Adiós, sucursales bancarias; hola, sucursales de bitcoin
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Adiós, sucursales bancarias; hola, sucursales de bitcoin

Los operadores de sucursales de criptomoneda dicen que el asesoramiento en persona y una presencia física infunden confianza entre aquellos reacios a invertir ‘online’

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EC.

En un pequeño parque empresarial en Mississauga, Ontario, se puede encontrar un tipo de tienda joven junto a un dentista, un Pizza Hut y un restaurante vietnamita. Parece un pequeño banco local, o tal vez un operador de cambio de divisas, con una zona de espera iluminada intensamente, una recepción y cubículos cubiertos por un cristal antibalas.

Pero Coin Nerds ofrece a los visitantes algo que otras sucursales financieras no suelen ofrecer: criptomonedas.

Los propietarios del establecimiento, que abrió en 2018, pertenecen a un pequeño grupo de emprendedores que creen que hay espacio para las monedas virtuales ‘offline’ y en las calles principales. “Permitimos a individuos de cualquier categoría social poder participar en este sistema de activos digitales, sin los obstáculos de intentar embarcarse en plataformas ‘online’ autoservicio, por no mencionar las barreras tecnológicas que pueden notar las personas de cierta edad”, declara Adam Hack, director general y fundador de Coin Nerds.

Foto: Convención de criptomonedas en Miami. (Getty)

Las tiendas físicas de criptomoneda operan de forma ligeramente distinta, pero su principio básico es que los clientes pueden entrar y comprar varias criptomonedas con efectivo, tarjeta de crédito o transferencia bancaria. Las sucursales enseñan a los nuevos clientes cómo funcionan los distintos tipos de monedas digitales y los guían por el proceso de creación de una cartera digital que el inversor controla a través de una ‘app’. Y cuando los clientes quieren cambiar sus monedas digitales por la moneda local, lo pueden gestionar desde la ventanilla por ellos.

Las sucursales cobran comisiones desde el 0,99% hasta el 5% por cada transacción, ligeramente por encima de las que cobran las grandes plataformas de intercambio ‘online’.

Sus propietarios dicen que las oficinas de cambio físicas mejoran la experiencia de comprar y vender criptomoneda, que normalmente suele producirse a través de plataformas ‘online’ como las que gestionan Coinbase Global o Binance Holdings. Dichas plataformas pueden ser populares, pero pueden resultar poco atractivas para aquellos que no son expertos en mercados cripto, declara Hack.

“Nos hemos dado cuenta de que existe una relación de desgaste con las criptomonedas, en la que la gente invierte 500 o 1.000 dólares en una bolsa, pero no sabe qué hacer con ello, o simplemente dice: ‘Sabes qué, esto es demasiado complicado para mí. Me retiro”, indica.

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Foto: Reuters.

Un espacio de intercambio de criptomoneda provisto de personal con una política de puertas abiertas significa que los clientes pueden hablar con alguien casi de inmediato si tienen un problema; en cambio, las plataformas de intercambio ‘online’ han sido criticadas por sus lentas respuestas a las quejas de los clientes. La naturaleza física de las sucursales reales también genera confianza en los que no creen en el sector, en gran medida no regulado, de las criptomonedas, que se ha convertido en caldo de cultivo de estafas, declara Baptiste Lac, cofundador de Comptoir des Cybermonnaies, sucursal de intercambio propiedad de Satoshi Dev situada en Burdeos, Francia.

“Cuando llega un principiante —especialmente un inversor más tradicional que quiere comprar con su bróker—, puede comprobar en Google que somos fiables, que tenemos licencia de los reguladores franceses y que puede invertir la enorme cantidad que puede que no se sienta seguro de gastar ‘online”, declara Lac.

A diferencia de Coin Nerds, Comptoir des Cybermonnaies no acepta efectivo, ya que es precavido ante la posibilidad de verse involucrado en esquemas de blanqueo de capitales y reacio a romper la disposición abierta de la tienda con medidas de seguridad.

Pero para Bitcoin Store, cadena de tres sucursales físicas ubicada en Croacia, aceptar efectivo para comprar criptomoneda es su razón de ser.

Foto: Foto: Reuters. Opinión

Croacia, que no forma parte de la eurozona y tiene la kuna como moneda nacional, sigue siendo una sociedad que funciona en gran medida con efectivo, según Mario Radosevic, director de Marketing de Digital Assets, propietaria de Bitcoin Store. Un intercambio físico abre el mercado de criptomonedas a los croatas que utilizan efectivo, muchos de los cuales no confían en los bancos, afirma. También sirve como una especie de valla publicitaria para el negocio, que también ofrece un servicio ‘online’, y como espacio en el que locales curiosos pueden preguntar cualquier duda que tengan sobre las criptomonedas, añade.

Los cajeros automáticos (ATM, por sus siglas en inglés) de criptomoneda, que permiten a los usuarios comprar y vender criptomonedas utilizando una tarjeta bancaria o efectivo, ofrecen a los consumidores otro punto de contacto con las monedas virtuales. Cerca de 200 ATM de criptomonedas operan en El Salvador, que el mes pasado se convirtió en el primer país en adoptar el bitcoin como moneda de curso legal. Los ciudadanos también pueden retirar sus fondos de criptomonedas en efectivo en 50 sucursales dotadas de personal de Chivo, la marca nacional de cartera de bitcoin oficial, por todo el país, según indica el presidente salvadoreño, Nayib Bukele.

Más de 24.000 ATM de criptomonedas operan en todo EEUU, según la página buscadora Coin ATM Radar. Pero los intercambios físicos siguen siendo poco comunes en los mercados donde la banca digital está extendida, la confianza en las instituciones financieras es bastante alta y los residentes tienen acceso libre a internet y las plataformas de intercambio ‘online’, como EEUU y Europa occidental, dice Michaël van de Poppe, operador y consultor de criptomoneda asentado en Países Bajos.

“No vamos a tener una revolución digital, a falta de un término más adecuado, sin que todo el mundo participe en el ecosistema”

Sin embargo, las sucursales dicen que han tenido un buen año, ya que el valor de criptomonedas como el bitcoin ha aumentado y las tiendas que cerraron por los confinamientos inducidos por la pandemia han reabierto.

Comptoir des Cybermonnaies, el punto de intercambio francés, ha visto aumentar el volumen de las transacciones que procesa anualmente casi seis veces entre 2019 y 2021. Por su parte, Coin Nerds planea abrir un segundo local en el centro de Toronto a principios del año que viene, habiendo procesado órdenes por valor de 152 millones de dólares canadienses (119 millones de dólares) el año pasado, desde 15 millones de dólares canadienses en 2019 y 10 millones de dólares canadienses en 2018, declara Hack.

“No vamos a tener una revolución digital, a falta de un término más adecuado, sin que todo el mundo participe en el ecosistema”, dice. “Mucha gente sigue asimilando el concepto y sigue queriendo aprender a utilizarlo”.

*Contenido con licencia de ‘The Wall Street Journal’.

En un pequeño parque empresarial en Mississauga, Ontario, se puede encontrar un tipo de tienda joven junto a un dentista, un Pizza Hut y un restaurante vietnamita. Parece un pequeño banco local, o tal vez un operador de cambio de divisas, con una zona de espera iluminada intensamente, una recepción y cubículos cubiertos por un cristal antibalas.

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