Los mercados en el mundo poscovid: ¿en qué invertir cuando todo está caro?
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implica menores rendimientos futuros

Los mercados en el mundo poscovid: ¿en qué invertir cuando todo está caro?

Las valoraciones de las acciones nunca han sido tan elevadas al principio de un ciclo económico. Los ahorradores deben prepararse para menores rentabilidades futuras

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La buena noticia para su cartera es que la recuperación económica del covid-19 parece ya un hecho. La mala noticia es que los activos financieros nunca han estado tan caros al principio de una recuperación. Los mercados de valores se han deshecho de las preocupaciones por los crecientes rendimientos de los bonos y están estableciendo nuevos máximos. El viernes pasado, el S&P 500 marcaba un hito al subir un 10% en lo que va de año.

Los analistas suelen comparar los precios de las acciones con los ingresos que generan las empresas, que es en definitiva sobre lo que los inversores tienen derecho. El nobel de economía Robert Shiller utiliza datos que se remontan hasta 1871 para calcular relaciones precio/beneficio, los beneficios medios durante una década, ajustados a la inflación, para corregir las expansiones y contracciones económicas —métrica conocida como la Shiller P/E, o la ratio precio/beneficio ajustada cíclicamente (CAPE, por sus siglas en inglés)—.

El S&P Composite 1500 está cotizando a una ratio CAPE de 37. Eso es más del doble de la media histórica, pero menos que el pico de la ‘burbuja de las puntocom’ de 44. Alcanzó una CAPE de 33 antes del crac de 1929.

Foto: Un 'trader' en la Bolsa de Nueva York. (Reuters) Opinión

El problema con un ‘repunte general’ es que, sí, ahora todo es caro. Entre los valores, incluso muchos de los sectores cíclicos golpeados por la pandemia como las aerolíneas ya no son baratos. Y con unos tipos de interés en mínimos históricos y un crecimiento económico en auge, los bonos también se están disparando. Los bonos del Tesoro podrían ofrecer algo de valor, pero los rendimientos a 10 años siguen por debajo del 1,7%. En cuanto a los bonos corporativos, el rendimiento extra que ofrecen respecto a los bonos del Estado ha caído hasta cerca de su reciente mínimo histórico. Tampoco hay dónde comprar en el mercado inmobiliario. Los precios de la vivienda han aumentado durante la pandemia y están cerca de los niveles de 2007 en cuanto a los alquileres.

Los ahorradores no deberían temer todavía. Esperar a que explote una burbuja con base en altas valoraciones ha conducido a decisiones de inversión terribles en las últimas décadas. El propio profesor Shiller ha subrayado que los bajos tipos vuelven los valores más atractivos. Y mientras haya signos de irracionalidad —incluida la proliferación de empresas de adquisición con propósito especial—, no son comparables con la locura familiar de Pets.com a principios de los dos mil.

Los líderes del mercado actuales son gigantes tecnológicos que generan millones. Todo eso justifica sus altas valoraciones. Además, gracias a las políticas fiscales y monetarias activistas, a los estadounidenses les sobra el efectivo. Se ha iniciado una sólida recuperación de 2020, a juzgar por los últimos datos económicos.

La importancia de las altas valoraciones es que son señal de que, a largo plazo, las ganancias pueden ser menores

La importancia de las altas valoraciones no reside en que —como se suele pensar— apuntan a un estallido. Al contrario, son señal de que, a largo plazo, las ganancias pueden ser menores. Datos históricos muestran que los rendimientos negativos se pueden dar en casi cualquier nivel de valoración, pero que en general sigue habiendo una correlación inversa entre la ratio CAPE y los rendimientos de títulos futuros a 10 años. Normalmente, los valores se devalúan de forma progresiva después de que el crecimiento económico alcance un máximo. Una vez que llegan a un pico, van encareciéndose de nuevo de forma gradual. En el ciclo 2009-2020, por ejemplo, la CAPE empezó en 16 y terminó en 31.

Esta vez no: los mercados repuntaron la primavera pasada como anticipación a una recuperación como la de 2009 a medida que la economía llegaba a un límite, por lo que las valoraciones se encuentran en el punto de partida más elevado para una recuperación de la historia. Replicar la actuación estelar del último ciclo las llevaría a una CAPE sin precedentes de 52, lo que es difícil de concebir. Las ganancias seguramente se recuperen mucho más rápido de una pandemia que de crisis anteriores: FactSet prevé un repunte del 23% este trimestre respecto al año anterior. Pero aun utilizando las previsiones de beneficios optimistas poscovid-19, los mercados están caros.

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Paradójicamente, es más fácil protegerse frente a una caída inmediata que encontrar una solución a que los rendimientos de inversiones sean menores a largo plazo. La ironía de un mundo en el que los valores tienen menos ventajas, pero están protegidos de las catástrofes por los bancos centrales y los gobiernos, es que puede que en realidad sea mejor comprar más. Las carteras con un 70% de acciones y un 30% de bonos —frente al tradicional equilibrio 60/40— pueden exprimir más de los rendimientos extra que suelen proporcionar las acciones.

Muchos administradores de cartera están recomendando valores cíclicos reducidos y valores extranjeros, pero las bajas valoraciones no son indicio de que sus malos resultados durante la última década hayan llegado a su fin. Puede que las materias primas ofrezcan una mayor exposición ventajosa al crecimiento global: a pesar de las recientes ganancias, son tradicionalmente baratas.

Tanto optimismo sobre la recuperación pospandemia es un buen augurio para la propia economía. Sin embargo, para los ahorradores significa planificar un futuro con menores rendimientos.

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'

La buena noticia para su cartera es que la recuperación económica del covid-19 parece ya un hecho. La mala noticia es que los activos financieros nunca han estado tan caros al principio de una recuperación. Los mercados de valores se han deshecho de las preocupaciones por los crecientes rendimientos de los bonos y están estableciendo nuevos máximos. El viernes pasado, el S&P 500 marcaba un hito al subir un 10% en lo que va de año.

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