El mundo del arte europeo, a la caza del último Caravaggio 'perdido' en Madrid
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su valor inicial resultaría ínfimo

El mundo del arte europeo, a la caza del último Caravaggio 'perdido' en Madrid

Si se autentica, un cuadro del maestro del Barroco —con un valor potencial de millones de dólares— podría convertirse en una de las obras maestras del arte más valiosas del mundo

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A finales de marzo, Maria Cristina Terzaghi, profesora adjunta en la universidad italiana Roma Tre, estaba escribiendo sobre el aclamado pintor barroco Michelangelo Merisi da Caravaggio, cuando el comerciante de arte Fabrizio Moretti le envió una fotografía de una pintura por WhatsApp. En él se veía a Poncio Pilato presentando a Jesús con una corona de espinas, un cuadro reconocible conocido como 'Ecce Homo'. La imagen exacta era nueva para Terzaghi, pero su composición y contraste eran familiares, reflejando otras obras del artista que había estudiado durante más de 17 años.

"Inmediatamente, estuvo claro. Dije: 'Vale, tengo que verlo [en persona]'", recuerda de su primer vistazo. La oferta inicial por la pieza, que estaba programada para salir a la venta el 8 de abril en la casa de subastas de Madrid Ansorena, era tan solo de 1.500 euros. Terzaghi pidió al comerciante y los subastadores imágenes con una mayor resolución, que alimentaron aún más su suposición de que la obra era un Caravaggio auténtico. Con base en entrevistas a una docena de los expertos líderes en Caravaggio del mundo, es una teoría que la gran mayoría de ellos ahora apoya —y una que el comerciante que supervisa la autenticación del cuadro pretende confirmar en un informe que espera publicar a principios de 2022—.

placeholder 'The Crowning of Thorns', la obra de Caravaggio pendiente de autenticación. (Reuters)
'The Crowning of Thorns', la obra de Caravaggio pendiente de autenticación. (Reuters)

En el mundo de alto riesgo de la búsqueda de obras maestras, un 'sleeper' se refiere a una obra de un gran maestro que se ha mantenido fuera del ojo público, a veces durante siglos, a menudo debido a un error de atribución previo. Al igual que en este caso, su verdadera identidad suele ser desconocida para el propietario, pero los académicos han deducido su existencia. Si se autentica, el cuadro —titulado 'La coronación de espinas' por la casa de subastas y 'Ecce Homo' por la mayoría de expertos— podría inducir a los académicos a replantearse obras de Caravaggio ya cuestionadas en otras partes y una parte importante de su carrera.

En 2014, otro 'sleeper', a menudo titulado 'Judit y Holofernes', encontrado debajo de un colchón en un ático francés, desencadenó una oleada de debate internacional cuando se catalogó como un Caravaggio redescubierto. Se vendió por una cantidad no revelada en 2019 a un comprador privado entonces anónimo —solo dos días antes de una subasta pública que pretendía venderlo por hasta 170 millones de dólares— y tras cinco años de trabajo de autenticación.

Esta primavera, la caza de este último Caravaggio 'perdido' avanzó más rápidamente, a medida que las noticias sobre el posible descubrimiento se abrían paso en el círculo de aficionados a los grandes maestros. Terzaghi recuerda recibir un mensaje de David García Cueto, conservador de arte italiano en el Museo del Prado de Madrid, preguntando si ya había visto el cuadro en persona. Para entonces, ella ya planeaba verlo en Madrid, así como reunirse con Moretti y su amigo Marco Voena, otro comerciante de arte italiano, el día antes de la venta prevista. Respondió a Cueto de camino hacia la capital española. El 7 de abril, aterrizó, dejó sus maletas en un hotel y corrió a la casa de subastas antes de que cerrara ese día.

"En mi vida habría imaginado que podría ver un nuevo Caravaggio", dice Terzaghi

El personal había guardado el cuadro para entonces y llevó a Terzaghi a una habitación separada para examinarlo con una linterna. "En mi vida habría imaginado que podría ver un nuevo Caravaggio", dice Terzaghi. "No es tan frecuente". (Los expertos estiman que hay alrededor de 60 obras conocidas de Caravaggio en el mundo, muchas de las cuales llevan colgadas en las mismas instituciones públicas durante décadas, si no siglos). Después de ver la obra en persona, Terzaghi determinó que era auténtica —una opinión que, si se consolida con un análisis científico y más historiadores del arte, y si se vende en una subasta internacional, podría resultar en un precio de más de 100 millones de dólares—. Eso lo convertiría en una de las obras de grandes maestros más caras de la historia. Pero, como Terzaghi pronto descubrió, era improbable que la pintura fuera a salir de España.

Después de dejar la galería, llamó a Cueto —que, sin que ella lo supiera, ya había explorado discretamente el cuadro días antes mientras seguía expuesto al público— para compartir su valoración. Tampoco estaba al corriente de que el jefe de Cueto, el director del Prado Miguel Falomir, ya había contactado con Elena Hernando Gonzalo, funcionaria responsable de salvaguardar el patrimonio cultural en la Comunidad de Madrid, para informarle de que habían surgido dudas sobre la atribución de la pintura. El ministro de Cultura convocó una reunión a medianoche para prohibir que la obra saliera de España. Hernando Gonzalo pronto comenzó el proceso de catalogar el cuadro como "bien de interés cultural". Esta designación otorga al artículo una condición protegida, exigiendo autorización para cualquier cambio y garantizando al Estado español el derecho preferente en cualquier venta extranjera futura.

La mañana de la subasta, Moretti y Voena, a través de su representación, enviaron una oferta a Ansorena por 'e-mail' de 10 millones de euros, incluida la comisión. Andrea Ciaroni, otro comerciante italiano, dice que también vio el cuadro varios días antes, después de que su propio 'segnalatore' —nombre italiano de señalador— le hubiera avisado de su existencia. "Ver una pintura tan importante aparecer a un precio tan bajo, por supuesto entusiasmó a todos", dice Ciaroni, una de al menos tres partes interesadas que dicen hicieron una oferta de siete dígitos o más antes de la subasta programada. Aunque un representante de Ansorena dice que el número de ofertas es confidencial, el CEO de la casa de subastas, Jaime Mato, declara que cualquier oferta realizada era irrelevante, ya que la pieza había sido retirada de la subasta siguiendo instrucciones de los propietarios —los hermanos Antonio, Diego y Mercedes Pérez de Castro, que no han querido ser entrevistados para este artículo—.

"Fue una revelación total para el mercado", declara Coll. "Estás descubriendo algo que es muy importante"

Una valoración independiente previa había atribuido el lienzo al taller del artista español José de Ribera, que pasó gran parte de su vida en Italia y adoptó un estilo similar al de Caravaggio, conocido como el tenebrismo, que enfatiza el contraste entre luces y sombras. En consecuencia, dice Mato, después de recibir la obra en las semanas anteriores a la subasta, su equipo no tenía motivos para dudar de la atribución original. Pero una vez que se retire el cuadro, examinar minuciosamente su procedencia sería esencial para determinar su valor potencial de venta.

Jorge Coll, original de Barcelona y CEO de Colnaghi, una de las galerías de arte comerciales más antiguas del mundo, se reunió directamente con los tres hermanos, que le dijeron que el cuadro llevaba en su residencia familiar durante décadas y era uno de los que querían vender en la subasta. Los historiadores pronto revelaron que Evaristo Pérez de Castro, antepasado de los propietarios y exsecretario de Estado de España, había mencionado la obra en su testamento hacía casi 200 años. Sentado en su escritorio London con un Picasso sobre su hombro derecho, Coll dice que su interés por la investigación frente a un beneficio comercial, así como la presencia y conexiones de su galería en España ayudaron a que la familia confiara en él para supervisar la autenticación y restauración del cuadro. "Fue una revelación total para el mercado", declara Coll. "Estás descubriendo algo que es muy importante".

En mayo, acompañó a una delegación de expertos de algunas de las principales instituciones de arte de la ciudad para ver el cuadro en su paradero actual, un depósito en las afueras de Madrid. El grupo debatió sobre el proceso de restauración y el análisis técnico, que Coll afirma avanzará lentamente. El cuadro tendrá que limpiarse eliminando cuidadosamente capas de pintura oxidada barnizada, y los científicos utilizarán rayos X y reflectografía infrarroja para examinar sus capas ocultas, así como analizar el lienzo y los pigmentos de pintura. A finales de septiembre, Coll seguía indeciso sobre qué institución debía llevar a cabo dichas pruebas.

placeholder Fachada del Museo del Prado en Madrid. (EFE)
Fachada del Museo del Prado en Madrid. (EFE)

Eric Turquin, que autenticó 'Judit y Holofernes', dice que encontrar un posible Caravaggio puede ser "la cosa más emocionante" que un historiador, comerciante o experto experimentará en su vida. Pero la obra de Caravaggio es "probablemente la más difícil de reconocer", declara, gracias a la evolución técnica y estilística del artista. "No es un artista obvio —al menos para mí—".

Y, a pesar del consenso académico de que la pintura es seguramente un Caravaggio, algunos expertos siguen dudando, especialmente Nicola Spinosa, antiguo supervisor de los museos de arte de Nápoles, y uno de los pocos expertos en historia del arte que han visto el cuadro en persona hasta ahora. Se necesita un proceso de limpieza exhaustivo, declara, para determinar la identidad del pintor.

"La procedencia por sí sola no va a darte un Caravaggio", declara David M. Stone, profesor emérito del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Delaware y fideicomisario de la Academia Americana en Roma. "Tiene que pasar las pruebas técnicas y visuales". A pesar de las restricciones del Gobierno español para exportarlo, una autenticación sólida podría significar que las instituciones —como el Prado— pagarían una importante suma para asegurar que se une a otras obras mundialmente conocidas en manos del Estado. Los funcionarios del museo no han querido hacer declaraciones sobre el cuadro hasta que sus propios expertos hayan sido capaces de analizarlo.

"Si piensas: ¿cuál es el valor de un lienzo y algo de óleo? —no es nada—", dice Coll. "Pero se trata de la creación".

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

A finales de marzo, Maria Cristina Terzaghi, profesora adjunta en la universidad italiana Roma Tre, estaba escribiendo sobre el aclamado pintor barroco Michelangelo Merisi da Caravaggio, cuando el comerciante de arte Fabrizio Moretti le envió una fotografía de una pintura por WhatsApp. En él se veía a Poncio Pilato presentando a Jesús con una corona de espinas, un cuadro reconocible conocido como 'Ecce Homo'. La imagen exacta era nueva para Terzaghi, pero su composición y contraste eran familiares, reflejando otras obras del artista que había estudiado durante más de 17 años.

Pintura Subasta Museo del Prado