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El dinero no puede comprar el futuro del golf
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Rivalidad empresarial

El dinero no puede comprar el futuro del golf

El enfrentamiento entre la LIV y el PGA Tour se está convirtiendo en la rivalidad más dramática del negocio de este deporte. El bando con las mejores ideas será el ganador

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La parte menos interesante de la rivalidad más fascinante de los negocios en estos momentos es que uno de los bandos tiene más o menos todo el dinero en su poder.

El dinero no es la única arma en las batallas empresariales. Puede que ni siquiera sea la más poderosa. Las rivalidades se ganan y se pierden por ideas.

Esta lucha, en concreto, está teniendo lugar en un ámbito poco probable y gira en torno a una cuestión que nunca ha sido tan tensa: ¿cuál es el futuro del golf?

La rivalidad que fracturó el deporte comenzó cuando LIV Golf, un circuito disidente impulsado por el fondo soberano de Arabia Saudí, invirtió grandes cantidades de efectivo para llevarse a los miembros del PGA Tour, el organismo organizador tradicional del golf estadounidense. La saga continúa con el evento de la LIV de la semana pasada en el club privado del expresidente Donald Trump, quien recientemente instó a los golfistas a seguir al dinero y firmar con la empresa respaldada por el extranjero.

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The Wall Street Journal. James Mackintosh

Normalmente, se necesitan décadas de historia viciosa y cicatrices psicológicas para incubar una rivalidad. La LIV tardó unos meses en comprar una.

"Si esto es una carrera armamentística y si las únicas armas disponibles son los billetes de dólar, el PGA Tour no puede competir", admitió el mes pasado Jay Monahan, comisionado del Tour.

Pero no lo está haciendo. La mejor baza del PGA Tour contra los bolsillos aparentemente sin fondo de la LIV es tener una estrategia mejor. Las ideas son la forma más efectiva y asequible de nivelar el campo de juego.

Hay algo poco intuitivo en el centro de muchos enfrentamientos como la guerra civil del golf: lo que parece un riesgo existencial es en realidad una oportunidad de reinvención. La complacencia da paso a la competencia, la competencia despierta la rivalidad y la rivalidad fomenta la innovación. Por ejemplo, la amenaza de Tesla llevó a Ford y a GM a tomarse en serio el tema de los vehículos eléctricos. Los gigantes del automóvil han seguido el ejemplo del advenedizo y ahora están avanzando hacia el futuro.

Foto: Lujo, compras lujo acciones. EC Diseño

El golf necesitaba el mismo tipo de presión para renovar un producto anticuado, y la LIV tiene muchas ideas para hacer que el deporte sea más emocionante. Además de la competición individual, hay un componente de equipo. Los golfistas comienzan simultáneamente en diferentes hoyos del campo en lugar de salir desde el primer hoyo. Los torneos son de 54 hoyos en lugar de 72. (54 en números romanos: LIV.) Algunas apuestas darán resultado y otras quedarán como trucos frustrados, pero es un modelo de entretenimiento que aprovecha los fallos de imaginación del PGA Tour.

"Nuestro producto ha hablado por sí mismo", afirmó el comisionado de la LIV, Greg Norman, conocido como El Tiburón en sus días de jugador. "Deja a un lado todo el ruido blanco. Ha funcionado".

Hay mucha gente que está en contra de la LIV por diversas razones, y están consternados por lo que parece ser un éxito temprano. Los escépticos anfitriones del popular Fried Egg Golf Podcast han llamado a su episodio más reciente sobre el drama: "Lamentamos informarle de que el producto de golf de la LIV no apesta".

El Tour se ha hecho vulnerable a la deserción de miembros y a la insatisfacción de los aficionados al resistirse a la evolución en lo que respecta a la forma de jugar al golf y, sí, a la forma de pagar a los golfistas. La LIV parece aprovecharse de ello.

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"El Tour lleva mucho tiempo necesitando un producto competitivo que realmente dé pie a la innovación y les obligue a crear un producto mejor semana tras semana", opina Andy Johnson, fundador del sitio web Fried Egg y copresentador de su pódcast.

Dado que el Tour está siendo investigado por posibles conductas anticompetitivas, sus ejecutivos tienen limitaciones en cuanto a lo que pueden decir públicamente, así que llamé a Andy Johnson porque supuse que tendría sus propias ideas inteligentes al respecto.

Sus planes para salvar el PGA Tour empiezan por aprovechar su gran ventaja: el talento. La LIV ha atraído a grandes nombres como Phil Mickelson, pero el Tour sigue teniendo a las mayores estrellas, incluidos 19 de los 20 golfistas mejor clasificados. También controla las giras de acceso que permiten que la próxima generación entre a la competición en un momento en que los mejores jugadores son más jóvenes que nunca. Y el talento es más valioso que el dinero.

Si esto fuera simplemente una pelea financiera, el Tour estaría en una situación desastrosa. La LIV puso patas arriba el golf al ofrecer sumas ingentes de dinero garantizado y tentar a los campeones de los grandes torneos con la promesa de cobrar más por trabajar menos. Muchos antiguos miembros del Tour aceptaron la oferta a pesar de que sabían que las ataduras del dinero les ligarían a turbulencias políticas. Los críticos de la LIV sostienen que la empresa adinerada está utilizando el golf para blanquear el "horrible historial de derechos humanos de Arabia Saudí", como expresó Mickelson antes de aceptar el contrato. Otros han evitado el tema del "lavado deportivo" desde entonces, pero el propio Trump expresó ante Andrew Beaton, de The Wall Street Journal, esta semana que la LIV ha sido fundamental para la imagen global de Arabia Saudí.

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Los ejecutivos del PGA Tour han respondido a la LIV y a la peculiar forma de inflación del golf con cambios en el calendario, recortes del tamaño de los playoffs, planes para eventos más pequeños con premios lucrativos para los mejores jugadores y mayores presupuestos para las bolsas de los torneos.

Pero ahora el Tour va a tener que vencer a la LIV en el campo de golf.

La forma en que siempre se han hecho las cosas no es siempre la forma en que deberían hacerse. El calendario del PGA Tour está tan inflado que a los aficionados les resulta difícil saber quién juega y cuándo, o por qué deberían prestar atención. Se celebran torneos casi todos los fines de semana con campos de 156 jugadores, en comparación con el calendario previsto por la LIV de 14 paradas para 48 golfistas. Para recuperar el deporte y sobrevivir en un negocio de entretenimiento que se está consolidando en torno a eventos de gran repercusión y estrellas rentables, el Tour podría tener que parecerse un poco más a la LIV.

Johnson tiene en mente una serie de 15 a 20 torneos al año que reunirían a los mejores golfistas del planeta en un solo lugar. Algunos podrían incorporar dinámicas de equipo. Otros se beneficiarían de formatos retocados y experimentos televisivos.

Foto: EC

Pero el objetivo es aumentar su ventaja y mejorar el producto principal construido en torno a la lista de talentos más profunda del Tour.

"Deberían intentar crear la liga de golf más competitiva", sostiene. "Ahí es donde la LIV nunca podrá competir con ellos".

La historia de las rivalidades sugiere que las ideas y el talento representan una combinación formidable, incluso cuando esas ideas no son precisamente originales. Un día de 1979, un joven empresario organizó una célebre visita al Centro de Investigación de Xerox en Palo Alto, donde pudo ver la interfaz gráfica de un ordenador personal. El fundador de 'startup' llamado Steve Jobs tuvo una visión que cambiaría la tecnología para siempre.

Comprendió que todo invento tiene partes iguales de inspiración e ingenio. Una gran idea requiere retoques hasta que se convierte en algo "increíblemente grande", palabras con las que Jobs describió el producto de Apple nacido de su visita a Xerox PARC: el Macintosh.

"Picasso tenía un dicho: 'Los buenos artistas copian; los grandes artistas roban", citó una vez. "Siempre hemos sido descarados a la hora de robar grandes ideas".

Foto: Bolsa de Nueva York. (EC Diseño)

Facebook e Instagram revisan TikTok y Snapchat de forma regular y se hacen con las funciones que estos crean para destruirles. Ellos también son descarados a la hora de robar. También lo fue la Asociación Nacional de Baloncesto cuando adoptó un concepto brillante que comenzó como un truco promocional de una liga rival: la línea de tres puntos.

Es una lección que vale la pena tener en cuenta cuando el circo de la LIV instale una carpa en el Trump National Golf Club. De hecho, el PGA Tour podría empezar a estudiar esa cita de Jobs.

Resulta que es un ejemplo perfecto de cómo tomar la idea de otro y hacerla suya.

* Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

La parte menos interesante de la rivalidad más fascinante de los negocios en estos momentos es que uno de los bandos tiene más o menos todo el dinero en su poder.

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