Powell en Jackson Hole: el discurso del que depende el futuro de la economía mundial
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ENCUENTRO FINANCIERO EL PRÓXIMO VIERNES

Powell en Jackson Hole: el discurso del que depende el futuro de la economía mundial

Esta semana se celebra una reunión de la Reserva Federal en la que se espera que Powell aclare la posición de la institución. Se enfrenta a desacuerdos internos sobre qué pasos dar y a una recuperación económica errática

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Foto: EC.

Tras una década de inflación y crecimiento bajos, Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal, reveló una nueva estrategia con la que se buscaba mantener los tipos de interés más bajos durante más tiempo.

Sin embargo, ahora se enfrenta al mayor pico inflacionario de las últimas décadas. En julio, los precios de consumo subieron un 5,4% en comparación con el año anterior.

Powell acudirá esta semana a Kansas City para enfrentarse a la conferencia anual de la Reserva Federal en Jackson Hole, en pleno debate sobre la duración de los actuales niveles elevados de inflación y sobre la estrategia que debería seguir la Reserva para hacerle frente.

Tiene que gestionar los desacuerdos internos y las críticas externas, mientras la recuperación económica se sume en el caos debido a la variante delta.

Foto: La bolsa alemana. (Reuters)

En el banco central, algunos esperan que las subidas de precios se reviertan por sí solas, lo que permitiría que la Reserva se adhiriese al plan que estableció Powell hace un año con el objetivo de mantener la inflación justo por encima del 2%. Otros subrayan el riesgo de que los elevados niveles de inflación persistan, lo que podría hacer que la Reserva subiera los tipos de interés a niveles mayores o antes de lo esperado para conseguir reducirla.

Por ahora, Powell está de acuerdo con el primero de los bandos, pero subraya que las perspectivas de futuro son inciertas dado el estado sin precedentes de la economía. El viernes hablará ante los participantes en la conferencia, que se celebra de forma virtual por segundo año consecutivo.

La reunión anual ya ha sido el escenario de grandes debates en el pasado: en 2008, sus participantes tenían que lidiar con una crisis financiera cada vez más profunda y, en 2014, el entonces presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, asentó las bases para una nueva campaña de compra de bonos.

placeholder Jerome Powell en la reunión telemática por Jackson Hole realizada en 2020. (Reuters)
Jerome Powell en la reunión telemática por Jackson Hole realizada en 2020. (Reuters)

En la reunión del año pasado, Powell desveló la nueva estrategia de inflación de la Reserva, y este año se espera que clarifique la posición que adoptará el banco central.

Está en juego el destino de una recuperación económica que ha sido mucho más fuerte de lo que predijo la Reserva, alcanzando en primavera un nivel de producción mayor al previo a la pandemia. No obstante, el desempleo sigue siendo más alto, y los puestos de trabajo, muchos menos que antes de que el coronavirus impidiera el desarrollo de abundantes actividades sociales y empresariales.

Si Powell acierta con la política de la Reserva e invierte las políticas monetarias expansivas al ritmo adecuado, la inflación debería reducirse con el tiempo y el mercado laboral podrá acabar de recuperarse. Si se equivoca y las retira demasiado rápido o demasiado lento, los estadounidenses podrían tener que luchar durante los próximos años contra niveles de inflación más elevados o una fuerte recesión económica.

“Mi valoración es que esta situación supondrá un 'shock' para la economía que acabaremos por superar”

Durante sus tres años y medio al frente del banco central estadounidense, ha pasado de subir los tipos de interés a reducirlos en 2019, en medio de una caótica guerra comercial y las frecuentes críticas del entonces presidente Donald Trump. El año pasado, lideró la respuesta más agresiva de la historia de la Reserva para evitar que se produjese un pánico financiero y evitar una depresión causada por el parón de la economía. La Reserva Federal redujo los tipos de interés casi hasta cero y se embarcó en compras de activos a gran escala para alentar a los estadounidenses a pedir préstamos y comprar, estimulando así el crecimiento económico.

Al principio, los precios de los vehículos, los viajes y las materias primas se desplomaron, para empezar a volver a subir esta primavera a medida que se aceleraba la reapertura de la economía. La Reserva Federal había previsto un cierto repunte y, en abril, Powell restó importancia a las preocupaciones sobre los aumentos de precios puntuales, argumentando que serían transitorios.

Sin embargo, durante los tres meses siguientes, los precios subieron a una velocidad mayor de la prevista por la Reserva. Powell ha indicado que todavía espera que las presiones sobre los precios disminuyan, pero se está preparando para la posibilidad de que no lo hagan.

“No se nota ningún tipo de pánico”, explicó en una conferencia de prensa el mes pasado. “Mi valoración es que esta situación supondrá un 'shock' para la economía que acabaremos por superar”.

Foto: Edificio de la Reserva Federal (REUTERS)

La mayoría de los economistas opina, como Powell, que el aumento reciente de la inflación se debe principalmente a factores temporales, tales como la escasez de mano de obra y de suministros como microchips o vehículos de alquiler. No obstante, muchos de ellos, incluso de la Reserva, han indicado en entrevistas y comentarios públicos que no contaron con dos factores que han aumentado la presión sobre los precios y que podría exacerbarlos durante un tiempo mayor.

En primer lugar, el transporte se ha enfrentado a atascos más severos de lo previsto. Las nuevas oleadas de casos de la variante delta del covid-19 en todo el mundo, junto con la distribución desigual de las vacunas, amenazan con interrumpir las cadenas de suministro durante más tiempo del esperado.

En segundo lugar, la Reserva no se esperaba que el Gobierno proporcionase tanta ayuda federal este año, la cual, al ser inyectada en la economía, sobrecargó la demanda de los consumidores a la par que aumentaba el número de personas vacunadas y de negocios que volvían a abrir en Estados Unidos. En diciembre, el Gobierno saliente de Trump proporcionó nueve billones de dólares en ayuda federal, a los que la Administración de Biden acordó añadir 1,9 billones de dólares en marzo.

El aumento de la inflación generado por el atasco de las vías de transporte empleadas en las cadenas de suministro no será un problema grave para la Reserva Federal si se reduce por sí mismo, pero la toma de decisiones podría ser más problemática si la inflación se mantiene a niveles altos.

"Hay que preguntarse si realmente se quiere que la Reserva genere un 'shock' de oferta. Destruir la demanda no es la forma"

No obstante, la inflación generada por la limitación de la oferta no es tan fácil de solucionar si solo se aumentan los tipos, como descubrió el Banco Central Europeo tras subirlos en 2008 y 2011 para hacer frente al aumento de los precios del petróleo. Esta estrategia redujo la demanda en vez de aumentar la oferta, lo que acabó agravando el daño a la economía y haciendo que la inflación se mantuviera demasiado baja durante los años siguientes.

"Hay que preguntarse si realmente se quiere que la Reserva genere un 'shock' de oferta. Destruir la demanda no es la forma de hacerlo", advierte Diane Swonk, economista jefe de la empresa de contabilidad Grant Thornton.

La variante delta también amenaza con retrasar el repunte del gasto en viajes y ocio. La semana pasada, la Reserva de Kansas City desechó los planes de celebrar en persona la conferencia de esta semana, el Simposio de Política Económica de Jackson Hole, que normalmente se celebra en el Parque Nacional Grand Teton de Wyoming.

El presidente Biden está sopesando si ofrecerá un segundo mandato a Powell, que comenzaría en febrero. El equipo de Biden ha dicho que está de acuerdo con las perspectivas de inflación de la Fed, pero el presidente tendrá que tomar su decisión antes de saber si se cumplen. "Estaremos atentos a la inflación cada mes y confiaremos en que la Reserva tome las medidas adecuadas y cuando sea necesario", declaró Biden este mes.

Foto: EC.

Powell, que acude a trabajar tres o cuatro días a la semana a un edificio casi vacío de la Reserva Federal, se enfrenta ante todo a la tarea de forjar un consenso entre las facciones internas de la institución respecto a cómo y cuándo revertir sus políticas monetarias expansivas. Esto está resultando difícil porque los funcionarios todavía están tratando de perfeccionar el nuevo enfoque relativo a la inflación presentado en Jackson Hole hace un año.

En el marco de ese enfoque, se pretende detener un descenso de la inflación que ha durado décadas, de forma que, antes de la pandemia, la Reserva consideró que el nivel de inflación era demasiado bajo.

Con el enfoque anterior, la Reserva subía los tipos de interés a medida que descendía el desempleo para evitar que la inflación superase el 2%. Ahora, en cambio, se abstendría de subir los tipos de forma preventiva y permitiría que la inflación subiera por encima del 2% para compensar los déficits de inflación del pasado. No obstante, nunca se definió exactamente cómo se llevaría esto a cabo.

El nuevo marco político pretendía proporcionar un impulso gradual a la inflación mediante el uso de tipos de interés bajos para fomentar una demanda mayor. Parte del problema actual es que ahora, debido a la pandemia, la economía estadounidense se enfrenta a la mayor interrupción de la oferta de la historia reciente.

La Reserva Federal se ha comprometido a seguir comprando hasta que la economía se acerque a los objetivos de inflación

Un número cada vez mayor de altos cargos de la Reserva está más nervioso por el aumento de la inflación y cree que la economía ya no necesita la inyección de dinero fácil que ha inundado el sistema durante los últimos 18 meses. Quieren empezar a reducir las compras de activos de la Reserva Federal antes y a mayor velocidad que los otros, dejando espacio para subir antes los tipos si fuera necesario.

Otros creen que es más probable que la inflación se reduzca por sí sola con el tiempo. Les preocupa que, si se endurece la política monetaria antes de tiempo, se ralentice demasiado la economía y la inflación vuelva a caer por debajo de su objetivo, dificultando aún más su elevación.

La posición de Powell se corresponde a un punto intermedio: ha dejado de lado las conversaciones sobre la subida de los tipos, pero, durante su mandato, ha adoptado a menudo un enfoque de "gestión del riesgo" que preserva la capacidad de la Reserva de cambiar de enfoque si las predicciones sufren cambios repentinos. Una reducción anticipada o más pronunciada de las compras por valor 120.000 millones de dólares de valores hipotecarios y del Tesoro que realiza cada mes la Reserva proporcionaría la flexibilidad deseada.

La Reserva Federal se ha comprometido a seguir comprando hasta que la economía se acerque a los objetivos de inflación y desempleo que estableció.

placeholder Reserva Federal. (Reuters)
Reserva Federal. (Reuters)

Excluyendo los precios de los alimentos y la energía, caracterizados por su gran volatilidad, los precios básicos son un 3,5% más altos que el año pasado, según los índices preferidos por la Reserva Federal, alcanzando así el nivel más alto de los últimos 30 años. El aumento de los precios durante el segundo trimestre se hizo eco de las interrupciones de las cadenas de suministros, escaseces puntuales y la oscilación de los viajes.

Los datos más recientes indican que es posible que las causas de las subidas de precio estén desapareciendo. Los precios de los coches de segunda mano vieron un descenso interanual del 42% en julio, pero subieron un 0,2% en comparación con junio. Los billetes de avión subieron un 19% en comparación con el año pasado, pero bajaron un 0,1% entre junio y julio. En junio, el 8% de las categorías que forman parte de la cesta de precios básica acumularon el 60% de las subidas de precios del mes.

Aunque la inflación también se ha disparado en otros países, los economistas sostienen que el aumento en Estados Unidos se debe en parte al aumento del apoyo fiscal.

Durante los primeros meses de 2021, Powell instó a sus colegas a que evitasen hablar de la retirada de las políticas monetarias expansionistas para demostrar su compromiso con la nueva estrategia y evitar confundir a los mercados. En marzo, la mayoría de las proyecciones de la Reserva indicaban que no sería necesario subir los tipos hasta 2023.

"La doctrina de la Reserva Federal es que solo guardará el alcohol cuando vea que algunos ya se tambalean borrachos"

En abril, los trabajadores de la Reserva procuraron adelantarse a las preocupaciones sobre las cifras de inflación más altas argumentando en el comunicado emitido tras la reunión que "reflejaban en gran medida factores transitorios".

Algunos se opusieron a la postura del banco central. El presidente de la Reserva de Dallas, Robert Kaplan, se mostró en contra de lo incluido en el comunicado. "No refleja lo que estoy viendo", declaró en una entrevista reciente. Los contactos empresariales le han advertido, por ejemplo, de que la escasez de chips semiconductores, un componente importante en los coches nuevos, podría prolongarse durante años, ya que la industria tendrá dificultades para seguir el ritmo marcado por una demanda mayor.

Las críticas externas también fueron numerosas. En los años 50, el entonces presidente de la Reserva Federal, William McChesney Martin Jr., bromeó diciendo que el trabajo de la Reserva Federal consistía en retirar el alcohol cuando la fiesta se empieza a animar. "Ahora, la doctrina de la Reserva Federal es que solo guardará el alcohol cuando vea que algunos ya se tambalean borrachos", comparó en una conferencia celebrada en mayo Lawrence Summers, exsecretario del Tesoro del presidente Bill Clinton.

A medida que se acercaba la reunión de la Reserva Federal del 15 y 16 de junio, las crecientes cifras de inflación hacían menos sostenibles las proyecciones previas del banco central. El sábado anterior a la reunión, Powell se sorprendió al saber que la mayoría de los trabajadores de la Reserva habían previsto al menos dos subidas de tipos para 2023.

Foto: Jerome Powell, presidente de la Fed (Reuters)

La mayoría de los mercados se tomaron las nuevas proyecciones con calma, pero algunos analistas se preguntan si estas implican que la Reserva ya no opina que la inflación será transitoria.

Powell está apostando por un aumento de trabajadores en el mercado laboral a medida que vuelvan a abrir los colegios, las vacaciones reduzcan la aversión al riesgo y las prestaciones de desempleo más generosas desaparezcan. Todo ello debería contribuir a aliviar la presión de los precios al reducir el crecimiento de los sueldos.

“Los estadounidenses quieren trabajo, y conseguirán encontrar los puestos que buscan”, sostuvo el mes pasado. “Sin embargo, esto podría llevar un tiempo”.

La inflación podría mantenerse a niveles más altos de lo esperado por la Reserva si el crecimiento de los sueldos se acelera o si otros sectores de la economía que no han contribuido a fortalecer los precios, como los alquileres residenciales, aumentan en el próximo año.

James Bullard, el presidente de la Reserva de St. Louis, opinó en una entrevista reciente que la Reserva Federal tendrá que pensar en subir los tipos de interés el año que viene para frenar la inflación.

El presidente de la Reserva de Boston también sostiene que debería empezar a replantearse su actual política expansiva

Según Bullard, cuando llegó la pandemia, era razonable pensar que se intensificaría el bajo crecimiento y la baja inflación que reinaba en aquel momento. Sin embargo, esta primavera, la abundancia de las ayudas gubernamentales, junto con las vacunas, impulsaron la producción económica por encima de su nivel anterior a la pandemia, algo que tardó años en producirse tras la recesión de 2008. "Ha resultado ser un tipo de 'shock' macroeconómico muy diferente al de la crisis financiera mundial", concluyó.

Eric Rosengren, el presidente de la Reserva de Boston, también sostiene que la Reserva debería empezar a replantearse su actual política expansiva. Opinó que, si el covid persiste, los trabajadores de las industrias de servicios de alto contacto podrían exigir un salario más alto, creando una "tendencia al alza" de los salarios y los precios. En consecuencia, es posible que "no nos resulte tan difícil alcanzar nuestro objetivo de inflación del 2% como al salir de la crisis financiera", explicó Rosengren en una entrevista.

Otros se muestran nerviosos ante la posibilidad de reaccionar de forma excesiva. El presidente de la Reserva de Chicago, Charles Evans, comentó este mes ante la prensa que cree que la dinámica anterior a la pandemia, en la que la inflación, los tipos de interés y el crecimiento mundial alcanzaron mínimos históricos, acabará por restablecerse. Considera que la inflación subyacente volverá a situarse en torno al 2,1% a finales del próximo año.

"Sé que me voy a arrepentir mucho si cantamos victoria por alcanzar un 2% y luego nos encontramos en 2023 con una tasa de inflación de alrededor del 1,8% que se mantenga en el futuro", concedió. "Probablemente, estoy más nervioso que casi todos mis colegas".

*Contenido con licencia de ‘The Wall Street Journal’.

Tras una década de inflación y crecimiento bajos, Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal, reveló una nueva estrategia con la que se buscaba mantener los tipos de interés más bajos durante más tiempo.

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