Las políticas económicas de Donald Trump son cada vez más socialistas
Los planes del presidente de EEUU para controlar el precio de los fármacos recuerdan a las ideas de Zohran Mamdani, el líder socialista que se presenta a la alcaldía de Nueva York
Al presidente Trump le gusta presentarse como el adalid del capitalismo que planta cara a las fuerzas del socialismo. Un blanco frecuente: el candidato a la alcaldía de Nueva York Zohran Mamdani, a quien Trump llama "loco comunista".
Mamdani dice que es socialista democrático, no comunista. Más importante aún, la línea se está difuminando entre el capitalismo que practica Trump y el socialismo que defienden perfiles como Mamdani.
El martes, Trump anuncia el lanzamiento de una web federal, "TrumpRx", a través de la cual el público podrá comprar fármacos con descuento. Esto recuerda a la propuesta de Mamdani de crear supermercados de titularidad municipal.
Trump y Mamdani comparten la afición por presionar a empresas privadas que suben precios. Mamdani quiere congelar los alquileres de los pisos de Nueva York sujetos a control de rentas. Trump acaba de negociar un acuerdo con Pfizer para abaratar precios a cambio de librarla de aranceles a las importaciones farmacéuticas. Con frecuencia reprende y amenaza a compañías que elevan precios en respuesta a sus aranceles.
La administración Trump sostiene que su plan de medicamentos es coherente con los principios de libre mercado: Washington no fijará precios, pero exigirá que los que se cobren a Medicaid estén en línea con los de otras economías avanzadas (el llamado trato de nación más favorecida).
Argumenta, con cierta base, que las farmacéuticas cobran precios altos en Estados Unidos para compensar los precios bajos que imponen los gobiernos extranjeros como compradores monopolísticos, lo que, a su juicio, justifica intervenir.
Washington no fijará precios, pero exigirá que los que se cobren a Medicaid estén en línea con los de otras economías avanzadas
Mientras que Mamdani compraría comestibles a mayoristas para venderlos al público, TrumpRx solo dirigiría a los consumidores a otras webs, como las de los propios fabricantes.
Pero si Trump no persigue un socialismo literal, desde luego lo suyo tampoco es el capitalismo de libre mercado, tal y como lo entendían antes los republicanos. Los republicanos atacaron la Ley de Cuidado de Salud Asequible como socialismo, aunque lo que hace su mercado online con los seguros es similar a lo que TrumpRx dice querer hacer con los medicamentos. Al igual que las farmacéuticas, los republicanos antes se oponían a que Medicare negociara precios por considerarlo una forma de control de precios.
Los controles de precios, como los controles de alquileres, son populares. Pero del mismo modo que el control de alquileres explica por qué los pisos en Nueva York escasean, controlar los precios de los medicamentos, aunque sea de forma indirecta, puede limitar la innovación médica y el acceso de los estadounidenses a los fármacos resultantes.
Ya he defendido antes que Trump practica un híbrido entre capitalismo y socialismo parecido al "capitalismo de Estado", popular en China y otros lugares, en el que el Estado dice a empresas nominalmente privadas lo que tienen que hacer. A veces eso implica tomar una participación en una empresa como Intel o U.S. Steel. Esta semana la administración dice que toma una posición accionarial en la minera Lithium Americas y en su proyecto en Nevada, reestructurando un préstamo federal.
Más a menudo, Trump usa amenazas y recompensas para dirigir el comportamiento empresarial: Pfizer promete precios más bajos y más inversión en EEUU para evitar aranceles; Apple hace algo similar. Coca-Cola cambió el origen de su azúcar, y Cracker Barrel retiró su nuevo logotipo. ABC retiró temporalmente de la antena el programa de entrevistas de Jimmy Kimmel después de que cargos de Trump amenazaran sus licencias de emisión por sus comentarios sobre la muerte del activista de derechas Charlie Kirk.
Para que quede claro: Trump no es socialista. Le gusta la empresa y no tiene problema con los beneficios. Pero comparte esto con los socialistas: piensa que el país funciona mejor cuando él dice a las compañías y a sus accionistas lo que tienen que hacer.
Al presidente Trump le gusta presentarse como el adalid del capitalismo que planta cara a las fuerzas del socialismo. Un blanco frecuente: el candidato a la alcaldía de Nueva York Zohran Mamdani, a quien Trump llama "loco comunista".