La caída en desgracia del fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, se produce en medio de amenazas contra la junta directiva y acusaciones de irregularidades financieras
Klaus Scwab durante su intervención en Davos, 2024. (Europa Press/Sandra Blaser)
Durante décadas, Klaus Schwab reinó en Davos como un rey. Ese reinado tocó a su fin la tarde en que envío el correo electrónico dirigido a los fideicomisarios del Foro Económico Mundial.
Schwab se encaminaba aparentemente a una salida airosa de la organización que fundó hace más de medio siglo, después de que una investigación de 2024 de The Wall Street Journalexpusiera pruebas de una cultura tóxica en el Foro respecto a las mujeres y los empleados negros. Sin embargo, el viernes 18 de abril, el comité de auditoría de los fideicomisarios recomendó abrir una investigación sobre una nueva oleada de denuncias contra Schwab y su esposa, Hilde.
Indignado, Klaus Schwab envió un mensaje de dos párrafos al comité de auditoría de la junta, amenazando a los fideicomisarios con una investigación sobre cómo estaban desempeñando sus funciones y acusándoles de poner en riesgo el futuro de la organización. "Tienen la oportunidad de retirar su nota a la junta en las próximas 24 horas expresando su arrepentimiento por haber puesto en entredicho mi reputación", decía su correo electrónico. Y ofrecía algunos consejos: "Para facilitar tal actuación, podrían hacer referencia al hecho de que presentaré una denuncia penal". "Atentamente, Klaus".
El correo electrónico bomba tenía como objetivo impedir que los fideicomisarios respondieran formalmente a las acusaciones según las cuales los Schwab habían entremezclado indebidamente durante años sus finanzas personales con las cuentas de la bien dotada organización sin ánimo de lucro. En lugar de ello, al fundador del Foro, de 87 años, le salió el tiro por la culata. Esta institución suiza está detrás de la ostentosa reunión anual de líderes mundiales, magnates de las finanzas, celebridades y periodistas que se celebra cada mes de enero en los Alpes.
"Tienen la oportunidad de retirar su nota en las próximas 24 h expresando su arrepentimiento por haber puesto en entredicho mi reputación"
Durante décadas, Klaus Schwab ha elegido a dedo a los ejecutivos del Foro y despedido a los empleados que se le oponían. Elegía personalmente a miembros de la realeza, políticos y directores ejecutivos para el consejo de administración del Foro. A su esposa se le concedió un amplio margen de maniobra como directora de una fundación vinculada al Foro y voluntaria de más alto perfil de la organización. Ahora, el fundador está en guerra con la organización que puso en marcha y dirigió con mano de hierro. Los abogados de Foro le han ordenado que no destruya correos electrónicos, documentos financieros u otros registros, según personas familiarizadas con la situación, y tiene prohibido interactuar con el personal o utilizar los sistemas informáticos de la organización.
Schwab ha dicho que él y su esposa niegan todas las acusaciones planteadas en la carta de denuncia. "Somos de la opinión de que el Comité de Auditoría y Riesgos y el Consejo de Administración del FME se extralimitaron en el tiempo también en lo que respecta al mandato de la nueva investigación sin una discusión previa en profundidad", dijo en un comunicado. "Mi esposa Hilde y yo hemos dedicado los últimos 55 años al servicio público, siempre a la altura de los más altos estándares profesionales, financieros y éticos", señala el comunicado. El Foro ha informado de que su consejo de administración ha decidido por unanimidad iniciar una investigación independiente sobre las acusaciones de los denunciantes, una decisión respaldada por su regulador suizo. "El proceso se llevará a cabo de forma exhaustiva, diligente y oportuna", se asegura en un comunicado.
"Los acontecimientos de las últimas semanas no alteran el firme compromiso del Foro Económico Mundial con su misión y sus valores", comenta el Foro, que prevé celebrar próximamente actos en Tianjin (China) y San Francisco. La fractura ha dejado a los fideicomisarios en una carrera por controlar las consecuencias dentro de la organización, que genera alrededor de 500 millones de dólares al año, gran parte de ellos procedentes de las cuotas pagadas por los socios corporativos. Los grandes bancos, las empresas de consultoría y los gigantes tecnológicos han aportado de forma fiable cientos de miles de dólares a las asociaciones del Foro año tras año, ayudando a financiar las reuniones de Davos y otros eventos.
Los banqueros y los directores ejecutivos afirman que pueden hacer más negocios durante cinco días en Davos que durante semanas de viajes caóticos. La mayor parte de la negociación se lleva a cabo en suites privadas y salas de reuniones apartadas de periodistas y asistentes sin ánimo de lucro. El acceso escalonado a hoteles, restaurantes y fiestas nocturnas se rige por distintivos codificados por colores que los visitantes llevan colgados del cuello. Fomenta un orden jerárquico que hace que los VIP vuelvan a por más. Este artículo se basa en entrevistas con altos funcionarios del Foro, empleados actuales y antiguos y otras personas familiarizadas con el funcionamiento interno de la organización, así como en documentos internos del Foro revisados por el Journal.
El drama de la sucesión
La famosa fiesta anual del poder del Foro hizo de la pintoresca ciudad suiza de esquí de Davos un nombre familiar, ayudando a la organización sin ánimo de lucro a amasar una fortuna en propiedades de lujo y reservas de efectivo. Klaus Schwab fue su omnipresente anfitrión, presidiendo tanto las reuniones privadas como las públicas, a menudo con eslóganes que declaraban sus puntos de vista sobre la globalización, la tecnología y la geopolítica. Entre los cerca de 30 fideicomisarios del Foro figuran el consejero delegado de BlackRock, Larry Fink, el célebre violonchelista Yo-Yo Ma, el exvicepresidente estadounidense Al Gore y la reina de Jordania. En enero de 2024, una facción creciente de fideicomisarios analizaba en privado la forma de persuadir al fundador para que nombrara a un sucesor e iniciara el proceso de ceder el control.
Los enfrentamientos entre Schwab y su principal adjunto, Børge Brende, exministro de asuntos exteriores noruego, eran cada vez más frecuentes y perturbadores. Personas al corriente de la situación afirman que Schwab microgestionaba incluso las decisiones rutinarias de contratación del día a día y las estrategias para atraer a más asistentes jóvenes. Los fideicomisarios contaron con la ayuda de Peter Brabeck-Letmathe, antiguo consejero delegado de Nestlé, en sus esfuerzos por empujar a Schwab hacia una salida elegante. Brabeck-Letmathe tenía influencia sobre Schwab, pero incluso él encontró resistencia.
La famosa fiesta anual del poder del Foro hizo de la pintoresca ciudad suiza de esquí de Davos un nombre familiar
Schwab insistía en que su jubilación era una decisión suya y que su influencia sobre el Foro no terminaría ahí. Los estatutos del Foro establecen: "El propio fundador designa a su sucesor en el consejo y así sucesivamente para la sucesión de éste", y Schwab o "al menos un miembro de su familia inmediata" formarán parte del consejo de administración. El deseo de Schwab era ir cediendo responsabilidades poco a poco, por fases, y ayudar a elegir a su sucesor. El año pasado, sus planes se vieron alterados cuando el Journal se puso en contacto con el Foro a propósito de su reportaje sobre su cultura laboral. Tras consultar a sus asesores, Schwab optó por una vía que podría haberle alejado del foco de atención. En un memorándum de mayo de 2024, Schwab dijo al personal que planeaba abandonar su papel ejecutivo para convertirse en presidente no ejecutivo. Schwab también envió cartas al editor y al redactor jefe del Journal afirmando que los reporteros se estaban basando en antiguos empleados descontentos.
El artículo del 29 de junio de 2024, basado en relatos de docenas de empleados actuales y antiguos del Foro y de otras personas familiarizadas con las prácticas de éste, informaba de que Schwab había presidido un ambiente laboral en el Foro hostil hacia las mujeres y la gente de raza negra, incluyendo incidentes de acoso sexual, discriminación racial y discriminación relacionada con el embarazo. El Foro emitió un comunicado de prensa negando la información y amenazando con una demanda por difamación. Algunos socios corporativos del Foro, entre ellos Pfizer y Mastercard, se pusieron en contacto con la organización para preguntar sobre las acusaciones. La junta asignó un comité para supervisar la respuesta, encabezado por el consejero delegado de AXA, Thomas Buberl, e incluyendo a la consejera delegada de Accenture, Julie Sweet, y al cofundador de Carlyle Group, David Rubenstein. Contrató al bufete de abogados estadounidense Covington & Burling y al bufete suizo Homburger para investigar.
La investigación, dirigida por el exfiscal general de EEUU Eric Holder, consejero principal de Covington, duró meses. Entre bastidores, las tensiones alcanzaron cotas muy altas. En un correo electrónico de agosto de 2024 a los fideicomisarios, Schwab defendía su legado. "Podría haber creado el Foro como una empresa comercial, ya que asumí todo el riesgo empresarial y financiero al crear el Foro. Ahora probablemente se me celebraría como un multimillonario hecho a sí mismo", escribió. En un texto de noviembre de 2024, Schwab señaló: "En relación con el racismo, en particular contra los africanos. Solo quiero mencionar que fui nombrado caballero (KCMG) por la reina Elisabeth (sic) principalmente por mis esfuerzos para vencer el apartheid".
Esta misiva y otras similares sonaron a algunos fideicomisarios y altos funcionarios del Foro como un signo de desesperación, señalando que Schwab tenía tendencia a exagerar su papel en los acontecimientos que pusieron fin al régimen racista sudafricano. El comunicado de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores sobre el nombramiento de Schwab como caballero honorario, presentado por el ministro de Asuntos Exteriores británico en el escenario de Davos en enero de 2006, no menciona el apartheid. Cita la "contribución de Schwab a las prioridades globales del Reino Unido de salvaguardar el medio ambiente y reducir la pobreza mediante el desarrollo sostenible" y califica Davos de "foro global único".
'Tiene que irse'
En una llamada en marzo con los fideicomisarios del Foro, Holder recomendó cambios de personal tras la investigación. Hubo un individuo sobre el que se mostró inflexible: el hijo de Schwab, Olivier Schwab. "Tiene que irse", dijo Holder a los fideicomisarios, que citó pruebas de que Olivier había pasado por alto graves casos de acoso sexual perpetrados por un subordinado directo, un caso documentado en el artículo del Journal 2024, y luego había engañado a los investigadores sobre su conocimiento de las denuncias. Los representantes de Covington, incluido Holder, no han contestado a las solicitudes de comentarios.
Klaus Schwab estaba colérico. Su hija, Nicole Schwab, ya había abandonado el Foro en diciembre. Comunicó a los fideicomisarios que no estaba de acuerdo con los planes de destituir a su hijo y amenazó con tomar represalias si lo hacían, según fuentes conocedoras del asunto. Un portavoz de la familia Schwab declaró que Schwab no había participado en las discusiones sobre la salida de su hijo, pero que había amenazado con dimitir si nombraban a su hijo y a dos colaboradores cercanos en el informe Covington. Tras acaloradas discusiones, los fideicomisarios llegaron a un compromiso que permitía a Olivier Schwab dimitir en lugar de ser despedido. Olivier Schwab, a través del portavoz, aseguró que en cuanto tuvo pruebas de las malas conductas del miembro del personal en febrero de 2018, lo despidió, pero que hasta ese momento se trataba de rumores.
Holder citó pruebas de que Olivier había pasado por alto graves casos de acoso sexual perpetrados por un subordinado directo
La semana del 24 de marzo, Brende invitó varias veces a Klaus Schwab para examinar el plan de reorganización de Brende para el Foro, pero Schwab alegó en cada ocasión que no podía reunirse por diferentes razones. El plan recibió el visto bueno de la junta, y el 27 de marzo Brende envió un memorándum de 3.700 palabras en el que se esbozaban cambios de gran alcance en la estructura directiva, incluidos los nombramientos de ejecutivos. Klaus Schwab recibió el memorándum junto con otros empleados. Incluía la salida de su hijo y la reducción de responsabilidades de dos de sus principales lugartenientes, Saadia Zahidi y Jeremy Jurgens.
El fundador estalló contra Brende, argumentando que algunas de las personas ascendidas no estaban preparadas para la responsabilidad. Se quejó a Brabeck-Letmathe, entonces vicepresidente del consejo, de que se habían tomado decisiones clave que afectaban al futuro del Foro sin consultarle. Brabeck-Letmathe no fue muy compasivo y le dijo que debía dimitir. El enfrentamiento frustró a los fideicomisarios, ya aturdidos por la defensa que Schwab hizo de su hijo a pesar de las conclusiones de la investigación independiente. El 2 de abril, Klaus Schwab comunicó al personal y a los fideicomisarios que renunciaría a la presidencia. Así, el Foro informó de que iniciaría la búsqueda de un sustituto, con el objetivo de completar el proceso en enero de 2027.
Los denunciantes
Unas dos semanas después, un largo correo electrónico llegó a las bandejas de entrada de los fideicomisarios, firmado "en nombre de empleados actuales y antiguos". En él se exponían 11 aspectos objeto de queja, que iban desde las acusaciones de uso indebido de los recursos del Foro hasta el comportamiento de Klaus Schwab con las empleadas, incluidos comentarios personales y otras comunicaciones que incomodaban a las mujeres, y la gestión del asunto del acoso sexual por parte de Olivier Schwab. También se expusieron otros supuestos fallos de gobernanza, entre ellos el derroche del Foro en una propiedad de lujo llamada Villa Mundi, un proyecto supervisado por Hilde Schwab.
Después de que el Foro gastara en 2018 unos 30 millones de dólares en la mansión situada junto a su sede, con vistas al lago Lemán, se lanzó a una renovación de unos 20 millones de dólares. Hilde dirigió el proyecto y también mantuvo el control sobre cómo los empleados del Foro podían utilizar Villa Mundi, y cuándo —limitando el acceso a un piso entero que se dijo a los empleados era para uso exclusivo de los Schwabs—. La carta de denuncia también alegaba que Schwab había utilizado indebidamente los recursos y el personal del Foro en una búsqueda personal para ser nominado al Premio Nobel de la Paz. "No se trataba de una iniciativa del FEM, sino de un esfuerzo propio disfrazado de labor organizativa", afirma la carta.
El portavoz de Schwab ha señalado que Schwab y su esposa niegan todas las acusaciones de la denuncia, incluso las relativas a Villa Mundi y al esfuerzo por obtener el Premio Nobel de la Paz. Los fideicomisarios, muchos de los cuales han formado parte de la junta del Foro durante años, se enfrentaron de repente a la perspectiva de un mayor escrutinio sobre la eficacia de la supervisión de la organización y consultaron a los abogados de la junta. El Viernes Santo, 18 de abril, el comité de auditoría presidido por Buberl, el jefe de AXA, notificó al consejo en pleno su intención de abrir una nueva investigación sobre las afirmaciones de la carta del denunciante. Klaus Schwab manifestó a los miembros del consejo que todo lo que decía la carta era falso y afirmó que la investigación de Covington no había corroborado las acusaciones previas contra él.
Buberl respondió que si no tenía nada de qué preocuparse, Schwab debía aceptar la investigación. Poco después, Schwab soltó su amenazador correo electrónico al comité de auditoría y el comité reenvió el mensaje al consejo. Brabeck-Letmathe llamó a su viejo amigo y mantuvieron una dura conversación en la que Schwab intentó explicarle que era inaceptable hacerle pasar por otra investigación, aunque Brabeck-Letmathe no estuvo de acuerdo. Schwab renunció el sábado por la noche enviando un correo electrónico a la junta. En él afirmaba que su legado está "bien consolidado y no necesita más validación". También cita sus más de 20 títulos honoríficos y cátedras y señala: "He recibido la más alta distinción nacional de numerosos países por mis esfuerzos en ayudar al desarrollo económico, a los esfuerzos de reconciliación e incluso a evitar una guerra".
El portavoz de Schwab ha señalado que Schwab y su esposa niegan todas las acusaciones de la denuncia
La implosión de Schwab culminó el domingo de Pascua con una reunión de emergencia del consejo del Foro que se prolongó durante unas dos horas. Algunos fideicomisarios hablaron en apoyo de Schwab, pero al final, todos estuvieron de acuerdo en que estaba justificada una investigación. Los fideicomisarios también hablaron con los abogados durante el fin de semana sobre la necesidad de actuar con rapidez ante la preocupación de que Schwab u otras personas que actuaran en su interés pudieran intentar destruir pruebas.
El lunes 21 de abril, el Foro emitió un comunicado en el que informaba de que Schwab había decidido dimitir como presidente, con efecto inmediato. El portavoz de Schwab asegura que él nunca pretendió amenazar a la junta en su correo electrónico de abril y desde entonces se ha limitado a presentar una denuncia penal contra el autor anónimo de la carta de denuncia en Suiza.
*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo
Durante décadas, Klaus Schwab reinó en Davos como un rey. Ese reinado tocó a su fin la tarde en que envío el correo electrónico dirigido a los fideicomisarios del Foro Económico Mundial.