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Los precios de los alimentos ya han subido por la guerra, el nuevo riesgo es la escasez
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GUERRA EN UCRANIA

Los precios de los alimentos ya han subido por la guerra, el nuevo riesgo es la escasez

La cadena de suministro agrícola consiguió superar la pandemia, pero tendrá que lidiar con un nuevo 'shock' en un momento en que los precios de la energía son mucho más altos

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Incluso durante la pandemia, el sistema alimentario mundial produjo sus 11.000 millones de toneladas de alimentos anuales. Sin embargo, es complicado que pueda mantener ese nivel con la guerra en Ucrania. Los mercados internacionales de alimentos se enfrentarán probablemente a la escasez a raíz del conflicto. Según el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, Rusia y Ucrania suministran conjuntamente casi un tercio del trigo mundial, una cuarta parte de la cebada y casi tres cuartas partes del aceite de girasol.

La actividad comercial en los puertos ucranianos se ha detenido desde que comenzó la invasión rusa el 24 de febrero, y a los agricultores les resultará difícil recoger sus cosechas a finales de este verano y exportar los cereales si el conflicto les corta el paso. Los productores agrícolas también podrían enfrentarse a la escasez de combustible, requerido para el uso militar.

Los agricultores rusos no se enfrentan a los mismos obstáculos físicos, pero las sanciones económicas ya están afectando a la demanda de productos agrícolas del país. La subida de las primas de los seguros de los buques en el mar Negro también está haciendo que suba el coste de los envíos de grano desde la región. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el trigo ruso se cotizaba a 405 dólares la tonelada la semana pasada, frente a los 460 y 539 dólares del trigo de la Unión Europea y de Estados Unidos, respectivamente.

Foto: Campos de trigo en Ucrania (Reuters)

Este último 'shock' se suma a dos años de interrupciones relacionados con la pandemia. Después de que los compradores, presas del pánico, vaciaran las estanterías de los supermercados en los primeros días de la pandemia, los suministros mundiales de alimentos volvieron a la normalidad con sorprendente rapidez, pero siguen estando bajo presión. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha indicado que se prevé que la relación entre las existencias y la utilización de los cereales, que se emplea para calcular las existencias en proporción a la demanda anual, sea del 29% este año. Si bien la escasez ha sido más severa en el pasado (durante la crisis de los precios de los alimentos de 2008, la proporción se redujo hasta el 18,8%), el nivel actual sigue marcando el mínimo de los últimos ocho años.

Otros grandes productores de cereales pueden intentar compensar parte del déficit ruso y ucraniano. Tras cinco cosechas récord consecutivas, el Gobierno de India dispone de abundantes existencias de trigo que podrían exportarse. Australia también ha tenido muy buena cosecha este año, pero la capacidad de transporte es escasa, y los turnos se reservan con meses de antelación. La falta de transporte significa que los productores del país pueden tener dificultades para hacer llegar a los mercados internacionales la cantidad de grano que desearían.

Los mercados energéticos también influirán en la respuesta de los agricultores a la escasez. Los precios de los alimentos son elevados, lo que incentiva la producción, pero también lo son los costes del combustible, que reducen los márgenes de beneficio en el sector agrícola. Los fertilizantes se han encarecido mucho. La semana pasada, el gigante noruego de los fertilizantes, Yara International, informó de que su producción de amoníaco y urea en Europa está funcionando a menos de la mitad de su capacidad normal debido a los precios récord del gas natural en la región.

Foto: Región de Kyiv, Ucrania (Reuters)

El 'shock' más reciente llega en un momento en que los precios de muchos productos alimentarios importantes ya han alcanzado niveles sin precedentes. La ONU estima que, en el peor de los casos, la crisis de Ucrania podría hacer que los precios internacionales de los alimentos subieran otro 22%. Esto aumentará el coste de los negocios para los fabricantes mundiales de alimentos como Nestlé y Kraft Heinz, que lo trasladarán a los compradores cuando les sea posible.

Las cosechas abundantes de otros países del hemisferio norte y una bajada de los precios de la energía podrían ayudar a mitigar el impacto. Lo segundo parece cada vez menos probable. Los consumidores pueden contar con que tendrán que pagar más para tener comida que llevarse a la boca.

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

Incluso durante la pandemia, el sistema alimentario mundial produjo sus 11.000 millones de toneladas de alimentos anuales. Sin embargo, es complicado que pueda mantener ese nivel con la guerra en Ucrania. Los mercados internacionales de alimentos se enfrentarán probablemente a la escasez a raíz del conflicto. Según el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, Rusia y Ucrania suministran conjuntamente casi un tercio del trigo mundial, una cuarta parte de la cebada y casi tres cuartas partes del aceite de girasol.

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