Ni Elon Musk ni Bezos: esta es la carrera espacial que debería interesarte
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los satélites: el futuro de la inversión

Ni Elon Musk ni Bezos: esta es la carrera espacial que debería interesarte

Los inversores de bolsa han conseguido acceso a empresas espaciales que ofrecen oportunidades más sensatas que los negocios de turismo espacial con mayor notoriedad

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Casi 50 años después de que los humanos pisasen la Luna por última vez, el capital privado ha suscitado una nueva carrera espacial. Enviar a gente rica al espacio se lleva todos los titulares, pero, probablemente, los inversores deberían prestar más atención a los negocios más rutinarios de lanzar pequeños satélites.

Las SPAC, o empresas de adquisición con propósito especial, siguen financiando la nueva economía espacial. La semana pasada, Virgin Orbit, firma que se dedica a lanzar satélites pequeños, declaró que saldría a bolsa a través de dicho vehículo. Su rival Rocket Lab también empezó a cotizar tras la conclusión de su propio acuerdo SPAC anunciado en marzo. Un tercer competidor con sede en California, Astra, lleva dos meses en bolsa.

Los titulares relacionados con el espacio se han centrado principalmente en el multimillonario británico Richard Branson y en el fundador de Amazon.com Jeff Bezos y su carrera por salir de la atmósfera terrestre. De sus dos empresas, solo Virgin Galactic, de Branson —de la que surgió Virgin Orbit en 2017—, cotiza en bolsa tras un acuerdo SPAC en 2019, convirtiéndola en el centro de la locura de las ‘acciones meme’. El valor empresarial de la firma cotiza sorprendentemente a 69 veces los beneficios esperados para 2025.

Las imágenes de Branson flotando fueron una treta publicitaria efectiva para la inversión espacial. Aun así, la nueva cosecha de compañías merece una mayor atención.

Foto: Tony Leblanc es tan astronauta como Richard Branson (El Astronauta) Opinión

La miniaturización ha reducido el coste de fabricar satélites. Una constelación de los mismos lanzada en órbitas bajas, como el sistema Starlink diseñado por SpaceX, de Elon Musk, abre la puerta a infinitas aplicaciones. Para asegurarnos, los precursores como OneWeb ya han tenido problemas, haciéndose eco de la decepción que siguió a una ola previa de ambiciones satelitales en la década de los noventa. Sin embargo, la recompensa es lo suficientemente grande como para atraer un interés duradero: del billón de dólares en ingresos que los analistas de Morgan Stanley esperan de la economía espacial en 2040, puede que la mitad proceda de los satélites.

Para las empresas de satélites que busquen un socio de lanzamiento, un cohete grande como el Falcon 9 de SpaceX ofrece un precio por kilogramo que es difícil superar, pero siguen teniendo que competir por espacio compartido a bordo. Los cohetes pequeños de los recién llegados podrían, en cambio, ofrecer servicios especializados a órbitas concretas. Si el precio es lo suficientemente asequible, podrían ser un punto de inflexión.

Virgin Orbit promete los costes unitarios más bajos al desplegar sus cohetes desde un Boeing 747 a 35.000 pies de altura, y ya ha completado dos lanzamientos con éxito. Astra cuenta con un equipo directivo repleto de estrellas, un contrato con la NASA y un récord de progreso rápido, pero el sábado pasado no consiguió llegar a órbita por tercera vez consecutiva.

Foto: (Reuters)

Seguramente Rocket Lab sea la apuesta más segura: ya ha enviado más de 100 satélites con su cohete Electron, y está diseñando un cohete reutilizable de tamaño medio, el Neutron, para obtener una ventaja a la hora de completar redes de satélites más grandes. Virgin Orbit, en cambio, solo podrá aumentar sus cohetes hasta que ya no quepan en un avión.

Puede que el turismo espacial genere dinero. Virgin Galactic ya tenía 600 personas registradas para vuelos, y ahora vende los billetes por el doble del precio. Pero los inversores están pagando mucho por un emocionante viaje a la termosfera que podría estropearse si un solo cliente muere. Rocket Lab está cotizando a una cifra más modesta de 28 veces los beneficios que la empresa prevé para 2025, mientras que Astra se sitúa en torno a cuatro veces. Si nos basamos en los detalles de su acuerdo SPAC, el valor empresarial de Virgin Orbit es ligeramente superior a seis veces los beneficios esperados.

Una intensa competencia entre estas ‘startups’ significa casi seguro que muchas fracasarán. Tradicionalmente, los ‘booms’ en el transporte casi siempre han quemado a los inversores. Sin embargo, para los seleccionadores de títulos que aman el riesgo y están ansiosos por entrar en la última carrera espacial, la clase de 2021 de objetivos de SPAC ofrece nuevas esperanzas.

*Contenido con licencia de ‘The Wall Street Journal’.

Casi 50 años después de que los humanos pisasen la Luna por última vez, el capital privado ha suscitado una nueva carrera espacial. Enviar a gente rica al espacio se lleva todos los titulares, pero, probablemente, los inversores deberían prestar más atención a los negocios más rutinarios de lanzar pequeños satélites.

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