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La empresa que aplica IA a la guerra conquista a Trump... y lo rentabiliza en bolsa
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PALANTIR TECHNOLOGIES

La empresa que aplica IA a la guerra conquista a Trump... y lo rentabiliza en bolsa

La que fuera una empresa emergente de Silicon Valley ha surgido como una potencia en el segundo mandato del presidente de EEUU... y ha adoptado su personalidad

Foto: IA (The Wall Street Journal)
IA (The Wall Street Journal)
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A principios de 2023, el director ejecutivo de Palantir, Alex Karp, anunció públicamente que la empresa tenía un nuevo producto de inteligencia artificial que estaba "actualmente en desarrollo". Los ingenieros de Palantir se quedaron atónitos. No estaban construyendo ningún producto de ese tipo. Sin embargo, Karp supo reconocer hacia dónde se dirigía el mundo y, como ya había hecho antes, situó a Palantir Technologies en el centro de la última tendencia que reestructuraría el orden mundial. Sus ingenieros, supuso, descubrirían cómo construirlo. Y lo hicieron.

La carrera a ciegas hacia la IA es una de las decisiones de Palantir que han posicionado a la empresa hoy en día como un poderoso actor en la administración Trump, una herramienta integral para la seguridad nacional y la acción más cara del S&P 500. El lunes comunicó los mejores beneficios de su historia, con más de 1.000 millones de dólares de ingresos en el segundo trimestre, un crecimiento del 53% en los beneficios procedentes de contratos con el gobierno de EE. UU. y un total de contratos reservados valorados en 2.300 millones de dólares. Sus acciones, que ya han alcanzado un récord y han subido más de un 600% desde hace un año, se dispararon otro 7,9% el martes.

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La transformación de la empresa, que pasó de ser una extraña y prometedora compañía de Silicon Valley que intentaba triunfar como contratista gubernamental, también ha contribuido a envalentonarla. Algunos de sus acuerdos recientes y futuros se sitúan en la línea de lo que incluso algunos de los empleados actuales y anteriores de la empresa consideran una violación de las aplicaciones éticas de la IA y de los usos morales del software por parte del gobierno, y Palantir no se disculpa.

A medida que ha ido ascendiendo, la dirección de Palantir ha adoptado una personalidad no muy diferente de la del propio presidente Trump: burlándose de sus críticos, arremetiendo contra los medios de comunicación y mostrando desprecio por los empleados despedidos que han hecho sonar las alarmas sobre el trabajo reciente de Palantir. En particular, algunos antiguos empleados han dicho que veían la ayuda de la empresa en la agresiva aplicación de la ley de inmigración de Trump como una erosión potencial de las propias políticas de libertades civiles de la empresa. "Lamentamos que nuestros 'haters' estén decepcionados, pero hay muchas más áreas en las que pueden estarlo y estamos trabajando en eso también", dijo Karp el lunes en una llamada con inversores. Aconsejó a la devota base de inversores individuales de Palantir que "dejaran de hablar con todos los haters, los cuales estaban sufriendo".

A medida que ha ido ascendiendo, la dirección de Palantir ha adoptado una personalidad no muy diferente a la del propio presidente Trump

La empresa ha adoptado un enfoque similar también en el extranjero, donde ingresa alrededor de una cuarta parte de sus ganancias. La semana pasada, después de que Palantir recibiera preguntas de medios de comunicación alemanes, la empresa emitió un comunicado en alemán en el que criticaba a los periodistas por sus "preguntas tendenciosas" basadas en la ignorancia. Palantir construye software de gestión de datos que puede centralizar y analizar conjuntos de datos extensos y dispares. Su plataforma puede ayudar a los soldados a determinar la ubicación de drones enemigos, a los marineros a vigilar barcos, a los funcionarios de inmigración a encontrar inmigrantes no autorizados o a los funcionarios sanitarios a tramitar y hacer un seguimiento de las aprobaciones de medicamentos.

Desde su fundación tras los atentados del 11-S por Karp y Peter Thiel -un partidario crucial de la primera campaña presidencial de Trump y patrocinador durante mucho tiempo del vicepresidente JD Vance-, la empresa ha situado al gobierno, y en particular al aparato de seguridad nacional de EE. UU., como su cliente más importante. En consonancia con ello, ha imitado el liderazgo de la administración Trump, inclinándose con fuerza hacia la agenda "America-first" del presidente proporcionando software utilizado en la deportación de inmigrantes, impulsando la fabricación y la construcción naval, haciendo una oferta para construir el previsto escudo antimisiles llamado "Golden Dome", y persiguiendo acuerdos de IA en los estados del Golfo. En una cumbre sobre IA celebrada en Washington el mes pasado, Trump dio las gracias a los líderes tecnológicos, incluido el director de tecnología de Palantir, Shyam Sankar. "Compramos muchas cosas a Palantir", dijo Trump.

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Palantir ha recibido más de 322 millones de dólares de contratos gubernamentales en los primeros seis meses de 2025, un aumento del 12% respecto al mismo periodo de dos años antes. Las adjudicaciones gubernamentales reflejan el progreso constante de la empresa desde el mismo periodo de 2019, en el primer mandato de Trump, cuando los contratos federales apenas supusieron unos 89 millones de dólares. La empresa se ha impuesto en especial al Ejército, al que Palantir demandó en su día por prácticas de contratación desleales. Sankar fue destinado a la Reserva del Ejército de EE. UU. en junio, en otro momento de alto perfil que sacó brillo a la imagen patriótica de la empresa. El Ejército retomó el trabajo de Palantir en la plataforma de inteligencia artificial Maven Smart System, lo que elevó el valor del contrato a potencialmente más de 1.000 millones de dólares; adjudicó a la empresa un contrato por valor de 100 millones de dólares para ayudar a Anduril Industries a desarrollar un nuevo centro de mando y control; y la semana pasada anunció un contrato de 10.000 millones de dólares que representa una consolidación de los contratos de software existentes.

La empresa se ha incrustado tan profundamente en el Departamento de Defensa que algunos funcionarios actuales y pasados del Pentágono han manifestado su preocupación por llegar a depender excesivamente de un único contratista para sus necesidades de procesamiento de datos, de forma parecida a como el gobierno ha llegado a depender de SpaceX, de Elon Musk, para la mayoría de sus necesidades de lanzamientos espaciales. Hay mucho dinero para repartir: el Departamento de Defensa gastó más de 58.000 millones de dólares en software en el último año fiscal. Karp dijo el lunes que esperaba que los beneficios de la empresa en EE. UU. se multiplicaran por 10 en los próximos cinco años, una predicción asombrosa que los analistas alcistas dicen que no es descabellada. Sus clarividentes decisiones para aprovechar las crisis geopolíticas y las conexiones con Washington, y poner a su empresa en posición de responder a cualquier crisis en un plazo de 24 a 36 horas, han contribuido a impulsar el ascenso de la compañía, según personas cercanas a la empresa.

Palantir ha recibido más de 322 millones de dólares de contratos gubernamentales en los primeros seis meses de 2025

Al comienzo de la pandemia del COVID-19, Palantir se aseguró contratos para rastrear el virus y la producción y distribución de vacunas. Después de que Rusia invadiera Ucrania, Karp viajó personalmente a Kiev para reunirse con el presidente Volodymyr Zelensky, lo que llevó a que la tecnología de Palantir se integrara en más de media docena de agencias gubernamentales y militares ucranianas. En los días posteriores a los atentados del 7 de octubre de 2023 dirigidos por Hamás contra Israel, la dirección de Palantir viajó en avión al país. Karp, que es judío, se deleitó más tarde con las protestas propalestinas a las que se enfrentó en EEUU. Cuando Trump desplegó su programa de deportaciones masivas, Palantir estuvo allí para ayudar.

Esta primavera, consiguió su contrato más controvertido: un proyecto piloto de seis meses para desarrollar una aplicación que integre datos de todo el gobierno para ayudar en la aplicación de las leyes de inmigración. La empresa y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas evaluarán después del piloto si continúan con el trabajo, lo que ha irritado a algunos empleados actuales y antiguos, que lo ven como una extensión no deseada del trabajo de Palantir ayudando al Departamento de Seguridad Nacional a combatir delitos como el tráfico de seres humanos que comenzó bajo la presidencia de Barack Obama. Trece exempleados firmaron una carta abierta en mayo calificando el trabajo de Palantir con la aplicación de la ley de inmigración de "normalización del autoritarismo". Palantir afirmó en un comunicado que no ha dado marcha atrás en ninguna de sus políticas, y que solo una pequeña fracción de sus más de 4.000 antiguos empleados han planteado sus preocupaciones.

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La dirección de Palantir ha declarado que la empresa evalúa los riesgos de cada contrato para detectar posibles violaciones de sus principios sobre libertades civiles y privacidad. Palantir afirma que su software registra la forma en que los usuarios acceden a los datos y rastrea el origen y el flujo de todos ellos, lo que evita fraudes y abusos. En última instancia, sin embargo, el gobierno decide cómo se emplean. Algunos de los competidores de Palantir han puesto límites más explícitos al uso de su software, según personas familiarizadas con el asunto. Romper con la administración podría poner en peligro los contratos gubernamentales de Palantir, de forma parecida a como Trump intentó recortar los contratos de SpaceX tras su desencuentro con Musk. Al mismo tiempo, Palantir ha ampliado su influencia dentro de la administración Trump desde enero, con exempleados de alto nivel y un asesor de Karp siendo elegidos para altos cargos del gobierno.

El exjefe de inteligencia e investigaciones de Palantir, Gregory Barbaccia, fue nombrado nuevo director federal de información; y Jacob Helberg, un alto asesor de Karp, fue designado para desempeñar un alto cargo en el Departamento de Estado. Clark Minor, otro antiguo empleado de Palantir, fue nombrado director de información del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Minor, junto con otros empleados de Palantir, también trabajó con el Departamento de Eficiencia Gubernamental. Karp ha declarado que apoyó a la exvicepresidenta Kamala Harris en las elecciones presidenciales del año pasado y que ha sido un importante donante demócrata, aunque en los últimos años ha aumentado sus donaciones a los republicanos.

Palantir ha ampliado su influencia dentro de la administración Trump, con exempleados siendo elegidos para altos cargos del gobierno

La creciente influencia de Palantir en Washington también llega en forma de dólares para grupos de presión. Palantir ha multiplicado por más de cuatro su gasto en grupos de presión federales desde la primera administración Trump. El año pasado, gastó un récord de 5,8 millones de dólares, según las divulgaciones federales, en comparación con los 1,4 millones de dólares en 2019, y está en camino de invertir aún más este año. Palantir está aprovechando su prominencia en casa y su imagen fanfarrona y curtida en mil batallas por su participación en las guerras de Ucrania y Oriente Próximo para una expansión global. Está trabajando en lo que podría ser una serie de lucrativos contratos en Arabia Saudí, incluido el uso de su software para ayudar a revisar el sistema sanitario del país y ayudar a construir Neom, una ciudad futurista en el desierto que ha tropezado con desafíos prácticos y financieros. Ya contaba con un contrato con Tonomus, una filial de Neom.

La expansión en Arabia Saudí supone un alejamiento del enfoque declarado de la empresa hacia los valores democráticos occidentales y la libertad de expresión, y representa un cambio respecto a hace una década, cuando Palantir salió del país en medio de preocupaciones por los abusos de los derechos humanos por parte del régimen anterior. Sin embargo, se alinea perfectamente con el deseo de Trump de desarrollar la región como socio comercial y centro para el crecimiento tecnológico de EEUU. Los movimientos empresariales divisivos no son nuevos para Karp, que desde hace tiempo aborda la controversia como parte del ADN de Palantir y se ha encogido de hombros ante la reacción negativa incluso de sus bases. "No somos del gusto de todo el mundo", dijo en 2023. "Puede que no estés de acuerdo con ello, y que Dios te bendiga. No trabajes aquí".

*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo

A principios de 2023, el director ejecutivo de Palantir, Alex Karp, anunció públicamente que la empresa tenía un nuevo producto de inteligencia artificial que estaba "actualmente en desarrollo". Los ingenieros de Palantir se quedaron atónitos. No estaban construyendo ningún producto de ese tipo. Sin embargo, Karp supo reconocer hacia dónde se dirigía el mundo y, como ya había hecho antes, situó a Palantir Technologies en el centro de la última tendencia que reestructuraría el orden mundial. Sus ingenieros, supuso, descubrirían cómo construirlo. Y lo hicieron.

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