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Una estrategia para entrar en bolsa en plenas caídas y no arruinarse por el camino
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Una estrategia para entrar en bolsa en plenas caídas y no arruinarse por el camino

Comprar acciones cuando caen es más difícil de lo que parece. He aquí una estrategia que puede ayudarle a mantener el rumbo en tiempos revueltos

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Todos los inversores son prisioneros de su pasado, y eso determina su forma de afrontar el futuro.

Hasta hace unas semanas, las acciones parecían una máquina perpetua de hacer dinero, subiendo sin problemas durante casi una década y media. Desde marzo de 2009 hasta el pico de este enero, las acciones estadounidenses ganaron más de un 800%. El pánico pandémico de febrero y marzo de 2020 solo duró cinco semanas.

Por tanto, es comprensible que haya quien piense que el desplome de casi el 20% en lo que va de año es solo un bache. Las acciones pronto reanudarán su suave curso ascendente, ¿verdad?

Eso espero.

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No obstante, tampoco podemos descartar la posibilidad de que los años venideros se parezcan al periodo de 1966 a 1974 o al de 1929 a 1943, en que las acciones no hacían más que subir y bajar, pero básicamente acababan donde habían empezado.

Si se diera ese caso, necesitará nuevas armas en su arsenal psicológico. Años y años de malos rendimientos de las acciones atormentarían a cualquiera que no esté preparado para un largo periodo de trabajo pesado.

Un posible as en la manga es el ‘value averaging’. Es como comprar en las caídas, esto es, comprar más acciones cuando los precios bajan, pero a lo bestia.

En esencia, esta técnica combina dos ideas básicas: el ‘dollar cost averaging’ (poner el dinero a trabajar automáticamente cada mes o trimestre) y el reequilibrio (vender valores ganadores y comprar valores que han perdido).

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En el ‘value averaging’, se establece un crecimiento objetivo por periodo para su cuenta. Digamos que quiere terminar cada mes con 1.000 dólares más de los que tenía cuando empezó.

Cuando las acciones caen, tiene que añadir lo suficiente a sus participaciones para alcanzar el objetivo que ha fijado.

Si, por ejemplo, el valor de su cartera cae $250, tendría que comprar $1.250 en acciones para terminar el mes con $1.000 más de lo que tenía al principio. Si el valor de su cartera cae $500, tendría que añadir $1.500, y así sucesivamente.

En un mercado alcista, compraría menos de 1.000 dólares, o incluso podría tener que vender si los precios de las acciones se disparan.

Esta técnica fue ideada por Michael Edleson, ex economista jefe del mercado de valores Nasdaq y ex jefe de riesgos de la dotación de la Universidad de Chicago.

Los inversores que utilizan el promedio de valor "se han comprometido de antemano a enterrar sus demonios"

La mayoría de los inversores mantienen que buscan comprar y mantener, pero muchos acaban comprando a precios altos y vendiendo a precios bajos.

Los inversores que utilizan el promedio de valor "se han comprometido de antemano a enterrar sus demonios", explica Edleson, "el demonio de la avaricia que te hace comprar a precios altos y el demonio del miedo, que te hace vender cuando los precios están bajos".

Sin embargo, esta técnica no elimina el riesgo de obtener un rendimiento inferior. "Si se eligen ciertos periodos, el ‘value averaging’ puede parecer horrible", explica Edleson. "Su éxito siempre va a depender del punto de partida y del punto final".

La estrategia funciona mejor cuando la volatilidad es alta y peor cuando las acciones suben y bajan con suavidad. Edleson sostiene que, en un mercado largo y estable, "no hay nada mejor que comprar y mantener, guardarlo bajo el colchón".

Foto: Ilustración de Netflix con sus caídas en bolsa. (Reuters/Dado Ruvic)

Así que el ‘value averaging’ es una especie de apuesta de que los mercados no volverán pronto a la pendiente ascendente anormalmente suave que se dio, por ejemplo, a mediados de la década de 2010. Si cree que lo harán, esta podría no ser la estrategia para usted.

Harald Deppeler, de 53 años, físico semi retirado en Zúrich, lleva utilizando esta estrategia desde 2013. Construyó sus propias hojas de cálculo para hacerlo; la mayoría de las empresas financieras no están preparadas para automatizar el ‘value averaging’ para sus clientes.

Según Deppeler, la técnica "te da la sensación de tener una ligera ventaja, pero también te pone a prueba".

A medida que las acciones subían sin problemas entre 2013 y 2018, sus participaciones en un fondo S&P 500 superaron sus objetivos, por lo que tuvo que vender aproximadamente entre el 8% y el 12% de esa posición, cuenta. (Las ganancias de capital no están sujetas a impuestos en Suiza; como regla, los inversores estadounidenses deben plantearse usar el ‘value averaging’ solo en cuentas de jubilación con impuestos diferidos).

Deppeler reconoce que es consciente de que vender sus participaciones durante un largo mercado alcista probablemente le costó una pequeña fortuna en ganancias perdidas, aunque no ha calculado a cuánto asciende ese coste de oportunidad. "Tenía un montón de dinero en efectivo, al que no pude dar ningún uso", cuenta.

Tuve que repetirme: "Para eso está diseñado el plan, para que compres más cuando el mercado caiga. Sigue el plan"

Por otro lado, en marzo de 2020, el ‘value averaging’ obligó a Deppeler a invertir una "cantidad de seis cifras" en su fondo de acciones del S&P 500 durante una horrible caída. "Me obligó a decir: 'El mercado sigue cayendo, y ahora tengo que comprar la caída", recuerda.

"En ese momento, tuve que repetirme a mí mismo: 'Para eso está diseñado el plan, para que compres más cuando el mercado caiga. Sigue el plan, sigue el plan", explica Deppeler.

"Si alguien es realmente capaz de coger la cantidad apropiada, invertirla en acciones y luego dejarla hacer lo suyo, reequilibrando de vez en cuando, pero manteniendo lo demás, no voy a decirle que el ‘value averaging’ es mejor sistema", reconoce Edleson. "Pero en la práctica no hay mucha gente que pueda hacer eso".

Eso sí, si no se tiene la disciplina necesaria para comprar y mantener, es posible que no se tenga la disciplina adicional que requiere comprar aún más en un mercado a la baja.

Pocas cosas son más difíciles que comprar más cuando los mercados caen. Por eso la disciplina es un superpoder para los inversores. El ‘value averaging’ podría ayudar a algunos a mantener el rumbo, pero requiere trabajo y no funcionará todo el tiempo. Pero, claro, en los mercados ninguna estrategia funciona siempre.

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

Todos los inversores son prisioneros de su pasado, y eso determina su forma de afrontar el futuro.

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