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¿Se acerca una recesión? La respuesta puede estar en la lista de éxitos musicales
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¿Se acerca una recesión? La respuesta puede estar en la lista de éxitos musicales

Regla de Sahm, te presento a Spotify: la música pop a menudo se sincroniza con las recesiones económicas, según los economistas de MarketWatch

Foto: Concierto de Lady Gaga en Montreal en 2017. (Getty/Live Nation/Jason Merritt)
Concierto de Lady Gaga en Montreal en 2017. (Getty/Live Nation/Jason Merritt)
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La bolsa se desplomó. La tasa de desempleo se disparó. Pero la música siguió sonando.

Eso es al menos lo que Joe Foster, de 27 años, recuerda cuando piensa en la Gran Recesión: noches bebiendo Sprite en clubes para menores de 18 años en los suburbios de Londres, bailando al ritmo de Lady Gaga, Kesha y Black Eyed Peas. De hecho, puede que exista un vínculo directo entre esos temas de pop cargados de euforia y una economía en apuros, argumenta Foster en un vídeo colgado en su página de TikTok.

"Un hombre sabio me dijo una vez que dos señales de que nos dirigimos a la ruina financiera son: todos los clubes de striptease están vacíos y la música pop es espectacular", explica en el vídeo, que tiene más de 90.000 visitas. Esta última afirmación es el argumento en el que se basa el "pop de la recesión", el nuevo apodo que las redes sociales han dado a la categoría de éxitos pop que dominaron las emisoras de radio en los años posteriores a la crisis financiera de 2007-2009.

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Este subgénero no aparece en los libros de historia de la música. Pero en TikTok, el "pop de la recesión" se refiere a una serie de canciones que, en retrospectiva, parecen perfectamente diseñadas para distraer a los oyentes de los problemas financieros de la época: pensemos en LMFAO pidiendo que "everybody just have a good time" (que todo el mundo se lo pase bien) en 2011, cuando casi uno de cada diez estadounidenses estaba en paro, o en Lady Gaga diciéndonos "just dance, it’ll be OK" (tan solo baila, todo irá bien), mientras los precios de la vivienda se hundían en 2008.

A medida que el término ha ido ganando adeptos este año, también lo ha hecho la teoría de que una economía en crisis puede dar lugar a grandes éxitos musicales, o de que estos éxitos pueden ser un indicio de que se avecinan tiempos más difíciles. La elevada tasa de desempleo y la caída del valor de la vivienda durante la Gran Recesión dieron lugar a los "hits" de Kesha y Katy Perry, según los teóricos del pop de la recesión.

El "pop de la recesión" se refiere a una serie de canciones que parecen diseñadas para distraer a los oyentes de los problemas financieros

Del mismo modo, afirman que la subida de los alquileres y las pesimistas sensaciones económicas de 2024 han creado las condiciones perfectas para la extravagante y bailable Hot to Go! de Chappell Roan y Brat de Charli XCX, en la que la artista se autodenomina una "365 party girl" (fiestera 365). En otras palabras, la música pop vuelve a ser buena según esta teoría, lo que demuestra que estamos abocados a una recesión económica, si es que no estamos ya en una.

Mientras los temores de recesión han sacudido Wall Street, existe la posibilidad de que esos economistas de sofá estén en lo cierto. "Si alguna vez ha existido el momento adecuado para la música de la recesión es después de la pandemia en una crisis del coste de la vida", escribió un usuario en un comentario sobre un vídeo en el que se afirmaba que el género está resurgiendo. "Devolvednos el escapismo de las discotecas". O, como decía otro comentario: "Cuanto peor lo pasamos, mejor es la música".

Cómo influye la economía en la música

La idea central del concepto del pop de la recesión tiene cierto respaldo empírico. Según un par de estudios recientes de economistas de la Universidad de Alcalá (España), cuando los tiempos son difíciles, la gente acude en masa a escuchar música positiva. El primer estudio analizó los éxitos del Billboard Hot 100 desde 1958 hasta 2019 y descubrió que cuando el desempleo es alto, los oyentes se sienten más atraídos por la música con letras positivas y ritmos alegres. El segundo trabajo encontró que esa tendencia continuó durante la angustia de la pandemia del COVID-19, que provocó una recesión de dos meses en los EEUU.

Según los investigadores, otros indicadores macroeconómicos, como la cotización de las acciones y la tasa de inflación, también pueden influir en las preferencias musicales. "La sociedad tiende a utilizar la música positiva como herramienta de autoconsuelo cuando las condiciones macroeconómicas son malas", explicó a MarketWatch Juan de Lucio, coautor de los estudios. Del mismo modo que los consumidores gastan más en pequeños lujos, como pintalabios, durante una recesión, las condiciones económicas también pueden influir en la cultura que consumimos.

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Ese vínculo entre economía y arte es evidente en la historia de la música moderna, aunque quizá tenga tanto que ver con la influencia de la economía en los músicos como en quienes escuchan sus canciones, afirma Joe Bennett, musicólogo forense del Berklee College of Music de Boston. "Los artistas y compositores son seres humanos", explica Bennett. "No trabajan en un vacío social". En tiempos difíciles, "la música tiende a ir en una de estas dos direcciones", dijo. "Puedes contarlo: escribir letras sobre la tristeza, la miseria y el desamparo económico". "O puedes decir, qué más da: todos somos pobres. Vámonos de fiesta".

En 1932, un año en el que casi una cuarta parte de los estadounidenses no tenían trabajo, Bing Crosby encabezó las listas de éxitos con Brother, Can You Spare a Dime? (Hermano, ¿te sobra una moneda?). La canción cuenta la historia de un norteamericano que se encuentra en la indigencia, esperando en una cola para comprar pan durante la Gran Depresión. En la popular película Vampiresas de 1933, justo un año después, Ginger Rogers cantaba We're in the Money, un tema que fantasea con la vuelta a la riqueza. "Vamos tras el dinero, el cielo está soleado", repite el estribillo. "¡Tenemos mucho de lo que se necesita para salir adelante!".

El vínculo entre economía y arte es evidente en la historia de la música moderna

Cuando la estricta política monetaria desencadenó una recesión económica a principios de los 80, Billy Joel relató la desaparición de una ciudad industrial de Pensilvania en Allentown, que pasó 22 semanas en el Billboard Hot 100. Durante ese mismo periodo, Kool & The Gang instaron a los oyentes a "celebrar los buenos tiempos" en su éxito número uno Celebration. Esa canción salió en 1980, un año en el que la tasa de inflación alcanzó el 14,6%. Incluso el llamado pop de la recesión entre 2008 y 2012 tuvo su antítesis según Bennett: "Mientras los estadounidenses bailaban al ritmo de Like a G6, de Far East Movement, y Give Me Everything, de Pitbull, Adele y Ed Sheeran interpretaban letras más reflexivas en Rolling in the Deep y The A Team, respectivamente.

Es difícil determinar si la música pop puede ofrecer pistas sobre el futuro de la economía, afirma Charlie Harding, periodista musical, compositor y cocreador del podcast "Switched on Pop". Pero al menos durante el último siglo, está claro que la realidad económica ha influido en la música. "La gente respondía a la incertidumbre a través de la música", afirma. "Pero creo que siempre lo han hecho".

¿Es el pop de la recesión un género musical real?

Dicho esto, el "pop de la recesión" no puede considerarse realmente un género propio, al menos no en términos tradicionales, según explican expertos musicales a MarketWatch. "Es una etiqueta que mezcla un estilo con una línea temporal", explica Bennett. Las canciones que los usuarios de TikTok han etiquetado como "pop de recesión" parecen tener algunas características clave en común. MarketWatch ha utilizado estas cualidades comunes para crear una lista de reproducción de canciones pop de la recesión: en su mayoría, canciones pop alegres y bailables publicadas entre 2008 y 2012 con un estilo de producción maximalista y letras desenfadadas.

La plataforma de streaming Spotify está recomendando el género "pop de la recesión" a algunos oyentes en su "lista del día", una lista de reproducción diaria autogenerada basada en los hábitos de escucha de los usuarios. "Se crean nuevos géneros o categorías, como 'pop de recesión', para identificar géneros emergentes o reformular géneros ya conocidos, haciéndolos más reconocibles y relevantes para los oyentes", declaró un portavoz de Spotify a MarketWatch en un comunicado.

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Es posible que el auge de este nuevo género tenga menos que ver con un estilo musical definible que con el resurgimiento de la nostalgia entre los usuarios de las redes sociales. Al igual que Foster, los que estaban en primaria o en el instituto durante la época de la Gran Recesión están entrando en la veintena y en la treintena, los mejores años para reflexionar sobre la banda sonora de su juventud. "Hay una regla en la comunidad musical que dice: la mejor música pop del mundo salió el mismo año, el año que tú tenías 17 años", dice Bennett. La música de hace entre 12 y 16 años es lo suficientemente antigua como para entrar en ese ciclo de nostalgia, afirma.

Sobre la recesión

Si el pop de la recesión vuelve a estar de moda, todavía le falta la segunda parte de su nombre. Según la mayoría de los indicadores tradicionales, la economía estadounidense no está en recesión. Pero últimamente, el futuro económico del país no ha estado tan claro. Un informe de empleo más débil de lo esperado avivó los temores de que la Reserva Federal haya mantenido los tipos de interés demasiado altos durante demasiado tiempo, frenando el crecimiento durante más tiempo del necesario. Estos temores contribuyeron a un desplome de los mercados el pasado lunes, que hundió las bolsas y asustó a los inversores. Las acciones subieron el jueves, con el S&P 500 registrando su mejor día desde 2022, mientras los inversores seguían centrados en lo que revelarán los próximos datos de inflación.

Incluso sin las tradicionales señales de alarma de recesión, muchos estadounidenses llevan notando durante meses que se están quedando atrás. La persistente subida de los precios ha mermado los presupuestos, especialmente los de la mitad inferior de los asalariados. En muchas áreas metropolitanas, los alquileres se han disparado en porcentajes de dos dígitos desde el inicio de la pandemia y la ralentización del mercado laboral está dificultando que los trabajadores, especialmente los jóvenes, encuentren un empleo bien remunerado.

Según la mayoría de indicadores tradicionales, la economía estadounidense no está en recesión. Aunque el futuro económico no está claro

Para algunos estadounidenses, estas son las circunstancias económicas que hacen que el escapismo suene atractivo. La música pop ya ha ayudado a llenar ese vacío en el pasado. Sin embargo, Foster, el TikToker, se pregunta si una nueva era de pop de recesión —economía aparte— podría llegar a superar a la original.

Su canción favorita es Club Can't Handle Me, de Flo Rida y el DJ David Guetta. Es un tema sobre el subidón de una buena noche de fiesta, que alcanzó el número nueve en las listas de éxitos en 2010, un año después de iniciarse la recuperación de la peor crisis económica de este siglo. Ya no se hace música así, explica Foster a MarketWatch. "Me pone un poco sentimental", dijo. "La gente añora volver a vivir esos grandes momentos".

*Contenido con licencia de MarketWatch. Traducido por Federico Caraballo

La bolsa se desplomó. La tasa de desempleo se disparó. Pero la música siguió sonando.

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