Por qué Wall Street no entra en pánico por la guerra arancelaria de Trump
Los fabricantes de automóviles y el peso mexicano cayeron mientras el Dow Jones batía récords
Wall Street no está entusiasmado con el regreso de las amenazas arancelarias de Donald Trump, pero tampoco cunde el pánico entre los inversores.
Las acciones de los fabricantes de automóviles sufrieron un duro golpe esta semana después de que el presidente electo prometiera imponer fuertes aranceles a las importaciones de Canadá y México en su primer día en el cargo, junto con aranceles adicionales a los productos chinos. Las empresas ferroviarias canadienses se desplomaron, mientras que las divisas mexicana y canadiense se debilitaron frente al dólar norteamericano.
Aun así, los principales índices bursátiles subieron, y el Dow Jones Industrial Average alcanzó otro récord el martes. Algunos inversores aseguraron haber aprendido la lección de la locura por operar en base a los comentarios de Trump en las redes sociales que siguió a su primera victoria electoral. En aquel entonces, Trump a menudo provocaba grandes oscilaciones en las acciones, las materias primas y las divisas con sus inesperados ataques, que luego se deshacían cuando las negociaciones progresaban, Trump se calmaba o las medidas alternativas mitigaban las mayores amenazas para la economía o los beneficios empresariales.
El resultado fue un aumento de la volatilidad y de los aranceles sobre las importaciones chinas en particular. Sin embargo, la rentabilidad de las acciones durante los cuatro años de mandato de Trump fue sólida. Esta vez, los inversores se han sentido alentados por la elección de Scott Bessent como secretario del Tesoro. Se trata de un inversor experimentado al que muchos ven como una influencia potencialmente moderadora sobre el presidente. "El mercado se pregunta constantemente qué va a pasar y qué es una mera fachada", afirma Michael Antonelli, director gerente de Baird. "Recuerda mucho al periodo de 2016 a 2020".
Los inversores se han sentido alentados por la elección de Scott Bessent como secretario del Tesoro
Si tomamos las palabras de Trump al pie de la letra, los inversores tienen ahora más que temer de sus políticas comerciales. Sus recién propuestos aranceles del 25% a las importaciones de Canadá y México —los dos mayores socios comerciales de Estados Unidos— añadirían 0,8 puntos porcentuales a uno de los principales indicadores de inflación el próximo año si tan solo la mitad de los costes se trasladan a los consumidores, según un análisis de Deutsche Bank.
Durante la reciente campaña presidencial, Trump dijo en repetidas ocasiones que apoyaba la imposición de aranceles generalizados a los bienes importados, sugiriendo que podrían llegar al 20% sobre las importaciones de la mayoría de los países y mucho más altos en el caso de las importaciones chinas. Esos aranceles, argumentó Trump, podrían reactivar la fabricación nacional y ser una importante fuente de ingresos para el Gobierno. Esa retórica ha supuesto un cambio con respecto a su primer mandato, cuando Trump hablaba más a menudo de utilizar los aranceles como arma para conseguir que otros países redujeran sus propias barreras comerciales.
Muchos inversores, sin embargo, creen que las amenazas arancelarias de Trump deben considerarse sobre todo como una herramienta de negociación. Trump, añaden, está anunciando aranceles a las importaciones canadienses y mexicanas explícitamente como táctica para reducir el flujo de drogas e inmigrantes al país. Los analistas de Goldman Sachs esta semana figuraban entre aquellos que trazaron paralelismos con un episodio de 2019, cuando Trump prometió una escalada de aranceles a México, también con el propósito de detener los cruces fronterizos ilegales. Aproximadamente una semana después, esos aranceles previstos se cancelaron cuando Estados Unidos y México llegaron a un acuerdo para frenar el flujo de migrantes. Los dos países, junto con Canadá, llegaron a un acuerdo comercial en 2020 que introdujo cambios relativamente pequeños en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que Trump había calificado de "pesadilla".
Trump hizo algo más que hablar de aranceles durante su primera administración. Al final del mandato, había aplicado impuestos a unos 380.000 millones de dólares en bienes, la mayoría procedentes de China, según la Tax Foundation. China tomó represalias contra los aranceles de Trump en 2018 en parte comprando mucha menos soja estadounidense. Los precios cayeron un 20%, ya que China recurrió a los agricultores brasileños en su lugar. Al año siguiente, los agricultores estadounidenses plantaron soja en aproximadamente un 15% menos de superficie. La administración Trump respondió con nuevos subsidios para los agricultores, pero las quiebras agrícolas siguieron aumentando. Estados Unidos y China detuvieron sus escaladas de guerra comercial en 2020. Eso llevó a un repunte en el comercio entre los dos países, aunque China se quedó corta en sus objetivos de compra de exportaciones estadounidenses.
Muchos inversores creen que las amenazas arancelarias de Trump deben considerarse sobre todo como una herramienta de negociación
"Trump y la gente que lo rodea sienten que fueron reivindicados en el primer mandato", señala Andy Laperriere, jefe de investigación de política estadounidense de Piper Sandler. "En algunas áreas, especialmente China, creo que vamos a ver aranceles muy significativos". Las batallas comerciales del primer mandato de Trump a menudo se vieron desbordadas por otros factores que influyeron en los mercados. Las acciones se desplomaron en 2018 cuando esos conflictos se intensificaron, pero ese también fue un año en que la Reserva Federal estaba subiendo los tipos de interés. Al año siguiente, las tensiones comerciales seguían siendo altas, pero las acciones subieron cuando la Fed viró hacia el recorte de tipos.
Ahora, la Reserva Federal vuelve a recortar los tipos y los inversores están satisfechos con la economía. Muchos esperan que el aumento de las fricciones comerciales bajo el mandato de Trump se vea más que compensado por otras partes de su programa, incluidos los planes para ampliar los recortes fiscales. A algunos inversores simplemente les cuesta creer que Trump siga adelante con medidas que impulsarían los precios al consumo después de que el descontento de los votantes con la inflación ayudara a impulsar su victoria. Según Keith Lerner, codirector de inversiones de Truist Advisory Services, la principal fuerza política hoy por hoy es la inflación.
*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo
Wall Street no está entusiasmado con el regreso de las amenazas arancelarias de Donald Trump, pero tampoco cunde el pánico entre los inversores.