¿Un impuesto global al carbono? La UE podría ser pionera en su implantación
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¿Un impuesto global al carbono? La UE podría ser pionera en su implantación

La propuesta de esta semana para un arancel europeo podría ser una medida pionera para avanzar en la política de cambio climático preferida por los economistas

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EC Diseño.

Un impuesto al carbono global es considerado por muchos economistas como el enfoque más eficaz para descarbonizar la industria, pero crear uno siempre ha parecido inviable políticamente. Un nuevo impuesto fronterizo sobre las emisiones de carbono en la Unión Europea puede ser el inicio del cambio.

Este miércoles, la Comisión Europea propuso un nuevo coste para determinadas importaciones desde países que no tienen los mismos impuestos sobre las emisiones de dióxido de carbono que el bloque. El impuesto —denominado “mecanismo de ajuste en frontera por emisiones de carbono”, o CBAM, por sus siglas en inglés— forma parte de un amplio paquete de medidas de adecuación de la normativa de la UE para cumplir los nuevos objetivos climáticos.

Bruselas espera que Washington cree un impuesto equivalente doméstico a medida que eleva sus objetivos climáticos

La medida pretende nivelar el terreno de juego entre productores extranjeros y domésticos y reducir el riesgo que las empresas locales trasladan fuera de la UE para eludir la normativa estricta del bloque. Tal como está redactado, el CBAM podría abrir un camino hacia un precio mundial del carbono, fijando un coste del carbono en algunas importaciones de la UE, uno de los mayores mercados del mundo. Las propuestas deben consensuarse y se introducirán de forma gradual durante años.

Hay muchos desafíos políticos, pero Bruselas espera que Washington cree un impuesto equivalente para proteger a sus productores domésticos a medida que eleva sus objetivos climáticos. El presidente Biden lo mencionó durante la campaña presidencial de 2020 y la asesora sobre cambio climático de la Casa Blanca, Gina McCarthy, dijo que “no se descarta” en un acto de BloombergNEF este martes.

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen (EFE)

Un esfuerzo combinado del CBAM para crear un club del carbono de la UE y EEUU “podría realmente ser un gran aliciente para otros, empezando por China, para hacer más en materia climática”, declara Simone Tagliapietra, alto miembro del grupo de expertos Bruegel.

Aunque tal nivel de cooperación parezca poco probable actualmente, los 9.000 millones de euros en ingresos anuales relacionados con el CBAM que prevé conseguir la UE para 2030 pueden tentar a los políticos a actuar y recibir el dinero en vez de Bruselas.

El CBAM abarcará el aluminio, el cemento, los fertilizantes, la energía, el acero y el hierro. Las compañías de regiones que no tengan costes del carbono semejantes tendrían que comprar créditos del CBAM para las emisiones verificadas liberadas en la producción de sus importaciones a la UE. El precio estará vinculado al coste del carbono determinado por el 'Régimen de comercio de derechos de emisión' de la UE (ETS, por sus siglas en inglés), actualmente por encima de 50 euros la tonelada métrica.

Bruselas teme que seguir concediendo derechos ETS gratuitos vulnere la normativa de la Organización Mundial del Comercio

Los productores europeos llevan mucho tiempo pidiendo este tipo de tasa, pero no están satisfechos con la propuesta actual porque reduce su asignación de créditos de carbono gratuitos de la UE, que pueden llegar a cubrir el 70% de sus emisiones o más. Bruselas teme que seguir concediendo derechos ETS gratuitos vulnere la normativa de la Organización Mundial del Comercio, pero representantes del sector creen que el CBAM y los derechos de emisión gratuitos —sin los cuales sus exportaciones podrían perder competitividad— pueden coexistir.

Se espera que Rusia, Turquía, China y Reino Unido sean los más afectados, según el Centre for European Reform, ‘think tank’ británico. Podrían presentar una queja ante la OMC, aunque cualquier decisión tardaría años. La mayoría de exportaciones de EEUU al bloque no se verán afectadas, lo que reduce el riesgo de una ruptura transatlántica.

Foto: Humo procedente de las chimeneas de unas fábricas. (EFE)

Los principales actores de los sectores afectados ya trabajan para descarbonizar sus operaciones, pero necesitan tiempo, una inversión considerable e, idealmente, que los clientes quieran pagar un recargo por productos verdes. Rusal, el mayor productor de aluminio fuera de China, anunció hace poco sus planes para separar sus instalaciones más contaminantes en una empresa independiente, lo que sugiere que cualquier normativa nueva puede conducir a cierto arbitraje regulador, así como a reducciones de emisiones reales.

Un precio mundial para el carbono sigue siendo una quimera por ahora, pero podría concretarse algo parecido si el CBAM de la Unión Europea, al igual que su ETS, sirve de ejemplo para que otros regímenes aprendan de él. Mucho depende de las aspiraciones de Washington.

*Contenido con licencia de ‘The Wall Street Journal’.

Un impuesto al carbono global es considerado por muchos economistas como el enfoque más eficaz para descarbonizar la industria, pero crear uno siempre ha parecido inviable políticamente. Un nuevo impuesto fronterizo sobre las emisiones de carbono en la Unión Europea puede ser el inicio del cambio.

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