El plan de Arabia Saudí para independizarse del petróleo se tambalea
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El plan de Arabia Saudí para independizarse del petróleo se tambalea

El reino del príncipe heredero Mohammed bin Salman se comprometió a crear industrias fundamentales al margen del petróleo. Aún no ha sucedido

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El príncipe heredero de Arabia Saudí se comprometió hace cinco años a desvincular la economía del petróleo en 2020. Pero, a medida que el mayor exportador de crudo del mundo busca mantener su crecimiento y crear empleo, el reino ha redoblado su compromiso con los hidrocarburos y se aleja de las fuentes de energía más verdes.

El movimiento de Arabia Saudí para recuperar sus planes a largo plazo está generando conflictos con otros miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, u OPEP, como los Emiratos Árabes Unidos. Los EAU temen que la demanda de petróleo desaparezca antes de lo que los saudíes creen y quieren vender todo lo posible para financiar el crecimiento de otros sectores como el turismo y la tecnología. Arabia Saudí quiere ir despacio y extender el sustento que obtiene del crudo en el futuro. La semana pasada, las negociaciones de la OPEP analizaron si era conveniente impulsar la producción de petróleo.

"El príncipe heredero se ha dado cuenta de que el abandono apresurado del petróleo no se encuentra entre los intereses de Arabia Saudí"

"Los saudíes quieren conducir a 100 km por hora y los emiratíes quieren ir a 160 km/h" declara Ayham Kamel, director de Oriente Medio en la firma de consultoría de riesgo político Eurasia Group. "El príncipe heredero se ha dado cuenta de que el abandono apresurado del petróleo no se encuentra realmente entre los intereses de Arabia Saudí".

Bajo el príncipe heredero Mohammed bin Salman, el reino aspiraba a haber acabado con su dependencia del petróleo a estas alturas. En 2016, presentó un plan para atraer capital extranjero y construir empresas más allá del petróleo, como la fabricación de automóviles y de armas. El plan, llamado 'Vision 2030', pretendía convertir a Arabia Saudí en una potencia industrial y alejar al reino de los ciclos fluctuantes de los mercados de petróleo globales.

Pero, si bien los sectores no petroleros crecieron un 2,9% en el primer trimestre respecto al año pasado, el sector petrolero del reino sigue representando un 80% de los ingresos presupuestarios del país, según el Banco Mundial. El banco declara que el 88% de los ingresos que Arabia Saudí obtiene en el extranjero proceden de exportaciones de crudo. Y las ventas de petróleo como porcentaje del producto interior bruto de Arabia Saudí crecieron hasta el 24% en 2019 desde el 19% en 2016 cuando los precios del petróleo se derrumbaron, según el Banco Mundial.

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Bajo el plan para 2030, se calculó que los ingresos no procedentes del petróleo de Arabia Saudí casi se cuadriplicarían en 2020; en la práctica, apenas se han duplicado. Gran parte de dichos ingresos ha procedido de nuevos impuestos, según datos del Gobierno.

Además, la volatilidad del mercado petrolero sigue golpeando la economía del reino. El año pasado, Riad redujo el gasto después de que la pandemia provocara un derrumbe de la demanda mundial de petróleo, y una guerra con Rusia por el mercado petrolero llevó los precios de EEUU a territorio negativo por primera vez en la historia.

Ahora se podría generar más inestabilidad, ya que el bloqueo amenaza con desmoronar el acuerdo de la OPEP con productores liderado por Rusia. Moscú ha estado presionando para conseguir un aumento de producción mucho más pronunciado que el de los productores del Golfo Pérsico, ya que considera que los precios actuales del petróleo son demasiado elevados y cree que puede incentivar una mayor producción de esquisto desde EEUU, lo que amenaza con una caída de los precios similar a la de 2016.

"En los últimos 5 años, Arabia Saudí ha hecho pocos progresos por reducir su dependencia de los ingresos procedentes del petróleo"

Mientras tanto, la pandemia ha afectado a la economía de Arabia Saudí, que se contrajo un 3% en el primer trimestre en comparación con el año pasado. Las subidas de impuestos y la reducción de las subvenciones han ahogado los ingresos y debilitado los esfuerzos por crear suficientes puestos de trabajo para emplear a millones de jóvenes saudíes que no han sido bien preparados para el trabajo moderno. El desempleo oficial superó el 15% el año pasado y se mantiene en cerca del 12%, con unas tasas de desempleo más elevadas entre los jóvenes.

"En los últimos cinco años, Arabia Saudí ha hecho pocos progresos para reducir su dependencia de los ingresos procedentes de la exportación de petróleo", declara Robin Mills, director ejecutivo de la firma de consultoría Qamar Energy, con sede en Dubái. "Probablemente va a llevar más de 30 años abandonar la dependencia del petróleo".

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La gran dependencia de Arabia Saudí del petróleo ha permitido a los EAU, cada vez más percibidos como un rival regional, alejar su economía del petróleo más rápidamente que su vecino más grande. Los EAU empezaron a operar su primera central nuclear en abril. Un parque solar en Dubái actualmente cuenta con 413 megavatios de capacidad operativa, y tiene previsto añadir más. Una turbina eólica instalada en una isla cerca de la costa de la capital, Abu Dabi, es el punto de partida de una granja eólica programada con una capacidad máxima de 30 megavatios.

El sector privado de Arabia Saudí está creciendo, pero no tan rápido como se había esperado. La inversión extranjera en Arabia Saudí alcanzó solamente los 4.600 millones de dólares en 2019 -muy por debajo del objetivo anual de casi 19.000 millones de dólares-. La mayor inyección de capital privado en años, la venta de 12.400 millones de dólares de una participación en el negocio de oleoductos de Aramco en abril, muestra lo que los inversores extranjeros siguen viendo como el mejor valor. Los sectores nuevos como el turismo y el entretenimiento dependen en gran medida de financiación gubernamental.

placeholder Príncipe heredero de Arabia Saudí. (Reuters)
Príncipe heredero de Arabia Saudí. (Reuters)

Aramco, que está luchando por generar suficientes ingresos en medio de unos precios del petróleo bajos, inyectó 110.000 millones de dólares en las arcas del Estado el año pasado. Para tapar los déficits presupuestarios restantes y financiar megaproyectos costosos, el Gobierno recurrió a los mercados de deuda y vació las reservas de moneda extranjera.

La confianza internacional se volvió en contra de Arabia Saudí en 2018, después del asesinato del columnista de 'The Washington Post' Jamal Khashoggi a manos de personas cercanas al príncipe heredero y del arresto de activistas de los derechos de las mujeres. Algunos inversores internacionales se retiraron de acuerdos potenciales en tecnología, transporte y entretenimiento.

Más tarde, en 2019, la venta de una participación en Aramco en un mercado bursátil internacional -diseñada para iniciar la transición del petróleo- no consiguió generar suficiente demanda extranjera y se redujo su valor. Otras privatizaciones han tardado en despegar. Los retrasos en los pagos a los contratistas del gobierno, como los que están construyendo una nueva red de metro en la capital, también han deteriorado la confianza empresarial.

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Mientras tanto, los objetivos para reducir las emisiones -como producir la mitad de la electricidad doméstica a partir de renovables en 2030- y las aspiraciones a convertirse en líder global en energía renovable han dado pocos resultados. Un plan de 200.000 millones de dólares con SoftBank Group Corporation para construir el mayor proyecto de generación de energía solar del mundo fue aparcado en 2018, y los polémicos esfuerzos para lanzar un programa nuclear civil se han paralizado.

Más recientemente, Arabia Saudí ha declarado que sus enormes recursos de petróleo y gas la posicionan para competir en hidrógeno azul, que utiliza hidrocarburos para producir combustibles verdes. Pero no habrá un mercado relevante para la nueva forma de energía hasta, al menos, 2030, debido a la falta de infraestructura y las normativas de precios, dice Ahmad al-Khowaiter, director de Tecnología en Aramco.

"Existe una percepción errónea de que al Reino de Arabia Saudí le gustaría deshacerse del petróleo", declaró el príncipe

El año pasado, Arabia Saudí creó un fondo de capital de riesgo de 500.000 millones de euros para invertir en tecnologías renovables y de bajo consumo. Pero las autoridades saudíes han mostrado un mayor interés por explorar vías que se apoyan en una demanda global constante de petróleo, como la captura de carbono y la reducción del contenido de carbono de las operaciones con combustibles fósiles.

“Existe una percepción errónea de que al Reino de Arabia Saudí le gustaría deshacerse del petróleo”, declaró el príncipe Mohammed en abril. "En absoluto".

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

El príncipe heredero de Arabia Saudí se comprometió hace cinco años a desvincular la economía del petróleo en 2020. Pero, a medida que el mayor exportador de crudo del mundo busca mantener su crecimiento y crear empleo, el reino ha redoblado su compromiso con los hidrocarburos y se aleja de las fuentes de energía más verdes.

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