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Esto es lo que hacen los inversores inteligentes en un mercado bajista
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Esto es lo que hacen los inversores inteligentes en un mercado bajista

Ya que no se puede predecir lo imprevisible, hay que controlar lo controlable

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Parte de lo que hace que los mercados bajistas sean tan insoportables es que nadie —y quiero decir nadie— sabe cuándo o cómo terminarán.

Eso no impide que todo el mundo en Wall Street promueva medidas, corazonadas y folclore que pretenden predecir cuándo dejarán de caer las acciones.

Sin embargo, los inversores inteligentes no se molestan en intentar predecir lo que es imposible de predecir, sino que se centran en controlar lo controlable. Esa es la clave psicológica para sobrevivir a este —y a cualquier— mercado bajista, independientemente de su duración.

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¿Qué es un mercado bajista y cuánto puede prolongarse?
The Wall Street Journal. Caitlin Ostroff

Para ver claramente por qué es tan importante tener claras las prioridades, veamos rápidamente tres creencias sobre cuándo terminan los mercados bajistas.

Pregunte a cualquier veterano del mercado cuándo empezarán a recuperarse las acciones, y es probable que le responda algo así: los mercados bajistas no terminan hasta que los inversores particulares tiran la toalla, el miedo alcanza nuevas cotas o las acciones vuelven al fin a estar baratas.

Tomando cada una de ellas por separado, he aquí por qué estas tres afirmaciones son mitos.

Los inversores particulares tienen que rendirse. A los profesionales financieros les encanta argumentar que los mercados bajistas tocan fondo cuando los inversores particulares abandonan las acciones en un 'crescendo' o 'capitulación' de ventas por pánico.

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El único problema es que eso no es lo que ocurrió en 1932, 1974, 1982 o 2002, entre otros muchos ejemplos. Los mercados bajistas a veces terminan con un frenesí de ventas, pero es más común que acaben con un estupor indiferente.

Tiene que haber un repunte del miedo. Muchos profesionales sostienen que ahora mismo el índice de volatilidad Cboe, o VIX, está "demasiado bajo", explica Nicholas Colas, cofundador de DataTrek Research, un boletín de inversiones de Nueva York.

El VIX, conocido comúnmente como el 'indicador del miedo' de Wall Street, alcanzó máximos históricos en octubre de 2008, durante la crisis financiera mundial, pero las acciones aún tuvieron que caer más de un 19% antes de que el mercado bajista llegara a su fin en marzo de 2009.

Según Colas, "cuando los mercados intentan revalorizar sus expectativas de futuro, apenas consiguen hacer mella en la realidad". Ningún indicador como el VIX puede capturar el momento en que esas expectativas están a punto de cambiar.

Foto: Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE/Altea Tejido) Opinión
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Las acciones tienen que ser mucho más baratas. Muchos inversores creen que los mercados bajistas solo terminan cuando las acciones que estaban sobrevaloradas vuelven a ser una ganga.

Pero no es así.

En marzo de 2009, sumidas en las profundidades de la crisis financiera mundial, las acciones cotizaban a más de 13 veces sus beneficios a largo plazo, ajustados a la inflación, según datos del profesor de finanzas de la Universidad de Yale Robert Shiller. Eso era solo un 20% más barato que la media desde 1881.

Aunque las acciones no parecían una ganga en términos estadísticos en ese momento, subieron en torno a un 15% anual durante la siguiente década.

Todo esto demuestra la locura que es intentar averiguar cuándo las acciones han tocado fondo.

Foto: Foto: Reuters

Así que debería distinguir entre lo que puede controlar y lo que no. En lugar de perder el tiempo intentando leer las hojas de té del mercado, hágase cargo de los riesgos que corre, de los impuestos en los que incurre y de su horizonte temporal de inversión.

Ser un inversor que compra y mantiene no implica que no pueda deshacerse de nada. Si algunos de sus fondos o acciones han tenido un rendimiento abismal durante esta recesión, puede venderlos y obtener importantes beneficios.

En primer lugar, la venta de las acciones con mayores pérdidas reducirá su riesgo y su ansiedad por posibles nuevas pérdidas en el futuro.

Probablemente considere que estas acciones son un pasivo porque pueden ser muy dolorosas y vergonzosas, cuando en realidad puede convertirlas fácilmente en activos.

Foto: WSJ.

Deshacerse de sus peores inversiones debería permitirle registrar una pérdida. En la mayoría de los casos puede servirse de ello para compensar los impuestos sobre las ganancias de capital de las inversiones que venda con beneficios, ya sea este año o en años posteriores.

También puede deducir hasta 3.000 dólares de esas pérdidas cada año contra sus ingresos ordinarios, trasladando cualquier pérdida que supere los 3.000 dólares para utilizarla como compensación contra sus ingresos imponibles en años futuros.

Otro paso decisivo que pueden dar los inversores en un mercado bajista consiste en plantearse convertir una cuenta de jubilación individual tradicional (IRA, por sus siglas en inglés) en una IRA Roth.

En una Roth, sus activos pueden crecer sin ser gravados actualmente, al igual que en una IRA tradicional. Pero los fondos retirados de una Roth también están libres de impuestos, a diferencia de la cuenta tradicional, en la que los pagos suelen tributar al tipo de la renta ordinaria.

Esto significa que una Roth podría tener sentido para usted si espera que sus tipos impositivos sean más altos en el futuro.

Foto: Una pantalla de la Bolsa de Nueva York anuncia la subida de tipos de la Fed. (Reuters/Brendan McDermid) Opinión

El valor de una cuenta IRA convertida a Roth "puede multiplicarse con el tiempo sin ninguna responsabilidad fiscal", afirma Amy Barrett, de Barrett Wealth Connection LLC, una asesora de inversiones ubicada en Spring Grove (Illinois).

También puede pasar una IRA Roth a sus herederos, que podrán ser dueños de ella y retirar fondos sin tener que pagar impuestos, extendiendo así la vida de su inversión más allá de la suya propia.

Normalmente, el factor disuasorio para convertir una IRA tradicional en una Roth es que la conversión está sujeta a impuestos al tipo de la renta ordinaria.

Sin embargo, ahora que muchas inversiones han bajado entre un 10% y un 20% o más, la cantidad sobre la que tendrá que pagar impuestos es marcadamente menor, señala Melissa Labant, directora de impuestos de CLA LLP, una empresa de contabilidad y servicios profesionales de Arlington (Virginia).

Sin embargo, la conversión a una Roth no es para todo el mundo, y puede conllevar complicados tecnicismos fiscales. Asegúrese de analizar cuidadosamente todas las implicaciones con su contable, asesor fiscal o planificador financiero antes de lanzarse.

Así que olvídese de intentar discernir en una bola de cristal cuándo terminará el mercado bajista. En vez de eso, controle lo que pueda.

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

Parte de lo que hace que los mercados bajistas sean tan insoportables es que nadie —y quiero decir nadie— sabe cuándo o cómo terminarán.

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