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EEUU quiso derribar a Huawei, pero la está haciendo más fuerte
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EEUU quiso derribar a Huawei, pero la está haciendo más fuerte

El gigante chino de las telecomunicaciones empezó pasando algunos apuros bajo las sanciones de Estados Unidos, hasta que desde Pekín se tomaron cartas en el asunto

Foto: Washington impidió a Huawei el acceso tecnologías avanzadas.
Washington impidió a Huawei el acceso tecnologías avanzadas.
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Hace cinco años, Washington sancionó a Huawei, impidiendo el acceso de la empresa china a tecnologías avanzadas estadounidenses, por temor a que este gigante del sector de las telecomunicaciones espiara a los estadounidenses y a sus aliados. En ese momento, muchos en la industria pensaron que sería la sentencia de muerte para una de las empresas tecnológicas más importantes de China.

Huawei lo pasó mal al principio, pero ahora ha resurgido pisando fuerte.

Apoyada con miles de millones de dólares de ayuda estatal, Huawei se ha expandido a nuevos negocios, ha aumentado su rentabilidad y ha encontrado nuevas formas de reducir su dependencia de los proveedores norteamericanos. Ha mantenido su posición de liderazgo en el mercado mundial de equipos de telecomunicaciones, a pesar de los esfuerzos estadounidenses por expulsar a Huawei de las redes de sus aliados. Además, está reapareciendo a lo grande en el sector de los teléfonos inteligentes de gama alta, utilizando nuevos y sofisticados chips desarrollados internamente para arrebatar compradores a Apple.

Por el camino, una empresa que se presentaba a sí misma como independiente de Pekín se ha transformado en algo así como un campeón nacional, ayudando a China a desprenderse de los proveedores extranjeros —como parte de una campaña más ambiciosa para eliminar la tecnología estadounidense en China, apodada "Delete A" (Eliminar A), que quiere decir "Delete America" (Eliminar América)—. Su resurgimiento demuestra por qué es tan difícil para Estados Unidos contener las ambiciones tecnológicas de China.

Foto: huawei-red-clandestina-chips-sanciones-estados-unidos

"La campaña del gobierno estadounidense contra Huawei está reforzando sin darse cuenta la resistencia de la empresa, haciéndose eco del viejo dicho que afirma que lo que no te mata te hace más fuerte", afirmó Sameh Boujelbene, analista de la firma de investigación Dell'Oro Group. El dinero del Estado ha sido fundamental. Aunque el gobierno chino ha respaldado a Huawei desde sus inicios, el apoyo gubernamental ha aumentado en los últimos años. Los beneficios de Huawei se duplicaron con creces el año pasado, el mayor aumento registrado en al menos dos décadas. Aproximadamente dos tercios de sus ingresos proceden de clientes nacionales.

Contratos gubernamentales y registros de empresas, así como entrevistas con antiguos y actuales empleados, revelan que miles de millones de dólares fluyeron del gobierno chino a Huawei a través de contratos de compra preferente y subvenciones. Las empresas estatales, las agencias gubernamentales y los órganos del Partido Comunista buscaban chips, teléfonos inteligentes, servicios en la nube y software de Huawei.

Los gobiernos locales han comprado algunas empresas de Huawei, proporcionándoles inyecciones de efectivo. Huawei, que antes dependía del Android de Google para sus dispositivos, ha creado su propio sistema operativo. Incluso ha hecho una incursión en los vehículos eléctricos, una tarea que Apple abandonó, y ha desarrollado su propia versión del Bluetooth. Sin embargo, la empresa aún se debe enfrentar a algunos retos. Sus semiconductores más avanzados siguen estando un paso por detrás de líderes del sector como Nvidia, y algunos expertos creen que será difícil para Huawei seguir innovando sin acceso a tecnologías occidentales más avanzadas.

Huawei, que antes dependía del Android de Google para sus dispositivos, ha creado su propio sistema operativo

"Hemos pasado por muchas cosas en los últimos años. Pero a través de un desafío tras otro, nos las hemos arreglado para crecer", declaró Huawei en un comunicado escrito, añadiendo que la empresa debía su supervivencia y desarrollo a la confianza y el apoyo de los clientes globales, socios y "todos los sectores de la sociedad". Mantener la inversión en I+D será crucial en el futuro, según la compañía. El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información y el Ministerio de Finanzas, responsables de la contratación pública, no han querido hacer comentarios al respecto.

En Estados Unidos, los partidarios de las restricciones a Huawei afirman que han logrado su objetivo principal: reducir la cantidad de equipos de la compañía en las redes de Estados Unidos y sus aliados militares. "El objetivo no era expulsar a Huawei del negocio", dijo Matt Pottinger, quien fue asesor adjunto de seguridad nacional en la administración Trump y ahora preside el programa de China en el "think tank" Foundation for Defense of Democracies. "Era para proteger nuestras alianzas y proteger nuestros datos, y si le hacía la vida más difícil a Huawei, mucho mejor".

Washington observa con recelo los progresos de Huawei. Un actual oficial estadounidense comentó que Washington está siguiendo de cerca los esfuerzos de Huawei para fabricar sus propios semiconductores, en caso de que sean necesarias más acciones para bloquear a China en la fabricación de chips centrados en la inteligencia artificial que puedan dar a Pekín una ventaja militar.

Ascenso interrumpido

Huawei fue fundada en 1987 como fabricante de conmutadores telefónicos por Ren Zhengfei, que ahora tiene 79 años. Más tarde se convirtió en uno de los mayores productores mundiales de teléfonos inteligentes y equipos de telecomunicaciones, y en una de las empresas privadas más rentables de China. También hizo incursiones más allá del territorio chino, con alrededor del 48% de sus ingresos procedentes de clientes internacionales en 2018. A medida que aumentaban las tensiones entre Estados Unidos y China, los responsables occidentales se mostraban más preocupados por la posibilidad de que Huawei supusiera un riesgo para la seguridad de los países que utilizaban sus equipos. La percepción extranjera de la empresa empeoró cuando Meng Wanzhou, ejecutiva de Huawei e hija de Ren, fue detenida en Canadá en 2018 por presuntas violaciones de las sanciones estadounidenses a Irán.

La administración Trump, que había estado presionando a los aliados para que eliminaran a Huawei de sus redes, la añadió a su lista negra del Departamento de Comercio que prohibía a empresas como Intel, Qualcomm y Google suministrar tecnología de Estados Unidos a Huawei sin licencia. Huawei negó que sus productos fueran a utilizarse para espiar a países occidentales y restó importancia a cualquier vínculo con el Estado chino. En los primeros años de la empresa, según los medios de comunicación estatales, Ren rechazó la ayuda del entonces primer ministro de China para obtener un préstamo, de modo que Huawei pudiera mantener las distancias con las autoridades.

Huawei fue fundada en 1987 y más tarde se convirtió en uno de los mayores productores mundiales de teléfonos inteligentes

Después de que Estados Unidos impusiera restricciones, Huawei y el gobierno chino estrecharon sus relaciones. Pronto, los dirigentes de la empresa declararon que todos los productos que fabricaran en el futuro debían contar íntegramente con componentes desarrollados por empresas chinas. En un discurso público el año pasado, Ren recordó que un ejecutivo de Huawei le dijo: "Estados Unidos no entiende que con este golpe están convirtiendo al mayor partidario de Estados Unidos en su mayor detractor". Ren comparó a la empresa con un avión militar soviético que se estrelló durante la Segunda Guerra Mundial en un lago de Kazajistán, para luego ser rescatado en los últimos años y restaurado. El Ilyushin Il-2, apodado el Tanque Volador, volvió a volar. Huawei hizo circular entre el personal un vídeo sobre el avión, con el lema: "Los héroes se forjan, no nacen".

Durante un tiempo, sin embargo, parecía que Huawei tendría problemas para mantenerse en el aire. En 2021, sus ingresos cayeron casi un 30% respecto al año anterior. Su negocio principal de equipos de telecomunicaciones estaba sufriendo. El iPhone de Apple se estaba apoderando de la cuota de mercado de Huawei en teléfonos inteligentes. Sin embargo, según Chris Pereira, exdirector sénior de asuntos públicos de Huawei, la empresa se centró en desarrollar más su propia cadena de suministro y expandirse a nuevas áreas que pudieran generar ingresos para ayudar a mantener la compañía en marcha, incluida la nube y otros servicios. Ren ejercía de líder motivador. "En el pasado, perseguíamos el ideal de la globalización, decididos a servir a la humanidad. ¿Cuáles son nuestros objetivos ahora? Sobrevivir. Ganaremos dinero donde podamos", comunicó Ren más tarde al personal en un escrito interno.

China al rescate

El apoyo gubernamental se multiplicó desde el primer día de las sanciones. El 16 de mayo de 2019 —el día en que el Departamento de Comercio añadió a Huawei a la lista negra—, el gobierno local de Shenzhen, donde Huawei tiene su sede, registró una sociedad de inversión. Esa entidad, Shenzhen Major Industry Investment Group, o SMII, puso el foco en los semiconductores, invirtiendo en fundiciones, equipos de fabricación y materiales que ayudarían a garantizar que Huawei recibiera suficientes chips de fabricación nacional y otras tecnologías.

Dos empresas creadas por SMII, incluida una fundición de chips, empleaban a antiguos ejecutivos de Huawei, según fuentes conocedoras del asunto. Una de ellas recibió alrededor de una docena de tecnologías patentadas transferidas por Huawei. Los responsables de recursos humanos de la empresa habían preguntado a los investigadores de Huawei si querían trabajar en esa entidad, prometiéndoles que podrían conservar sus beneficios si se trasladaban. Las importaciones de equipos de fabricación de semiconductores de Shenzhen se dispararon tras la creación de SMII, según datos oficiales. Según Huawei, no todas las actividades del gobierno de Shenzhen relacionadas con los semiconductores están vinculadas a la empresa.

Foto: cnmv-americana-impone-sancion-telefonica-relacion-china

Una nueva empresa mayoritariamente propiedad de Shenzhen también compró el negocio de teléfonos inteligentes Honor de Huawei, que estaba atravesando una mala situación debido a las sanciones de Estados Unidos. El acuerdo ascendió a varios miles de millones de dólares. El efectivo permitió a Huawei centrarse en otros negocios, incluida su serie de teléfonos Mate de gama alta. El apoyo financiero directo también se incrementó. Huawei recibió más de mil millones de dólares en subvenciones del gobierno en 2023, más del cuádruple de la cantidad que recibió en 2019, según los informes financieros de la compañía. En total, Huawei ha recibido casi 3.000 millones de dólares en los últimos cinco años, lo que representa el 3% de sus gastos totales en I+D. Estados Unidos también está proporcionando grandes ayudas para fomentar la fabricación nacional de chips, aunque ha puesto la asistencia a disposición de empresas extranjeras, incluida Taiwan Semiconductor Manufacturing Co.

Pekín ha ordenado a las agencias estatales que compren más software, chips y dispositivos móviles de Huawei, una política que ha impulsado a la empresa al tiempo que ha reducido la dependencia de China de las empresas estadounidenses, incluida Apple, cuyos iPhones ya no están permitidos en el lugar de trabajo para muchos empleados del gobierno. Una unidad de investigación del gobierno nombró a Huawei como uno de los cuatro gigantes tecnológicos que encabezan el impulso de la nación para desprenderse de la tecnología extranjera, mientras que otro organismo gubernamental ha señalado a Huawei como proveedor estatal preferido de chips de inteligencia artificial, servidores y otro software empresarial.

Huawei recibió más de mil millones de dólares en subvenciones del gobierno en 2023

The Wall Street Journal ha descubierto más de 300 contratos públicos por valor de unos 5.000 millones de dólares que exigen específicamente la compra de servidores y otras infraestructuras tecnológicas equipadas con unidades centrales de procesamiento (CPU) Kunpeng de Huawei en 2023. Otros contratos incluían las CPU de Huawei entre los proveedores locales preferidos. Todo esto contrasta enormemente con lo que ocurría hace cinco años, cuando las agencias gubernamentales solicitaban específicamente productos de los fabricantes de chips estadounidenses Intel o AMD.

La política china de compra local es incluso más evidente en el sector de los equipos de telecomunicaciones, la mayor fuente de ingresos de Huawei. Los operadores de telefonía móvil chinos, propiedad del Estado, han dejado de comprar equipos a sus rivales extranjeros, la sueca Ericsson y la finlandesa Nokia, incluso cuando una de ellas ofrecía contratos más baratos que las empresas chinas. El cambio se produjo mientras Suecia y otros países europeos indicaban que eliminarían de sus redes a Huawei y a otro fabricante chino de equipos, ZTE. Ericsson y Nokia tenían alrededor del 15% del mercado de equipos de telefonía de China antes de que el 5G comenzara a desplegarse en 2019. Ahora, en el mercado de equipos móviles 5G, poseen alrededor del 4% al 5%, según la firma de investigación Dell'Oro.

Combatiendo la "opresión extranjera"

Aunque Huawei sigue intentando vender sus productos en el extranjero, en lugares como el Sudeste Asiático y África, depende más que nunca del mercado chino, ya que el 67% de sus ingresos del año pasado procedieron de clientes nacionales. La empresa se presenta a menudo como un campeón nacional que da prioridad a sus clientes chinos. La detención en Canadá de Meng, la hija de Ren, contribuyó a acelerar esa transición. Pekín encarceló a dos ciudadanos canadienses en represalia y negoció su liberación. Cuando Meng bajó del avión en China en septiembre de 2021, después de tres años de detención, se mostró agradecida al dirigirse a una multitud congregada para recibirla.

"En los últimos tres años, he llegado a entenderlo mejor: el destino de un individuo, el de una empresa y el del país están entrelazados. Nuestra patria es nuestro mayor respaldo", afirmó. Con tanto apoyo gubernamental, Huawei ha podido evitar recortes masivos que habrían destruido su I+D o provocado una fuga de cerebros. El año pasado, aumentó el gasto en I+D a casi 165.000 millones de yuanes, o 23.000 millones de dólares, frente a los 102.000 millones de 2018. Más de la mitad de los 207.000 empleados de Huawei trabajan en I+D.

Foto: huawei-5g-nokia-ericcson-lucha-mundial

Huawei está ahora a la vanguardia del esfuerzo de China en el desarrollo de chips de última generación para dejar de depender de Nvidia e Intel, mientras la administración Biden trata de frenar la capacidad de China para desarrollar chips avanzados y tecnología que podría ayudar a su guerra y vigilancia. En febrero, el gigante estadounidense de los chips Nvidia señaló a Huawei como uno de sus principales competidores. Huawei lidera un proyecto financiado por el gobierno para desarrollar unidades de memoria para chips avanzados de IA, según han declarado algunas personas al corriente del asunto, y al menos 11 centros nacionales de datos de IA utilizan ya chips de Huawei.

A través de varios fondos respaldados por el Estado, el gobierno chino ha invertido en más de dos docenas de "startups" relacionadas con chips junto a Huawei en los últimos cinco años, según la base de datos corporativa Tianyancha. El pasado mes de agosto, Huawei lanzó su Mate 60 Pro, un teléfono inteligente con una potencia similar a la del 5G y un chip de fabricación propia. Muchos consumidores chinos han citado el orgullo nacional como motivo para comprar smartphones Huawei, cuyo éxito ha provocado una fuerte caída de las ventas del iPhone de Apple en lo que va de año.

Huawei está a la vanguardia del esfuerzo de China en el desarrollo de chips de última generación para no depender de Nvidia e Intel

Apenas un mes después del lanzamiento del teléfono, un grupo de investigadores de Huawei se congregó en un restaurante a las afueras de Pekín para felicitar a los ingenieros que habían trabajado en el proyecto en HiSilicon, la unidad de chips de Huawei.

"Vosotros, los de HiSilicon, sois la leche", declaró uno de los investigadores de Huawei. "Los directivos afirman a diario que nuestro trabajo ayuda al país a luchar contra la opresión extranjera", respondió un ingeniero de HiSilicon que estaba presente. "Cada vez nos parecemos más a una empresa estatal, ¿no?", replicó otro investigador.

*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo

Hace cinco años, Washington sancionó a Huawei, impidiendo el acceso de la empresa china a tecnologías avanzadas estadounidenses, por temor a que este gigante del sector de las telecomunicaciones espiara a los estadounidenses y a sus aliados. En ese momento, muchos en la industria pensaron que sería la sentencia de muerte para una de las empresas tecnológicas más importantes de China.

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