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Las acciones y los bonos caen en paralelo y dejan con pocas alternativas al inversor
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Un extraño tándem

Las acciones y los bonos caen en paralelo y dejan con pocas alternativas al inversor

Durante mucho tiempo, los bonos se han empleado como cobertura contra las oscilaciones previstas de las acciones. Este año, la cobertura que proporcionaban se ha evaporado

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Las acciones y los bonos están cayendo en tándem a un ritmo que no se había visto en décadas, dejando a los inversores con pocos lugares donde esconderse de la volatilidad del mercado.

Hasta el lunes, el S&P 500 había bajado un 13% en 2022 y el índice de bonos Bloomberg US Aggregate —compuesto en su mayoría por bonos del Tesoro estadounidense, bonos corporativos de alta calificación y valores respaldados por hipotecas— había bajado un 10%. Van camino de su mayor caída simultánea, según los datos de mercado del Dow Jones, que se remontan a 1976. La única otra vez que ambos índices han caído en un mismo año fue en 1994, cuando el índice de bonos bajó un 2,9% y el S&P 500, un 1,5%.

Se trata del último dilema al que deben enfrentarse los inversores que se esfuerzan por gestionar las grandes oscilaciones que sacuden los mercados financieros de todo el mundo. Las caídas de este año han asestado un golpe al modelo de cartera 60/40, una combinación de un 60% de acciones y un 40% de bonos que durante mucho tiempo se ha publicitado como una opción que ofrece un fuerte rendimiento y una cobertura contra el esperado retroceso ocasional de las acciones, que normalmente se consideran mucho más arriesgadas que los bonos.

Foto: EC

Este año, esa cobertura se ha evaporado. Los inversores se han deshecho tanto de las acciones como de los bonos, a medida que la Reserva Federal se embarcaba en una campaña de subida de los tipos de interés para combatir la inflación, que se encuentra en el nivel más alto de los últimos 40 años. Incluso las inversiones más seguras, los bonos del Tesoro, han caído bruscamente.

Algunos inversores están recurriendo a los mercados de materias primas. Este es el caso de John Cunnison, director de Inversiones del banco Baker Boyer, que ha aumentado sus apuestas por acciones vinculadas a los metales y los recursos naturales. Pero la preocupación por los precios de las materias primas, tras un fuerte repunte impulsado por la preocupación por la inflación, hace que otros se muestren recelosos.

"No existe una fórmula mágica", explica Cunnison. "Siempre que podíamos, tratamos de encontrar activos diversificadores".

La retirada del mercado de bonos se intensificó esta semana, en la que el rendimiento de las notas del Tesoro a 10 años ha quedado al 3% por primera vez desde 2018. Algunos inversores advierten de que aún es pronto y que la caída de los precios de los bonos puede continuar. Durante el último ciclo de subida de tipos de la Fed, que concluyó en diciembre de 2018, los rendimientos del Tesoro no tocaron el 3% hasta finales de ese año, cerca del final del ciclo.

El nivel elevado de inflación también ha hecho que algunos inversores se muestren reacios a invertir más dinero en bonos

La Fed planifica subir un 0,5% los tipos de interés este miércoles, lo que supondría la primera subida de esa magnitud en 22 años. Los inversores esperan que haya más subidas: los derivados de los tipos de interés prevén que el tipo de referencia de los fondos federales se sitúe por encima del 3% el año que viene, partiendo de su nivel actual de entre el 0,25% y el 0,5%.

Cunnison explica que ha estado recortando la exposición a los bonos de mayor duración, que son más sensibles a los tipos de interés. El repunte de los precios de las materias primas este año, desde el petróleo hasta la soja y la avena, ha contribuido a avivar los temores sobre la inflación y el escepticismo sobre la estrategia de la Reserva Federal para controlarla sin empujar la economía a una recesión.

Foto: Foto: Reuters/Lucas Jackson

El nivel elevado de inflación también ha hecho que algunos inversores se muestren reacios a invertir más dinero en bonos a pesar de la agitación del mercado de valores. La inflación puede mermar el poder adquisitivo de los pagos fijos que ofrecen los bonos. Por ello, algunos inversores han decidido aferrarse a las acciones a pesar de la volatilidad.

El S&P 500 acaba de cerrar su peor mes desde marzo de 2020, mientras que muchos valores tecnológicos se han visto más afectados. El Nasdaq Composite ha bajado casi un 20% este año, y las acciones de muchos de los pesos pesados de la tecnología que han impulsado el mercado en los últimos años se enfrentan a pérdidas superiores al 10%.

Foto: Un operador de mercados en la Bolsa de Nueva York. (Reuters/Brendan McDermid)

"Ha habido muchos días en los que accedo a los datos de Bloomberg y me encuentro con que todo está en rojo y me cuesta encontrar los números verdes", cuenta Josh Kutin, jefe de asignación de activos para América del Norte en Columbia Threadneedle Investments, que supervisa unos 90.000 millones de dólares en activos.

Kutin también ha optado por retener más acciones que los puntos de referencia que sigue, porque espera que la inflación elevada siga haciendo mella en los precios de los bonos. Añade además que las inversiones en rincones del mercado como las materias primas han ayudado a proteger algunas de las carteras de la empresa.

Foto: Fachada de la Reserva Federal de Estados Unidos en Washington (Reuters)

Algunos inversores particulares, sobre todo los que dependen de la rentabilidad de sus carteras para obtener ingresos tras jubilarse, se han visto perjudicados por la reciente volatilidad. Aun así, a pesar de las turbulencias, los fondos de acciones estadounidenses han recibido unos 81.000 millones de dólares en activos este año hasta finales de abril, según datos de EPFR. Los fondos de bonos y del mercado monetario habían perdido más de 240.000 millones de dólares entre ambos.

Fred Wallace, un jubilado de 67 años que vive en Los Ángeles, cuenta que ha vendido algunos de sus bonos y que ahora las acciones y el efectivo constituyen una parte mayor de su cartera. Opina que los bonos seguirán una tendencia bajista.

Foto: EC Diseño.

"He mantenido una posición bastante sólida en renta variable que se ha ido desplazando al alza en los últimos dos años", expone Wallace.

Recientemente, el porcentaje de sus inversiones que corresponde a acciones ha subido a cerca del 70%, frente a aproximadamente el 65% a finales de 2020. Está dispuesto a soportar la volatilidad.

"Creo en que el mercado siempre vuelve", afirmó.

Aun así, algunos inversores opinan que no es prudente tirar la toalla con los bonos, a pesar de las grandes pérdidas de este año.

Foto: Foto: Reuters.

Las perspectivas de la Fed sobre los tipos de interés pueden cambiar rápidamente a medida que la economía evolucione. Todavía no está claro el impacto que tendrá la subida de los tipos sobre el mercado laboral y cómo afectará al gasto de los consumidores. Ya parece que algunos estadounidenses se están volviendo más sensibles a los precios de los artículos más caros. Y los nuevos datos de la semana pasada mostraron que, durante el último trimestre, la economía se contrajo por primera vez desde el inicio de la pandemia.

Según Anna Rathbun, directora de Inversiones de CBIZ Investment Advisory Services y ubicada en Cleveland, esto repercutirá sobre el mercado de bonos.

"Yo no renunciaría a la renta fija", opina. "Todo lo que sube, puede bajar", advierte, haciendo referencia al fuerte aumento de los rendimientos de este año cuando los precios de los bonos han caído.

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

Las acciones y los bonos están cayendo en tándem a un ritmo que no se había visto en décadas, dejando a los inversores con pocos lugares donde esconderse de la volatilidad del mercado.

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