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Musk quiere recortar 2 billones (con B) de dólares de gasto público. Lo tiene muy difícil
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Musk quiere recortar 2 billones (con B) de dólares de gasto público. Lo tiene muy difícil

Recortar el gasto público estadounidense es tarea complicada, incluso en cantidades mucho menos llamativas

Foto: Elon Musk (Reuters/Gonzalo Fuentes)
Elon Musk (Reuters/Gonzalo Fuentes)
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El gobierno federal de Estados Unidos gastó 6,75 billones de dólares en el ejercicio fiscal más reciente, finalizado el 30 de septiembre, según la Oficina Presupuestaria del Congreso. Es lo mismo que si se repartieran 20.000 dólares a cada uno de los 337 millones de habitantes de Estados Unidos.

Elon Musk ha recibido el encargo, junto con el fundador de una empresa de biotecnología, Vivek Ramaswamy, de liderar los esfuerzos del presidente electo Donald Trump para reducir este gasto público a través del nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental. Musk ha sugerido que podría lograr recortes de al menos 2 billones de dólares, aunque no ha especificado si se refiere a un recorte anual o a largo plazo. DOGE, como se conoce a la organización por sus siglas en inglés, se ubicará fuera del gobierno y no tendrá poder de decisión.

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Por lo general, es el Congreso el que controla las finanzas públicas, no el presidente, aunque Trump ha señalado que le gustaría cambiar esta situación. Gran parte del gasto público estadounidense se considera obligatorio, es decir, prestaciones que se pagan sin que el Congreso las vote anualmente. Las grandes partidas del Gobierno proporcionan asistencia sanitaria a los estadounidenses y dinero a los jubilados. Las prestaciones de la Seguridad Social costaron al Gobierno 1,45 billones de dólares en el último ejercicio fiscal, según las estimaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) publicadas este mes. Medicare y Medicaid sumaron 1,49 billones de dólares.

Trump ha prometido proteger las prestaciones de la Seguridad Social y Medicare. Por otro lado, es posible que Medicaid sea objeto de recortes, pero la política al respecto podría resultar compleja. En junio, la CBO estimó que el 56% de las prestaciones de Medicaid en el año fiscal 2024 se destinarían a ancianos, ciegos y discapacitados. Además, un gran número de residencias de ancianos reciben una parte sustancial de sus ingresos del programa.

Las prestaciones de la Seguridad Social costaron al Gobierno 1,45 billones de dólares en el último ejercicio fiscal

El gasto en estas categorías obligatorias ha aumentado, impulsado por el incremento de los costes sanitarios y el envejecimiento de la población, que recurre a las prestaciones de la Seguridad Social y Medicare. El gasto obligatorio representó casi el 15% del PIB estadounidense el año pasado, frente al 10% de hace dos décadas. Y estas obligaciones no dejarán de crecer. Otras categorías obligatorias más pequeñas incluyen partidas como las prestaciones de jubilación para militares y empleados federales, y el apoyo a los estados para ayudar en la acogida y adopción de niños.

Más allá de estas categorías de gasto obligatorio, Estados Unidos también debe pagar los intereses de su enorme pila de deuda. Sus pagos netos de intereses ascendieron a unos 950.000 millones de dólares el año pasado. Combinados, el gasto obligatorio y el pago de intereses ascienden a unas tres cuartas partes de lo que gastó el gobierno federal. El resto es gasto discrecional, que el Congreso vota cada año. Se divide en dos categorías principales. La primera es la defensa. El dinero gastado en, entre otras cosas, el mantenimiento de equipos y bases, la compra de todo tipo de artículos, desde portaaviones hasta comidas en comedores, y el pago a casi 1,4 millones de militares uniformados, fue de unos 850.000 millones de dólares, según las estimaciones de la CBO publicadas en junio.

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La segunda categoría es el gasto discrecional no relacionado con la defensa, que incluye todo lo demás: financiación de la NASA, programas agrícolas, ayudas a la vivienda, etcétera. El gasto en esta categoría se estimó en unos 950.000 millones de dólares y los esfuerzos para recortar el gasto público suelen centrarse en ella. Se calcula que representan unos 14 centavos de cada dólar que Estados Unidos gastó el año pasado. Musk y Ramaswamy han argumentado que podría ahorrarse algo recortando el número de empleados federales. Sin embargo, los salarios representan solo una pequeña parte del gasto.

Según la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, se calcula que el año pasado los sueldos y prestaciones de los empleados federales ascendieron a 384.000 millones de dólares. Esto incluye desde el Presidente hasta los controladores aéreos de Cleveland, pasando por los estadistas del Departamento de Trabajo de Washington, los inspectores de seguridad alimentaria de Houston o los guardas forestales de Yellowstone. Si añadimos el personal militar, la cifra asciende a 584.000 millones de dólares. Excluyendo el Servicio Postal, hay unos 2,3 millones de personas trabajando para el gobierno federal en puestos civiles del poder ejecutivo. Aproximadamente una quinta parte de ellos trabajan para el Departamento de Asuntos de los Veteranos.

Se calcula que el año pasado los sueldos y prestaciones de los empleados federales ascendieron a 384.000 millones de dólares

Una gran parte del presupuesto federal se gasta en prestaciones que llegan directa o indirectamente a los estadounidenses y proceden de las contribuciones directas de los trabajadores. Hay unos 73 millones de personas que reciben cada mes prestaciones de jubilación, invalidez, seguridad complementaria o supervivencia de la Administración de la Seguridad Social. Hay unos 68 millones de personas inscritas en Medicare y 72 millones en Medicaid. Estos programas suponen una importante fuente de ayuda económica para muchas comunidades de Estados Unidos.

Por otro lado, el Gobierno gasta muchísimo en bienes y servicios. Una empresa que fabrica los tornillos y otros elementos de fijación que ayudan a mantener unido un avión de combate está ganando dinero del gobierno. Lo mismo ocurre con los caseros que tienen inquilinos que reciben ayudas para la vivienda, los agricultores que reciben subvenciones y un laboratorio universitario de bioquímica que obtiene subvenciones federales.

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Ahora bien, los impuestos de los estadounidenses no cubren todo ese gasto. Gran parte se paga con deuda. Los ingresos del gobierno de Estados Unidos el año pasado, o lo que ingresó por impuestos sobre la renta de las personas físicas, impuestos sobre nóminas, impuestos de sociedades y otras fuentes, ascendieron a 4,92 billones de dólares, según la CBO. La diferencia entre esa cifra y los 6,75 billones gastados es el déficit presupuestario de 1,83 billones de dólares. Esta cantidad equivale al 6,4% del PIB estadounidense.

La proporción entre déficit y PIB ha sido superior, pero solo en contadas ocasiones, como durante la Segunda Guerra Mundial o en situaciones de crisis, cuando la economía se hundía en la recesión y el Gobierno se apresuraba a prestar ayuda. Cuando la pandemia golpeó en 2020, aumentó hasta casi el 15%. Según las previsiones de la CBO, el gasto obligatorio aumentará en más de 2 billones de dólares durante la próxima década, y se espera que los pagos netos de intereses se dupliquen.

*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo

El gobierno federal de Estados Unidos gastó 6,75 billones de dólares en el ejercicio fiscal más reciente, finalizado el 30 de septiembre, según la Oficina Presupuestaria del Congreso. Es lo mismo que si se repartieran 20.000 dólares a cada uno de los 337 millones de habitantes de Estados Unidos.

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