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Tres megacontratos intentan borrar el miedo a una burbuja de la inteligencia artificial
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META, OpenAi y xAI

Tres megacontratos intentan borrar el miedo a una burbuja de la inteligencia artificial

Los novedosos enfoques de financiación de los contratos de OpenAI, Meta y xAI muestran los riesgos y las recompensas del furor por la IA

Foto: Red social de Meta. (Reuters/Idrees Mohammed)
Red social de Meta. (Reuters/Idrees Mohammed)
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Los gigantes tecnológicos necesitan tanto dinero para sus ambiciones en materia de inteligencia artificial que Wall Street está desarrollando nuevas formas de conseguirlo.

Los detalles de algunos de los mayores acuerdos de infraestructura de IA, incluidos los que involucran a Meta, OpenAI y xAI, están saliendo a la luz, revelando planes de financiación lucrativos, innovadores y, en algunos casos, arriesgados.

El primer ejemplo es el acuerdo que el gestor de fondos Blue Owl Capital ha alcanzado con Meta en su proyecto conjunto para construir un gigantesco centro de datos en Luisiana llamado Hyperion. Blue Owl está comprando capital privado en el acuerdo y está recibiendo una garantía similar a una deuda de Meta si la asociación se rompe, una protección extraordinaria, según varias personas involucradas. Otro acuerdo en el que participan OpenAI y Oracle implica un sindicato de préstamos de más de 30 bancos, según los materiales del acuerdo revisados por The Wall Street Journal. Los gigantes tecnológicos están ofreciendo incentivos en sus acuerdos porque necesitan reducir el riesgo, ya que el coste de la carrera armamentística de la IA se dispara, lo que amenaza incluso a los competidores más fuertes. El valor de mercado de Meta cayó en torno a 300.000 millones de dólares en pocos días después de que el director ejecutivo Mark Zuckerberg advirtiera sobre el aumento del gasto en IA, lo que asustó a los accionistas, ya preocupados por una posible burbuja.

Por ahora, los bancos y los gestores de fondos están firmando cheques de gran cuantía, pero a muchos les preocupa cómo se comportarán los complejos acuerdos que se están firmando hoy en día cuando se calme el frenesí de la IA. Otra preocupación es que cada vez que las empresas tecnológicas contraen nuevas deudas, su coste de financiación aumenta. "Ha pasado mucho tiempo desde que tuvimos un período prolongado de debilidad económica, lo que tiende a generar más complejidad y complacencia", afirma Dan Ivascyn, director de inversiones de Pimco, que también invirtió en Hyperion. Las operaciones de deuda que están llegando ahora al mercado son mucho mayores que en ciclos crediticios anteriores, añade.

Blue Owl está comprando capital privado en el acuerdo y está recibiendo una garantía similar a una deuda de Meta si la asociación se rompe

Echemos un vistazo a algunas de las mayores megatransacciones de IA hasta la fecha:

La operación Hyperion es una financiación tipo Frankenstein que combina elementos de capital privado, financiación de proyectos y bonos con grado de inversión. Meta ha necesitado tal ingenio financiero porque ya está pidiendo prestado a mansalva para construir IA, con la emisión en octubre de un bono de 30.000 millones de dólares que prácticamente duplicó su deuda de la noche a la mañana. Aquí entra en escena Morgan Stanley, con un plan para que otro pida prestado el dinero para Hyperion. Blue Owl ha invertido unos 3.000 millones de dólares para adquirir una participación del 80 % en el capital privado del centro de datos, mientras que Meta ha conservado el 20 % por los 1.300 millones de dólares que ya había gastado. La empresa conjunta, denominada Beignet, ha recibido 1.000 millones de dólares de Morgan Stanley, que también ha aportado 1.000 millones de dólares de capital privado.

Beignet Investor, en honor al dulce típico de Nueva Orleans, obtuvo otros 27.000 millones de dólares mediante la emisión de bonos que vencen en 2049, de los cuales Pimco compró 18.000 millones. Esa deuda figura en el balance de Beignet, no en el de Meta. Los bonos tienen un tipo de interés del 6,58 %, muy superior al 5,5 % de rendimiento de los bonos corporativos comparables de Meta, y tienen una calificación crediticia A+, un escalón por debajo de la AA- de Meta. Esa es la parte sencilla. Meta pagará un alquiler por utilizar el centro de datos para sus productos de inteligencia artificial y ese dinero se destinará al pago de los intereses y el principal de los bonos, así como a los dividendos de Blue Owl. Pero Meta conserva la posibilidad de rescindir el contrato de alquiler cada cuatro años, de modo que el contrato de alquiler no cuente como un pasivo a largo plazo en su balance. Ahí es donde entra en juego la insólita garantía. A cambio de la opción de rescindir el contrato, Meta se compromete a indemnizar a los inversores si alguna vez lo hace. En ese caso, Blue Owl vendería el centro y utilizaría los ingresos para pagar primero los bonos pendientes y luego a sí misma. Si la venta obtuviera menos de lo que se debe a los tenedores de bonos más lo que Blue Owl hubiera invertido con un modesto beneficio, Meta pagaría la diferencia. "Es un riesgo de renta fija con un rendimiento similar al de las acciones", afirma Alexey Teplukhin, director general de Blue Owl. "Es lo que buscamos".

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Por otro lado, la financiación de Stargate, la asociación de centros de datos entre el dueño de ChatGPT, OpenAI, Oracle y SoftBank, sería bastante sencilla si no fuera tan grande. Vantage Data Centers, promotora y propietaria, está construyendo dos proyectos Stargate en Texas y Wisconsin, respectivamente, por valor de 38.000 millones de dólares. Oracle ha firmado un contrato de arrendamiento de 15 años para los centros, pero el usuario final será OpenAI, que ha firmado un acuerdo de compra por valor de 300.000 millones de dólares con Oracle. Como startup, OpenAI no puede pedir dinero prestado y Oracle tiene una baja calificación crediticia para ser un gigante tecnológico. En su lugar, los bancos proporcionarán el dinero a través de préstamos para la financiación de proyectos garantizados por los centros de datos, de forma muy similar a una hipoteca. Los pagos del contrato de arrendamiento de Oracle se destinarán a saldar la deuda.

Este tipo de acuerdos son habituales en los grandes proyectos de construcción, pero la magnitud del acuerdo, denominado Jacquard por sus principales prestamistas, JPMorgan Chase y Mitsubishi UFJ Financial Group, es descomunal. Normalmente, no más de una docena de bancos organizan un préstamo para la financiación de proyectos, pero el "sindicato" de Jacquard incluye más de 30 instituciones, según los documentos del acuerdo revisados por el Journal. Los miembros van desde bancos globales como BNP Paribas hasta actores regionales como U.S. Bancorp, y están haciendo todo lo posible para reducir su exposición vendiendo la deuda a los inversores. El préstamo vence en cinco años y paga un interés de alrededor del 6,4 %, casi 2 puntos porcentuales más que el rendimiento de los bonos corporativos comparables de Oracle. Dado que el préstamo es tan grande, los bancos lo están ofreciendo a casi todo tipo de compradores, incluidas aseguradoras, especialistas en bonos respaldados por activos y fondos de deuda corporativa. Sin embargo, no todo el mundo puede comprar la deuda, lo que refleja la dificultad de medir el riesgo en operaciones que implican una tecnología desconocida como la IA. JPMorgan solo obtuvo una calificación crediticia para el préstamo Stargate de Kroll Bond Rating Agency, una empresa relativamente pequeña. Eso significa que los bancos no podrán vender los préstamos a los gestores de obligaciones de préstamos garantizados, o CLO, que controlan alrededor de 1,3 billones de dólares, pero requieren calificaciones de una de las tres principales empresas: Fitch Ratings, Moody's Investors Service y S&P. News Corp, propietaria del Journal, tiene un acuerdo de licencia de contenidos con OpenAI.

La financiación de Stargate, la asociación de centros de datos entre OpenAI, Oracle y SoftBank, sería bastante sencilla si no fuera tan grande

Mientras, Elon Musk está pidiendo a los inversores que financien xAI, la startup que espera que supere a OpenAI. Musk también está utilizando dinero de otras partes de su imperio empresarial, como SpaceX, y xAI ha vendido acciones y obtenido deuda por valor de al menos 10.000 millones de dólares. Pero eso es solo un grano de arena en el desierto. xAI necesita 18.000 millones de dólares solo para comprar los 300.000 microchips necesarios para poner en marcha Colossus 2, su segundo centro de datos gigante en Tennessee, según ha informado anteriormente el Journal. A principios de este año, Antonio Gracias, aliado de Musk, utilizó su empresa de inversión Valor Equity Partners para financiar indirectamente los chips. Valor se comprometió a comprar capital privado en un vehículo de financiación que pediría prestados miles de millones más de deuda a fondos de crédito privado, todo ello para comprar chips de Nvidia.

Valor está reclutando otros fondos para comprar acciones del vehículo, llamado Valor Compute Infrastructure, lo que le permitiría pedir prestada más deuda. La empresa de inversión también recurrió a la poderosa empresa de crédito privado Apollo Global Management para que le ayudara a organizar la deuda, según personas familiarizadas con el acuerdo. El acuerdo podría acabar recaudando 7.500 millones de dólares en capital y 12.500 millones en deuda, pero podría ser menor si se venden menos acciones. Aunque la deuda se pagará en cinco años con el alquiler cobrado a xAI, la rentabilidad del capital dependerá en gran medida del valor de los chips después de ese periodo. A algunos analistas les preocupa que la circularidad entre Nvidia y sus clientes esté creando una burbuja en el mercado. Apollo está ofreciendo a los inversores una deuda que tendría un tipo de interés del 10,5 % y posibles pagos adicionales si el valor de los chips supera ciertos umbrales, según las fuentes.

*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo

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