¿Recuperación global rápida o lenta? Depende de usted y sus ahorros
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¿Recuperación global rápida o lenta? Depende de usted y sus ahorros

Si los consumidores empiezan a gastar, podrán activar la demanda que estimula el crecimiento. Si se contienen, frenarán inicialmente la recuperación económica

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¿Recuperación global rápida o lenta? Depende de usted y sus ahorros

Los hogares de todo el mundo respondieron a la pandemia del coronavirus y sus consecuencias aumentando drásticamente sus ahorros. Lo que hagan las familias con ese dinero será clave para determinar la recuperación económica global.

Las tasas de ahorro se incrementaron en muchos países la pasada primavera, cuando los gobiernos inyectaron paquetes de estímulos en los bolsillos de la gente y los consumidores recortaron sus gastos debido al cierre de negocios, al miedo a contagiarse o a la reducción de costes por el teletrabajo.

Eso dejó a muchos consumidores —especialmente de renta media y alta— con menos deudas y más dinero que gastar a medida que se han ido relajando las restricciones.

Si sacan la cartera con facilidad, esto podría provocar una ola de demanda acumulada que genere un crecimiento sólido a corto plazo. Pero si se contienen, restringirían inicialmente la recuperación económica, si bien tendrán más para gastar a largo plazo.

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Los datos que se van conociendo en algunos países indican que se está dando parcialmente una recuperación rápida. En EEUU, la tasa de ahorro personal —ajustada estacionalmente y anualizada— se elevó a un porcentaje récord del 33,6% en abril, el pico de las restricciones, pero descendió hasta el 14,1% en agosto. Aun así, se mantuvo muy por encima del 8,3% de febrero, antes de que la pandemia golpeara, lo que sugiere que, si bien los hogares gastaron más a finales de verano que en primavera, no habían recuperado del todo sus hábitos de consumo.

Si echamos un vistazo a otras tasas de ahorro alrededor del mundo, se ven los desafíos a los que se enfrentan los legisladores a la hora de estimular a los consumidores a que retomen su consumo.

A principios de año, el Gobierno de Japón entregó el equivalente a 950 dólares a cada habitante. En una encuesta del NLI Research Institute, la mitad dijo que los destinaría a gastos diarios del hogar —que podían incluir ahorrar—, y un cuarto dijo directamente que los ahorraría, según un informe de julio de la investigadora del instituto Naoko Kuga.

La confianza de los consumidores es frágil y nadie sabe con certeza cuánto queda hasta que tengamos una vacuna y aprendamos a vivir con el virus

“El caso es que ha sido difícil gastar realmente mucho dinero”, declara Stephen Halmarick, economista jefe del Commonwealth Bank of Australia (CBA). “La confianza también es frágil, y nadie sabe cuánto queda hasta que tengamos una vacuna y aprendamos a vivir con el virus, así que ahorrar una gran parte del flujo de ingresos tiene mucho sentido”.

El ahorro doméstico sobre el porcentaje de los ingresos en Australia saltó hasta el 19,8% en el segundo trimestre, frente al 3,6% en el último trimestre del ejercicio anterior, mientras que en Canadá la tasa de ahorro se disparó hasta el 28,2% en el segundo trimestre, en comparación con el 3,6% a finales de diciembre.

“Los legisladores pueden intentar fomentar el gasto, pero no se puede obligar a gastar”, explica Tom Porcelli, director económico de EEUU en RBC Capital Markets.

La experiencia de Australia durante la crisis financiera hace más de una década y de nuevo durante la pandemia del coronavirus muestra cómo los consumidores no siempre cooperan. El estímulo que utilizó el Gobierno federal como respuesta en el pico de la crisis a finales de 2008 y principios de 2009 incluía descuentos en el cuidado infantil, exenciones fiscales y pagos únicos en efectivo de 900 dólares australianos, equivalentes a 654 dólares estadounidenses, a particulares.

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Sin embargo, la tasa de ahorro se mantuvo elevada pasado el periodo en el que los hogares recibieron el estímulo de ingresos, junto con recortes de los tipos de interés. Eso mostró un cambio de comportamiento más importante, declararon las autoridades del Tesoro de Australia en un informe de revisión de 2012.

Un incremento de la tasa de ahorro desde un nivel bajo puede ser beneficioso. Los hogares con más ahorros tienen un colchón más grueso sobre el que apoyarse si hay más crisis económicas. Depósitos adicionales pueden aumentar la resistencia del sistema financiero reduciendo la dependencia de los bancos en cuanto a la financiación a corto plazo.

Aun así, una tasa de ahorro alta puede ser un factor adverso para un Gobierno que intenta diseñar una recuperación basada en el consumo. La composición del gasto también puede ser perjudicial para ciertas industrias si, por ejemplo, los consumidores reprimen las compras de artículos caros como coches, en favor de artículos más baratos.

La Oficina Australiana de Estadísticas calcula que se ha ahorrado más del 20% de un programa de subsidio salarial del Gobierno introducido durante la pandemia, y el 40% de las prestaciones por desempleo aumentadas. Eso refleja el comportamiento en EEUU, donde el flujo de un paquete de estímulo, junto con medidas tales como el aplazamiento de los pagos de la hipoteca y de los préstamos estudiantiles, llevó a muchos hogares a pagar sus deudas.

La mayoría del ahorro lo están realizando aquellas personas cuyos ingresos no se han visto directamente afectados por la pandemia

Los programas no estaban diseñados para que la gente ahorrase el dinero de los pagos”, explica David Rumbens, socio principal de Política Macroeconómica y Previsiones en Deloitte Access Economics en Australia. “El Gobierno federal preferiría que se gastara el dinero para sostener la economía”.

Dice que la mayoría del ahorro lo están realizando aquellas personas cuyos ingresos no se han visto directamente afectados por la pandemia. “Mejorar la confianza del consumidor mejorando la economía y reduciendo las restricciones será la clave para alentar a esas personas a reducir sus ahorros y gastar más”, declara Rumbens.

John Edwards, antiguo consejero del Banco de la Reserva de Australia, dice que casi todo el ‘boom’ de los ahorros en Australia seguramente se disipó en los tres meses hasta septiembre, dado que la mayoría de los estados y territorios del país habían reabierto, permitiendo que la gente saliera y gastara.

“Ello demuestra lo inusual que ha sido esta crisis, debido al cese temporal de partes importantes de la actividad económica”, señala Edwards.

Las tasas de ahorro se podrían mantener elevadas durante un tiempo si los gobiernos proporcionan más apoyo financiero y las restricciones a los negocios persisten, guardando para impulsar el crecimiento futuro, dicen los economistas.

“La buena noticia es que el gran incremento del ahorro significa que habrá fondos monetarios disponibles para gastar en los próximos meses o años”, declara Halmarick, del CBA.

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