otras startups, están recaudando grandes cantidades de dinero y comprometiéndose a realizar gastos futuros que les obligarán a recaudar mucho más. Como lo gastan en chips y en alquilar computación en la nube, los vendedores de chips y servicios en la nube son los que salen ganando y están gastando mucho para expandirse.
Para que esto continúe, tienen que suceder dos cosas. En primer lugar, los desarrolladores de IA deben crear productos exitosos que cubran sus enormes costes de investigación y computación. En segundo lugar, los inversores deben aportar fondos suficientes para financiar las pérdidas —que solo OpenAI estima en más de 150.000 millones de dólares— hasta entonces. Puede que todo salga bien. Los chatbots constituyen una experiencia casi mágica hasta que cometen un error básico, como pensar que 5,11 es mayor que 5,9, un problema que incluso las últimas versiones siguen padeciendo en ocasiones. Si se soluciona esto, se corrigen los enormes defectos de seguridad y se evita que "alucinen" o inventen sus propios datos, muchas más empresas y particulares estarán dispuestos a pagar. Los nuevos productos basados en la misma tecnología subyacente podrían llegar a ser omnipresentes y, con el tiempo, transformar la sociedad.
Los vendedores de chips y servicios en la nube son los que salen ganando y están gastando mucho para expandirse
Pero incluso sus creadores esperan perder dinero durante mucho tiempo. OpenAI espera obtener beneficios solo en 2030, mientras que Anthropic tiene como objetivo 2028. Mientras tanto, las cantidades de dinero que se pierden son extraordinarias. La participación de Microsoft en las pérdidas de OpenAI en los tres meses hasta el 30 de septiembre implica que la startup perdió más de 12.000 millones de dólares en el trimestre. No lo sabemos con certeza, ya que no publica sus estados financieros, pero no hubo ningún acontecimiento puntual evidente que pudiera haber dado lugar a enormes amortizaciones no monetarias. Entre las empresas que han presentado sus resultados trimestrales hasta ahora, las pérdidas de OpenAI coinciden en voluminosidad con las de la empresa de comunicaciones por satélite EchoStar, según datos de S&P Global Market Intelligence. No obstante, las enormes pérdidas de EchoStar se han debido a un cargo no monetario de 16.500 millones de dólares para amortizar parte de su red de telefonía móvil 5G. Es muy probable que las pérdidas de OpenAI sean reales.
Es imposible cuantificar cuánto dinero ha pasado de OpenAI a las grandes empresas tecnológicas, pero las pérdidas de OpenAI en el trimestre equivalen al 65 % del aumento de los beneficios subyacentes —antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización— de Microsoft, Nvidia, Alphabet, Amazon y Meta juntas. Eso sin tener en cuenta Anthropic, de la que Amazon registró un beneficio de 9.500 millones de dólares por su participación en la empresa, que registró pérdidas en el trimestre. Una parte importante del gasto que generó las pérdidas de OpenAI se destina a ingenieros muy bien pagados, pero otra gran parte se destina al alquiler de chips Nvidia del servicio en la nube de Microsoft, y aún queda mucho por venir. OpenAI se ha comprometido a gastar 250.000 millones de dólares más en la nube de Microsoft y ha firmado un acuerdo de 300.000 millones de dólares con Oracle, 22.000 millones con CoreWeave y 38.000 millones con Amazon, que es un gran inversor en su rival Anthropic.
Esta demanda de capacidad informática es una de las principales razones por las que la construcción de centros de datos se ha disparado. Sin embargo, por decirlo suavemente, OpenAI no tiene ingresos suficientes para cubrir sus costes. Según las cifras facilitadas a los accionistas, espera que sus ingresos pasen de 13.000 millones de dólares este año a más del doble, 30.000 millones, el año que viene, y que se dupliquen de nuevo en 2027. Se espera que los costes aumenten aún más rápidamente y que las pérdidas se tripliquen hasta superar los 40.000 millones de dólares en 2027. Ni siquiera en las propias previsiones de OpenAI se recupera el equilibrio hasta que los costes informáticos totales se estabilicen finalmente en 2029, lo que le permitirá obtener beneficios en 2030.
Estas previsiones deben tomarse con cautela. OpenAI acaba de establecer una estructura corporativa, sus productos aún están en desarrollo, los clientes potenciales aún están averiguando cómo utilizarlos, si es que lo hacen, el precio final ni siquiera se encuentra en la fase de conjeturas, la competencia está evolucionando rápidamente y, bueno, nadie sabe realmente cómo acabará todo esto. En medio del frenesí, los inversores han olvidado el viejo dicho: los ingresos son vanidad, los beneficios son cordura y el efectivo es realidad. Si los inversores dejan de estar tan entusiasmados con la IA, si OpenAI tiene dificultades para generar ventas o si la recaudación de fondos se vuelve difícil por otras razones, como una recesión, los inversores podrían dejar de lado la vanidad de los ingresos y centrarse en las pérdidas demenciales. En ese momento, la realidad de que el flujo de efectivo de OpenAI y sus rivales está impulsando las ganancias de las grandes tecnológicas se hará dolorosamente evidente.
*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo
Los inversores se consuelan con la solidez de los beneficios de las grandes tecnológicas, mientras crece la preocupación por la sobrevaloración de la inteligencia artificial. Sin embargo, esos beneficios tienen un lado oscuro: las pérdidas cada vez mayores de las "startups" de IA generativa, que gastan mucho en chips y centros de datos suministrados por las rentables empresas cotizadas.