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Activismo e inversiones al estilo italiano: la lucha por Generali
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La aseguradora está siendo asediada

Activismo e inversiones al estilo italiano: la lucha por Generali

Los accionistas de la compañía deben asegurarse de que sus enfrentamientos presionen al gigante de los seguros para que mejore sus resultados en lugar de paralizarlo

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La Italia medieval estaba plagada de facciones enfrentadas, como los güelfos y los gibelinos o, en la versión de Shakespeare, los Montesco y los Capuleto. El panorama empresarial actual a veces recuerda a estos enfrentamientos históricos, pero los inversores no deberían desanimarse.

Assicurazioni Generali, una de las mayores compañías de seguros de Europa, está siendo asediada. El consejo de administración quiere que los accionistas renueven el mandato del actual director general, Philippe Donnet, en una reunión que se celebrará el 29 de abril, y cuenta con el respaldo del principal accionista, el banco milanés Mediobanca. Pero el segundo mayor accionista, el magnate del cemento Francesco Gaetano Caltagirone, propuso la semana pasada un consejo de administración diferente, que incluye al veterano ejecutivo de Generali Luciano Cirinà como consejero delegado, quien fue despedido rápidamente por ofrecerse a sustituir a su jefe.

Foto: Logo de la aseguradora Generali. (Reuters/Tamas Kaszas)

Los disidentes sostienen que Generali ha ido perdiendo terreno frente a homólogos como Allianz, Axa y Zurich y necesita una estrategia de crecimiento más ambiciosa. Esta semana han recibido el apoyo del tercer mayor accionista de Generali, Leonardo Del Vecchio, uno de los hombres más ricos de Italia. Del Vecchio fundó Luxottica, empresa propietaria de marcas de gafas como Ray-Ban y Oakley, que en 2018 se fusionó con el fabricante francés de lentes Essilor para convertirse en un gigante mundial del cuidado de la vista.

Mediobanca posee el 13% de Generali, según indica la aseguradora, mientras que Caltagirone y Del Vecchio tienen un 16% entre los dos. Sin embargo, Mediobanca ha alquilado los votos de otro 4,4%. Por tanto, todo depende de los accionistas más pequeños, incluidos los grandes gestores de fondos estadounidenses. Del Vecchio también cuenta con una participación del 19% en Mediobanca, pero esto no parece tener repercusión en la batalla por Generali.

En cierta forma, y dejando a un lado la dudosa práctica de los votos alquilados, el caso muestra cómo se supone que debe funcionar el gobierno corporativo. Recuerda al activismo en los Estados Unidos, solo que con empresarios multimillonarios en lugar de empleados de Wall Street.

placeholder Foto: Reuters/Remo Casilli.
Foto: Reuters/Remo Casilli.

Generali está abierto al activismo porque tiene una base de inversores más diversificada de lo habitual, según indican los estándares italianos. Según el regulador bursátil de Italia, los principales accionistas poseen una media del 48% de las empresas italianas que cotizan en bolsa, mucho más que en Estados Unidos u otros países europeos. El desafío lanzado por Caltagirone mediante la propuesta de directores alternativos tiene sus raíces en las reformas de gobernanza para contrarrestar el peso de estos grandes accionistas.

Los inversores siguen siendo optimistas, y esta semana las acciones de Generali han subido por encima de los 20 euros por primera vez desde 2008. Los analistas de Berenberg Bank esperan que Donnet sea reelegido, pero que le presionen para que obtenga resultados más allá de sus objetivos actuales.

Otra posibilidad menos prometedora sería que el desacuerdo entre los principales accionistas acabara paralizando a Generali. Telecom Italia, una empresa de telecomunicaciones reducida a una sombra de lo que fue tras años de excesiva deuda, escasa inversión y luchas internas, ejemplifica este riesgo.

Los inversores siguen siendo optimistas y las acciones de Generali han subido por encima de los 20 euros por primera vez desde 2008

Una oferta tentativa de KKR, revelada por primera vez en noviembre, podría constituir una solución al estancamiento de Telecom Italia. La empresa afirmó esta semana que seguía en conversaciones con el gigante estadounidense del capital privado y que su fondo rival CVC también había mostrado interés en una participación minoritaria en su negocio empresarial. Pero las esperanzas de los inversores podrían verse fácilmente frustradas por las preocupaciones del gobierno de que la red de banda ancha italiana acabe en manos extranjeras o por antiguas divisiones en el consejo de administración: el principal accionista, Vivendi, se ha opuesto a la venta, mientras que los inversores institucionales están generalmente a favor.

La línea que separa un debate sano de una disputa destructiva es difícil de trazar, pero parece que, por ahora, Generali se posiciona en el lado correcto de la misma. Para mantenerse ahí, los accionistas enfrentados tendrán que llegar a un acuerdo significativo tras la votación de este mes. Los activistas hacen bien en subir el listón de los resultados, pero también se necesita un liderazgo estable para el renacimiento de la empresa.

*Contenido con licencia de "The Wall Strett Journal"

La Italia medieval estaba plagada de facciones enfrentadas, como los güelfos y los gibelinos o, en la versión de Shakespeare, los Montesco y los Capuleto. El panorama empresarial actual a veces recuerda a estos enfrentamientos históricos, pero los inversores no deberían desanimarse.

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