Las fusiones bancarias no son la panacea
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una vía que no garantiza el éxito

Las fusiones bancarias no son la panacea

Las fusiones de bancos nacionales se están volviendo una estrategia popular para lidiar con los bajos rendimientos del sector bancario, y la dimisión del CEO de UniCredit subraya sus riesgos

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A los bancos les encantan las fusiones, pero no son una vía rápida para los problemas de las entidades crediticias de Europa, aunque sean a nivel nacional.

Las acciones de UniCredit se desplomaron este martes después de que su CEO, Jean Pierre Mustier, declarase que se retiraba por discrepancias sobre el rumbo estratégico del segundo banco más grande de Italia. Figura muy respetada, Mustier rechazó la presión del Consejo para fusionarse, lo que favoreció el rendimiento del capital de los accionistas.

La semana pasada, las negociaciones entre BBVA y Banco Sabadell de España se quebraron debido a discrepancias sobre tarificaciones, lo que también destaca la inestabilidad del proceso de las fusiones. Desde hace un tiempo, las fusiones bancarias se consideran una vía para que los prestamistas europeos aumenten la rentabilidad frente a los constantes tipos de interés superbajos, el lento crecimiento y la violenta rivalidad de los grandes competidores de EEUU.

Foto: Parte del consejo de accionistas de BBVA durante la junta de 2019. (EFE)

Una mezcolanza de regulaciones europeas y nacionales prácticamente impide las fusiones transfronterizas, pero las nacionales han sido viables. Este verano, Intesa Sanpaolo compró UBI Banca para crear el mayor banco de Italia. Además, CaixaBank aceptó en septiembre fusionarse con Bankia para conformar el mayor banco nacional de España.

La lógica detrás de las fusiones bancarias no es simple ni para las que se producen a nivel doméstico en Europa. Los acuerdos ofrecen un potencial para reducir costes y obtener ganancias en bolsa, especialmente en Alemania, Italia y España, donde hay un exceso de entidades. Sin embargo, racionalizar la red de sucursales puede ser muy costoso e integrar una web de sistemas existentes supone un desafío, sobre todo a medida que se implementa más la banca ‘online’.

La valoración es un obstáculo para conseguir que los acuerdos salgan adelante, sobre todo en los tiempos que corren. Generalmente, se trata de intercambios de todas las acciones, y los malos resultados de los bancos en bolsa este año han embarrado el peso relativo de los diferentes actores. También existe una gran incertidumbre acerca de cuánto valdrán los préstamos bancarios en un mundo pospandemia, cuando se reactive la economía, se reajusten las pautas de trabajo y cesen los programas de ayudas gubernamentales.

Foto: (iStock)

Se había especulado con la posibilidad de que UniCredit, producto del mérito de tres décadas de fusiones bancarias, cerraría un acuerdo con Commerzbank, en Alemania, Société Générale o la entidad nacional con problemas Banca Monte dei Paschi di Siena. Sin embargo, durante sus cuatro años y medio al mando, Mustier se ha centrado en volver el banco más ágil y más rentable. Su actuación le ha otorgado reconocimiento: fue un serio candidato para liderar HSBC o Deutsche Bank, pero ambos terminaron eligiendo a otros.

Las fusiones abren un camino medio plausible para el crecimiento de beneficios en un sector con pocas alternativas. Eso es suficiente para algunos bancos europeos, pero las recientes rupturas de diálogo de otros sirven de advertencia de que la estrategia está llena de obstáculos. El éxito no está ni mucho menos garantizado, incluso para los acuerdos que salen adelante.

A los bancos les encantan las fusiones, pero no son una vía rápida para los problemas de las entidades crediticias de Europa, aunque sean a nivel nacional.

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