Turquía elige la heterodoxia equivocada para combatir la inflación
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tiene que reformular su política monetaria

Turquía elige la heterodoxia equivocada para combatir la inflación

La lucha del país contra la inflación necesita una política monetaria consistente, incluidos, en efecto, unos mayores tipos de interés

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Foto: EC.

La política económica está experimentando una especie de revolución actualmente, con muchas ideas sobre el crecimiento, la inflación y la política monetaria que en su momento fueron heterodoxas y ahora están recibiendo crédito. Pero la fe de Turquía en que puede dominar la inflación reduciendo los tipos de interés seguramente no esté entre ellas.

A última hora del viernes, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan despidió al gobernador del banco central nacional, Naci Ağbal, y le sustituyó por Şahap Kavcıoğlu, un aliado político. La lira turca cayó un 8% frente al dólar estadounidense este lunes, y podría sufrir una inestabilidad prolongada. Turquía ha tenido tres gobernadores del banco central diferentes en menos de dos años. Parece que Kavcıoğlu va a adherirse a las directrices del Gobierno, no como Ağbal, que era más tecnocrático y cuyo mandato volvió a atraer capital a la lira.

La importancia de la independencia de la política monetaria, que ha demostrado ser ineficaz para combatir una inflación y un crecimiento débiles, resulta a menudo exagerada. Los inversores están redescubriendo las ventajas de una coordinación entre los gobiernos y los bancos centrales, incluso en los países en desarrollo. El problema de Turquía no es tanto que el banco central esté controlado por Erdoğan, sino que parece que este haga un uso indebido de dicho control.

Foto: Casa de cambio en Estambul

Contrario a la opinión mayoritaria de que unos tipos de interés más elevados ayudan a controlar la inflación, el presidente turco cree que la impulsan, porque subir el precio del dinero aumenta los costes de endeudamiento de las empresas. Ese es seguramente el motivo por el que ha despedido a Ağbal, que volvió a endurecer la política monetaria la semana pasada. Los artículos de Kavcıoğlu en la prensa local indican que está de acuerdo con Erdoğan y que puede que baje los tipos de nuevo. También ha escrito que la lira se ha mantenido demasiado fuerte y ha socavado la competitividad de Turquía.

Esto es una ilusión. Puede que el vínculo teórico entre los tipos de interés y la inflación no sea sólido en los países occidentales, pero estos no sufren crisis monetarias periódicas. En los mercados emergentes, la mayoría de la inflación procede de fuertes caídas del tipo de cambio, lo que aumenta los costes de importación, por lo que el objetivo principal del banco central debe ser la moneda.

Para fortalecerla, subir los tipos es una herramienta clave. Políticas menos ortodoxas como tipos de cambio flotantes y controles de capital, que también están siendo revaluados por economistas, pueden ayudar, pero solo si se aplican de forma coherente. Turquía los ha usado de forma caótica para frenar el pánico, en lugar de como parte de una estrategia monetaria fiable a largo plazo.

placeholder Naci Agbal, exgobernador del banco central de Turquía. (EFE)
Naci Agbal, exgobernador del banco central de Turquía. (EFE)

Cualquier respaldo de sus reservas de dólares no durará mucho: estaban secándose a un ritmo de 4.000 millones de dólares de media al mes antes de que el banco central turco elevara los tipos el año pasado. Las reservas de divisas turcas ascienden a 18.000 millones de dólares, aunque en realidad las tiene en forma de préstamos. En realidad, las reservas en divisa extranjera de Turquía se sitúan en 20.000 millones de dólares en negativo, sin incluir ‘swaps’ con bancos y otros gobiernos.

En términos ajustados a la inflación, la lira lleva una década cayendo y actualmente se sitúa alrededor de su valor mínimo jamás registrado. Esto complica la tesis de que la moneda está sobrevalorada y sugiere que los déficits comerciales persistentes tienen más que ver con una dependencia estructural de las materias primas extranjeras.

Los bancos centrales se adaptan cada vez más a la importancia de proporcionar una ‘forward guidance’ (previsibilidad a futuro) coherente para los inversores. La última acción de Erdoğan ofrece pocas esperanzas de que su forma de aplicar la heterodoxia monetaria pueda triunfar.

La política económica está experimentando una especie de revolución actualmente, con muchas ideas sobre el crecimiento, la inflación y la política monetaria que en su momento fueron heterodoxas y ahora están recibiendo crédito. Pero la fe de Turquía en que puede dominar la inflación reduciendo los tipos de interés seguramente no esté entre ellas.

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