El misterio de los barriles desaparecidos empaña la subida del petróleo
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Se dispara el petróleo 'no contabilizado'

El misterio de los barriles desaparecidos empaña la subida del petróleo

Los precios del crudo se han recuperado de los descensos que tuvieron durante la pandemia, pero las ganancias adicionales están marcadas por los barriles 'perdidos'

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El petróleo está en aumento: los precios de Brent y West Texas Intermediate han roto la marca de 60 dólares el barril, devolviendo el precio de la materia prima a su nivel prepandemia. Pero hay un misterio que pesa sobre su recuperación. La pregunta sin resolver tiene que ver con lo que se conoce comúnmente como el caso de los barriles perdidos, o la cantidad de petróleo que no es reportada por la Agencia Internacional de la Energía. Es un misterio que vuelve a escena cada dos años, sobre todo cuando los mercados energéticos reciben un golpe.

Por ejemplo, en el primer semestre de 2020, la AIE determinó que, en base a su cálculo de la oferta y la demanda de petróleo, había un aumento del inventario global de 1.390 millones de barriles. Además de eso, indicó que cerca de un cuarto había acabado en almacenamiento en países que forman parte de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, mientras que el 8% se encontraba en almacenamiento flotante y de tránsito. El 68% restante estaba en paradero desconocido.

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Siempre hay parte del petróleo que no se monitoriza, pero la cifra ha aumentado en los últimos 'shocks' del mercado petrolero. La del año pasado alcanzó un récord: la cantidad de barriles desaparecidos en el primer semestre de 2020 fue la mayor brecha registrada entre existencias comprobadas e implícitas desde al menos 1990, según un análisis de Bassam Fattouh, Andreas Economou y Michal Meidan del Instituto de Oxford para Estudios Energéticos. De hecho, fue por lo menos 10 veces mayor que el desajuste visto en el segundo semestre de 2008 cuando golpeó la crisis financiera global.

Una explicación común para la diferencia es que esos barriles simplemente no existen y que refleja un cálculo impreciso. La demanda se observa con retraso, y la oferta se observa de forma imprecisa, especialmente por parte de miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), como indica el informe del Instituto de Oxford. "La AIE recoge datos de los gobiernos. Así que, si los datos gubernamentales son erróneos, los suyos también", indica el economista energético Philip Verleger. Sugiere que el aumento de barriles desaparecidos puede deberse a motivos bastante triviales: más empleados han sido despedidos o están trabajando desde casa por la pandemia, lo que podría haber llevado a una recogida de datos defectuosa de fuentes primarias. Si es cierto, es un escenario potencialmente alcista para los precios del petróleo —significa que hay mucho menos petróleo ahí fuera que lo que se creía—.

Pero la explicación alternativa podría conducir a una conclusión muy diferente. Un importante número de los barriles no contabilizados podría estar almacenado en países que no pertenecen a la OCDE, lo que podría significar que la recuperación de la demanda pospandemia podría seguir una trayectoria impredecible. El informe del Instituto de Oxford señala que las importaciones de China aumentaron considerablemente el año pasado a pesar de una actividad económica notablemente debilitada y menos refinerías. Si bien esta explicación se ha descartado en el pasado, cada vez es más difícil de ignorar dado lo mucho que ha incrementado el número de barriles no reportados con los años durante periodos de conmoción del mercado.

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A pesar de que todas las miradas están sobre China, el problema es mayor. Como indica el informe del Instituto de Oxford, los barriles desaparecido están "relacionados, al menos en parte, al giro en la dinámica de la demanda global de petróleo hacia países que no pertenecen a la OCDE y la creciente importancia de los actores asiáticos, especialmente China, donde faltan datos transparentes, fiables y frecuentes".

Todo esto es importante porque los datos de la AIE pueden alterar los mercados. Verleger declara que, mientras los negociantes de petróleo no suelen confiar en los datos de la AIE, las autoridades gubernamentales siguen haciéndolo con fines de planificación, lo que puede determinar los niveles de producción de petróleo. Es más, los inversores de petróleo a veces adoptan posiciones para aprovecharse de grandes anomalías que ven en los datos de la AIE frente a su propio análisis, según Verleger. Eso también podría modificar los precios.

Los productores de petróleo que están celebrando que los precios han vuelto a niveles prepandemia tienen que preocuparse por lo que le ha pasado a todo el crudo que el mundo inyectó durante los confinamientos.

El petróleo está en aumento: los precios de Brent y West Texas Intermediate han roto la marca de 60 dólares el barril, devolviendo el precio de la materia prima a su nivel prepandemia. Pero hay un misterio que pesa sobre su recuperación. La pregunta sin resolver tiene que ver con lo que se conoce comúnmente como el caso de los barriles perdidos, o la cantidad de petróleo que no es reportada por la Agencia Internacional de la Energía. Es un misterio que vuelve a escena cada dos años, sobre todo cuando los mercados energéticos reciben un golpe.

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