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La droga de Oriente Próximo que alimenta la guerra y las fiestas
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La droga de Oriente Próximo que alimenta la guerra y las fiestas

El Captagon está generando grandes beneficios para el régimen sirio de Bashar al-Asad y Hezbolá, a la vez que desata una crisis sanitaria

Foto: La droga de Oriente Medio. (EFE)
La droga de Oriente Medio. (EFE)
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En la frontera entre Siria y Jordania se está librando otro conflicto ineludible en Oriente Próximo: la guerra contra el Captagon, una droga similar a las anfetaminas que se ha extendido por toda la región. La droga trasciende clases sociales y fronteras. Sus consumidores son taxistas con turnos de noche, milicianos que quieren infundirse de valor, estudiantes que se preparan para los exámenes y altos ejecutivos que quieren trabajar o divertirse durante largas horas.

Todo ello ha dado lugar a un tráfico de drogas que mueve miles de millones de dólares y que está avivando nuevos conflictos en la zona. El dinero del contrabando de drogas ha llenado los bolsillos de las milicias respaldadas por Irán, entre ellas Hezbolá, que ha gastado grandes cantidades de sus ingresos en armas para luchar contra Israel. La droga sirve de apoyo al presidente sirio Bashar al-Asad, cuyo régimen se ha convertido en uno de los mayores cárteles de la droga del mundo, lo que le ha ayudado a contrarrestar años de sanciones económicas occidentales, aunque Siria ha negado cualquier implicación en el tráfico de sustancias ilegales.

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A las autoridades estadounidenses les preocupa cada vez más que el mercado del Captagon esté socavando décadas de relativa estabilidad en Jordania y Arabia Saudí, aliados cruciales de EEUU. Jordania ha desplegado alrededor de un tercio de su ejército para ayudar a frenar el flujo de drogas a través de su frontera con Siria, así como de armas transportadas por las mismas rutas, según ha declarado un alto cargo de seguridad jordano. Gran parte de la producción tiene lugar en Siria, según funcionarios e investigadores, y parte en el Líbano. Los contrabandistas pueden pasar la droga de Siria a Jordania a través del paso fronterizo oficial escondiéndola en camiones o contratando a mujeres y niños para que escondan las pastillas bajo la ropa o en los zapatos. En el desierto, utilizan catapultas para lanzar la droga por encima de los muros fronterizos o drones. Incluso pueden cruzar a pie, sobre todo en invierno, cuando la niebla y el polvo reducen la visibilidad durante la noche a un metro.

El New Lines Institute, un "think tank" de Washington, calcula que el mercado mundial de Captagon mueve unos 5.700 millones de dólares, más de la mitad que el mercado de cocaína en Europa. De esa cantidad, el régimen de al-Asad obtuvo una media anual de unos 2.400 millones de dólares entre 2020 y 2022 —aproximadamente una cuarta parte del PIB de Siria—, según el Observatorio de Redes Políticas y Económicas, una organización de investigación siria y árabe que rastrea el comercio de Captagon.

Jordania ha desplegado alrededor de un tercio de su ejército para ayudar a frenar el flujo de drogas a través de su frontera con Siria

A mediados de octubre, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a tres personas que, según dijo, estaban implicadas en la producción y el tráfico ilegales de Captagon en beneficio del régimen de al-Asad y Hezbolá. Uno de ellos era el propietario de una fábrica en Siria que, según el Tesoro, ha servido como empresa tapadera, enviando a Europa pastillas por valor de más de 1.500 millones de dólares ocultas en rollos de papel industrial. Europa se ha convertido en un centro clave de distribución de Captagon con destino a la Península Arábiga, según las agencias de narcotráfico. Desde que Israel lanzó su guerra sobre Gaza, el número de incautaciones de Captagon en la frontera entre Jordania y Siria se ha cuadruplicado, a menudo acompañado de envíos ilícitos de armas, según el New Lines Institute. Las autoridades estadounidenses afirman que les preocupa que el contrabando de drogas provoque un aumento del contrabando de armas iraníes a las facciones palestinas de Cisjordania.

En lo que parece ser uno de los sucesos más mortíferos hasta la fecha en el marco de la guerra contra la droga, en enero dos explosiones destruyeron una vivienda en la diminuta aldea de Orman, un puesto avanzado del desierto sirio situado a unos 24 kilómetros al norte de la frontera jordana. Murieron diez personas, entre ellas cinco mujeres y dos niños. Siria culpó de la explosión a los ataques aéreos jordanos, una inusual acción militar jordana en suelo extranjero. Se sospecha que Jordania ha perpetrado al menos otros cuatro ataques en el sur de Siria. El gobierno no ha querido hacer comentarios sobre los ataques aéreos, pero en un comunicado posterior al ataque de enero afirmó que seguiría haciendo frente a los peligros de los contrabandistas de drogas y armas.

"El régimen sirio está sirviendo de ejemplo para otros Estados que están resentidos y sufren sanciones y que buscan la forma de ganar dinero, mucho dinero", afirmó Caroline Rose, experta en el comercio de Captagon en el New Lines Institute.

Los orígenes de esta droga

Las anfetaminas han sido históricamente la droga predilecta en el Golfo, en parte debido a la escasez de la mayoría de las sustancias que predominan en Occidente, afirma Oscar D'Agnone, director médico de la Clínica OAD de Londres, que trata a personas de Oriente Próximo por adicción. "Captagon es como su cocaína", dijo D'Agnone. Captagon era el nombre comercial de un fármaco fabricado originalmente en Alemania en la década de 1960 para tratar la narcolepsia, la depresión y el trastorno por déficit de atención, que luego se prohibió en la mayoría de los países en 1986. Los grupos criminales búlgaros trasladaron la producción al valle libanés de Bekaa, bastión de Hezbolá, en la década de 1990.

La guerra siria de 2011, unida al colapso del orden político y económico en el Líbano, permitió que el comercio de Captagon creciera a través de fronteras asediadas y espacios no gobernados hacia puertos mediterráneos y rutas marítimas internacionales. Cuando el régimen de al-Asad reimpuso su control sobre el país, se apoderó de varias instalaciones e industrializó la producción de la droga, que ha ido aumentando en la última década, con un gobierno desesperado por conseguir dinero en medio de una guerra civil y de las sanciones internacionales.

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En un vídeo de una planta de producción siria, compartido con The Wall Street Journal por la Syrian Emergency Task Force, un grupo de activistas contra el régimen sirio con sede en Washington, se puede ver cómo varias máquinas escupen centenares de pastillas de color beige en cestas de plástico. Otro mostraba bolsas de pastillas de Captagon apiladas, con el logotipo del fabricante de automóviles de lujo Lexus, utilizado habitualmente para señalar el Captagon de mayor calidad.

El principal ingrediente de esta droga es la pseudoefedrina, habitual en los medicamentos para el resfriado y la gripe. Según las Naciones Unidas, en 2020 Siria comunicó importaciones previstas de 50.000 kilos de pseudoefedrina, más que el Reino Unido y casi la mitad de la cantidad declarada por Suiza, centro mundial de la industria farmacéutica. Siria, que ha visto cómo se derrumbaban su sector sanitario y su industria farmacéutica tras una década de guerra, no ha explicado las razones por las que necesitaba cantidades tan importantes del compuesto.

La 4ª División Acorazada militar de élite siria, comandada por el hermano del presidente, Maher al-Asad, supervisa la mayor parte de la producción y distribución de Captagon, según funcionarios estadounidenses, europeos y árabes. Las recientes sanciones del Tesoro también iban dirigidas contra un hombre que, según afirmaba, estaba implicado en el tráfico y había vendido armas a la 4.ª División Acorazada y donado más de un millón de dólares a Hezbolá. "El régimen sigue confiando plenamente en el Captagon", dijo el coronel Farid al-Qassem, un desertor sirio que luchó en la guerra civil contra al-Asad y ahora trabaja con las tropas estadounidenses basadas en el este de Siria. "No pueden operar sin estas drogas".

Disparar a matar

Los traficantes también pasan por Siria otros tipos de drogas, en particular metanfetamina. El responsable de seguridad jordano calcula que cada año cruzan la frontera desde Siria drogas por valor de entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, transportadas por sirios sin recursos que ganan hasta 10.000 dólares por trayecto. Hezbolá ayuda al régimen sirio a facilitar el tráfico en las zonas bajo su control y asegura las casas de los narcotraficantes en el sur de Siria. Los enfrentamientos con infiltrados armados se han vuelto tan violentos que los soldados jordanos han adoptado la política de disparar a matar.

placeholder Un combatiente de Hezbolá frente a artillería antitanque en Juroud Arsal en la frontera entre Siria y Líbano. (Reuters)
Un combatiente de Hezbolá frente a artillería antitanque en Juroud Arsal en la frontera entre Siria y Líbano. (Reuters)

Agentes de inteligencia jordanos han mostrado al Journal imágenes de vigilancia en las que se veía a tres personas dentro de una base militar del régimen sirio despegando un dron que, según los agentes, transportaba drogas hacia la frontera jordana. En otro vídeo, se aprecia cómo unos niños caminan de noche con burros de carga para dejar droga en la orilla del río Yarmouk, que separa ambos países, para recogerla más tarde. En un tercer vídeo, una fila de presuntos contrabandistas cargados con mochilas pasa junto a un puesto avanzado del ejército sirio, sin que los soldados interfieran. Otros vídeos proporcionados por la SETF mostraban lo que, según los activistas, era un dron que transportaba presunta droga desde el sur de Siria hacia la frontera jordana, y a contrabandistas cargando sacos de Captagon a la espalda, escoltados por hombres de uniforme, presumiblemente soldados del régimen sirio. Los contrabandistas utilizan incluso palomas mensajeras entrenadas para transportar hasta 250 gramos de metanfetamina. Los agentes de inteligencia jordanos han facilitado al Journal fotos de un ave capturada, sorprendida en su camino de Siria a Jordania con una pequeña bolsa de polvo blanco atada detrás de cada una de sus patas.

La gran preocupación de Washington

En diciembre de 2022, el presidente Biden firmó la Ley Captagon, que exige a Estados Unidos el desarrollo de una estrategia para desarticular las redes de contrabando de Captagon y establecer alianzas para la aplicación de la ley en Oriente Próximo. Además, en abril se aprobó en la Cámara de Representantes un proyecto de ley bipartidista que exige nuevas sanciones contra los fabricantes y traficantes de Captagon. Estados Unidos no ha desplegado tropas para ayudar a los jordanos en la lucha contra el Captagon, pero suministra a Jordania bombas guiadas por satélite que, según Human Rights Watch, se utilizan para atacar a presuntos capos de la droga en suelo sirio. Estados Unidos también asesora a las fuerzas de seguridad jordanas sobre el uso de sensores de vigilancia aérea, drones e interceptación de comunicaciones, según funcionarios estadounidenses.

A pesar de la oposición de Estados Unidos, Jordania, junto con Arabia Saudí, Irak y otros países árabes, normalizó sus relaciones con el gobierno sirio el año pasado a cambio de que al-Asad se comprometiera a acabar con la droga. Al principio, el trato aparentaba funcionar, y en mayo de 2023, Siria fue readmitida en la Liga Árabe tras 12 años de exclusión. Al día siguiente, un presunto ataque aéreo jordano mató a Merhi al-Ramthan, conocido jefe de un cártel del sur de Siria, junto a su esposa y sus seis hijos. Horas después, Jordania declaró que había formado una fuerza de seguridad conjunta con Siria para combatir el narcotráfico, y los medios de comunicación estatales sirios afirmaron que las fuerzas de seguridad se habían incautado de un millón de pastillas de Captagon. A finales de mes, al-Asad era recibido con una alfombra roja en la cumbre de la Liga Árabe celebrada en Yeda (Arabia Saudí).

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Desde entonces, el tráfico de Captagon no ha cesado. Funcionarios jordanos han afirmado que la cooperación inicial de Siria no fue más que una fachada. El viceprimer ministro jordano, Ayman Safadi, se reunió con al-Asad a principios de mes para tratar la amenaza del contrabando de drogas, según el Ministerio de Asuntos Exteriores jordano. El año pasado, el departamento antidroga jordano detuvo a unas 35.000 personas acusadas de tráfico de drogas, un 24% más que el año anterior, y en junio, las autoridades jordanas frustraron dos operaciones de contrabando de casi 10 millones de pastillas, por valor de hasta 200 millones de dólares, destinadas a Arabia Saudí.

"Una vida insatisfecha"

El aluvión de drogas constituye una crisis social en el mundo árabe. El Captagon producido en Siria suele mezclarse con cantidades desconocidas de sustancias como cafeína, diversos anestésicos y sedantes, e incluso niveles tóxicos de zinc y níquel, y las pastillas destinadas a Arabia Saudí suelen contener Viagra. Los consumidores a menudo combinan el Captagon con otras drogas que en los últimos años se han hecho más accesibles en la región, como la metanfetamina y la ketamina. "Por lo que yo sé, el consumo de Captagon se ha duplicado en los últimos años", afirma Abdullah Boulad, director ejecutivo y fundador del grupo sanitario The Balance, que gestiona clínicas de rehabilitación de lujo en Europa.

Según él, muchos de sus pacientes son árabes adinerados del Golfo que, tras volver de estudiar o trabajar en Occidente, luchan por adaptarse al entorno social y legal más restrictivo de sus países de origen. "Esto crea una vida insatisfecha, y aquí es donde entra en juego el captagon", explica Boulad. En Arabia Saudí, las autoridades han establecido controles en las ciudades para detener a los contrabandistas y consumidores de Captagon. Este mes, confiscaron 1,3 millones de pastillas de Captagon ocultas en un cargamento de material de construcción cerca de la frontera con Jordania, y desmantelaron una red de narcotráfico en Riad que incluía a más de una docena de empleados del gobierno. El primer ministro iraquí, Mohammed al-Sudani, ha alertado sobre la relación entre el tráfico de drogas y la financiación del terrorismo, y este mes las fuerzas de seguridad han confiscado un millón de pastillas de Captagon a una red de narcotraficantes en el oeste de Irak.

Muchos de los pacientes son árabes que, tras volver de Occidente, luchan por adaptarse a un entorno social y legal más restrictivo

El alcance del Captagon se está ampliando. Los puertos de Italia y Grecia han realizado grandes incautaciones, y las autoridades holandesas y alemanas han desarticulado laboratorios de Captagon en sus propios países. Un tribunal alemán inició en agosto el juicio contra cuatro hombres detenidos tras una redada récord en el país de cientos de kilos de comprimidos de Captagon por un valor estimado de 60 millones de dólares. "Cada vez está más claro que estas redes clandestinas están intentando abrirse camino en Europa", afirma Rose, del New Lines Institute. "Es probable que el Captagon se cuele en Europa y, potencialmente, también en los mercados estadounidenses. Es algo que no habría dicho hace uno o dos años".

*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo

En la frontera entre Siria y Jordania se está librando otro conflicto ineludible en Oriente Próximo: la guerra contra el Captagon, una droga similar a las anfetaminas que se ha extendido por toda la región. La droga trasciende clases sociales y fronteras. Sus consumidores son taxistas con turnos de noche, milicianos que quieren infundirse de valor, estudiantes que se preparan para los exámenes y altos ejecutivos que quieren trabajar o divertirse durante largas horas.

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