Lo que Iberdrola y Enel han aprendido de los gigantes del petróleo
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Lo que Iberdrola y Enel han aprendido de los gigantes del petróleo

Enel e Iberdrola, una vez empresas de servicios modestas, se presentan ahora como gigantes globales de la energía renovable

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El declive de las grandes empresas de petróleo y el gas en los últimos dos años ha coincidido con el aumento de las ‘utilities’ (empresa de servicios), anteriormente desconocidas. En Europa, Enel e Iberdrola han surgido como gigantes de la energía renovable, en parte gracias a aprender de la estrategia de las grandes petroleras.

Al igual que hicieron Shell y BP antes que ellas, las empresas han creado carteras globales para satisfacer una demanda creciente de energía, pero con energía solar y eólica y no con combustibles fósiles. La estrategia ya las ha convertido en los dos productores de energía renovable más grandes del mundo por capacidad, pero quieren crecer todavía más.

Enel declaró este martes que triplicará su capacidad a 120 gigavatios en 2030. A principios de mes, Iberdrola estableció planes para doblar su capacidad hasta 60 gigavatios en 2025. Las empresas se asemejan a su homóloga estadounidense NextEra, que cotiza en múltiplos de beneficios mucho mayores, pero tiene un impacto internacional, no doméstico.

Las tres se están preparando para un crecimiento drástico en la demanda de energías renovables a medida que los mercados emergentes se enriquecen y las economías desarrolladas se descarbonizan. Las renovables compiten ahora en costes con los combustibles fósiles, y los gobiernos están acelerando sus planes para reducir las emisiones de carbono.

Foto: EC.

Ambas empresas comparten rasgos con las petroleras multinacionales. Están integradas verticalmente: aseguran los derechos de los gobiernos en muchos emplazamientos eólicos y solares, desarrollan tales proyectos y luego gestionan las plantas energéticas y las redes de distribución. Sus grandes operaciones internacionales proporcionan las dimensiones para la eficiencia de costes, así como el 'know how' y las conexiones locales.

Los productores de petróleo conservan una serie de derechos de perforación. Asimismo, Enel e Iberdrola tienen permisos para desarrollar un gran canal de proyectos renovables alrededor del mundo. Enel tiene el valor equivalente a 141 gigavatios, mientras que Iberdrola alcanza los 70 gigavatios. Siguen apostando por nuevas oportunidades.

También hay diferencias importantes. Los proyectos petroleros suelen tener un alto riesgo y altos rendimientos de inversión, mientras que las nuevas plantas energéticas son más seguras y generan beneficios proporcionalmente bajos.

Foto: (EFE)

El crudo es una materia prima global y los precios son volátiles. La energía que es más difícil de transportar es un producto mucho más local, con niveles normalmente regulados o fijados por contratos a más largo plazo. Esa previsibilidad permite a las 'utilities' utilizar el apalancamiento para impulsar los rendimientos, mientras que las petroleras necesitan niveles de deuda más bajos para aguantar los ciclos de los precios de las materias primas.

Con sede en Roma, Enel opera principalmente en Europa, EEUU y América Latina. Su plan para triplicar su capacidad renovable es parte de un paquete de inversión de 160.000 millones de euros para parques solares y eólicos terrestres, infraestructura energética, almacenamiento e hidrógeno. También tiene 10 plantas energéticas alimentadas con carbón que pretende descargar para 2027.

Su rival española, Iberdrola, planea invertir 75.000 millones de euros hasta 2025 para doblar su capacidad. Construye parques solares y eólicos, tanto terrestres como marítimos, principalmente en EEUU y Europa. El mes pasado, la compañía compró PNM Resources, que suministra energía en Nuevo México y Texas, convirtiéndola en uno de los actores principales en el mercado estadounidense.

Foto: El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (Foto cedida por Iberdrola)

Hay riesgos. Se espera que la demanda de energía verde se dispare, pero los rendimientos podrían recibir presión a medida que más empresas, incluidas BP y Shell, se suben al carro. La rentabilidad de estos proyectos de varias décadas también se podría contraer por unos tipos de interés más elevados, precios energéticos más bajos a largo plazo (cuando finalicen los contratos de precio fijo) o cambios en la normativa. Irónicamente, el cambio climático podría cambiar los patrones de viento o luz solar, lo que afectaría a la eficiencia de las plantas.

Aun así, las renovables serán una fuente de energía principal y Enel e Iberdrola, como líderes actuales, merecen una mayor atención. Nada que ver con las tradicionales acciones de 'utilities' que compraron nuestros abuelos.

El declive de las grandes empresas de petróleo y el gas en los últimos dos años ha coincidido con el aumento de las ‘utilities’ (empresa de servicios), anteriormente desconocidas. En Europa, Enel e Iberdrola han surgido como gigantes de la energía renovable, en parte gracias a aprender de la estrategia de las grandes petroleras.

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