Google, Apple, Twitter... No hay beneficio para tanta subida en bolsa
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Google, Apple, Twitter... No hay beneficio para tanta subida en bolsa

Para los ganadores de la bolsa en plena era del coronavirus, como Apple, Alphabet y Twitter, gran parte de su valor se justifica con unos ingresos que no dan la talla

Foto: EC.
EC.

Si le hubiesen dicho a comienzos de año que la previsión de que Twitter presentara unos resultados de 0,91 céntimos por acción se iba a convertir en octubre en una previsión de pérdidas de 0,87 céntimos por título, ¿hubiera usted comprado? Supongo que no —pero se hubiera perdido una ganancia del 45% como resultado—.

Twitter no es el único. Apple, Alphabet y muchos otros han conseguido grandes ganancias bursátiles este año, aunque sus expectativas de beneficios para 2020 se han reducido. Al margen de las acciones más golpeadas, hay muy poca relación entre lo que les ha pasado a los beneficios de 2020 y lo que ha ocurrido en bolsa.

Puede parecer extraño que el impacto que han recibido las empresas por la crisis del covid-19 haya importado muy poco a las acciones. La realidad es que los inversores tienen su mirada fijada firmemente en el futuro, y a menos que una empresa se haya visto obligada a parar su actividad por el covid, 2020 se puede tachar como acontecimiento excepcional. No importa que las empresas ganasen dinero durante la pandemia. Los inversores apuestan que los ganadores de la bolsa saldrán de la pandemia más fuertes que nunca.

Foto: Un operador en la Bolsa de Nueva York. (EFE)

Al menos en parte. Para ser más precisos, lo que le importa a la bolsa es la evolución del cambio en los ingresos —cuán mejor o peor es su pronóstico respecto a lo que se esperaba que fuera previamente—.

Solo hay que mirar cómo han cambiado las previsiones de ingresos de los próximos 12 meses. Hay un vínculo más estrecho para las acciones del S&P 500 entre este cambio y la evolución del precio de la acción que para los beneficios de 2020. Mirar al próximo ejercicio va más allá de los costes extraordinarios de la pandemia (y todo lo demás) y se centra en el propio negocio.

El ‘en parte’ viene ahora. En enero, no habría sido suficiente para saber con antelación cómo evolucionarían las previsiones de ganancias de los próximos 12 meses de Apple, Alphabet y Twitter. Las de Apple habían aumentado en gran medida, las de Alphabet estaban prácticamente planas y las de Twitter se habían reducido a la mitad. Aun así, los tres han sido grandes inversiones, porque el precio de la acción no solo depende de lo que pase en los próximos 12 meses, especialmente para empresas que se considera que tienen perspectivas de crecimiento sólidas o ingresos seguros.

Wall Street, en Nueva York. (Reuters)
Wall Street, en Nueva York. (Reuters)

Para estos negocios, gran parte de su valor depende de la confianza en los ingresos del futuro. Un cambio más rápido a lo ‘online’ se entiende como un aumento de beneficios en el futuro, mientras que los tipos de interés más bajos y los intereses de los bonos del Tesoro hacen que esos beneficios futuros valgan más en dólares actuales.

Así que no es suficiente simplemente evaluar cómo cambiará la percepción de las perspectivas a corto plazo. Hay que entender también lo que los inversores pensarán de las expectativas a largo plazo, y, por encima de todo ello, cómo evolucionarán los tipos.

Analizar la tasa de crecimiento de los beneficios presenta otro resultado extraño de la pandemia: está previsto que los beneficios de los títulos 'value' baratos, como los bancos, aerolíneas o Walt Disney, crezcan más rápido que las acciones consideradas 'growth' el año que viene (a pesar de que todavía se espera que las aerolíneas tengan pérdidas).

Foto: EC.

Esto puede sugerir que el 'value' es el nuevo 'growth'. De hecho, es solo el resultado del colapso de beneficios de este año y la esperada recuperación económica poscoronavirus. Debido a que los primeros tienden a ser más sensibles a la economía que los segundos, sus beneficios deberían aumentar más con la recuperación.

Sin embargo, eso no significa que sus acciones se vayan a beneficiar más. Se espera que el índice Russell 1000 Value presente una caída de beneficios del 31% este año, mientras que se prevé que los beneficios del Russell 1000 Growth aumenten un 9%. El año que viene, el pronóstico es que el primero recupere un 31%, mucho mejor que el 21% del segundo. Pero eso no es motivo para comprar acciones 'value', porque ya se conoce y se ha descontado.

Los 'value' solo se beneficiarán si los beneficios repuntan todavía más. Por eso son tan sensibles a cualquier mejora de la economía. Si la economía mejora más rápido de lo que se espera actualmente —tal vez por un mayor estímulo gubernamental, tal vez por un avance en la vacuna—, la previsión para los beneficios de los títulos 'value' debería mejorar.

Interior de Wall Street. (Reuters)
Interior de Wall Street. (Reuters)

Las valoraciones flexibles de los títulos 'growth' significan que los beneficios a corto plazo son incluso menos importantes de lo normal. La perspectiva de la relación precio/beneficio de Apple saltó del 21% al 30%, por ejemplo —debido a que el precio de su acción ha crecido más rápido que sus beneficios—. Eso implica que se está dando más peso a los beneficios del futuro, y la preocupación es que esto lo expone a cualquier cosa que amenace tales beneficios.

Los riesgos incluyen un mayor tipo de descuento que vuelva a esos beneficios futuros menos atractivos si, por ejemplo, una economía más sólida impulsa los intereses de los bonos del Tesoro; acciones antimonopolio contra las ‘big tech’, ya en proceso y consiguiendo apoyo bipartidista; medidas tributarias drásticas que golpeen especialmente a las ‘big tech’, por ejemplo, de Joe Biden si gana la Casa Blanca y eleva el impuesto sobre sociedades como el de Europa.

Las altas valoraciones pueden, en cierto sentido, estar justificadas en un mundo de tipos bajos, pero como confían en los beneficios de un futuro más lejano, están más expuestas a amenazas imprevistas que aparecerán con el tiempo. Los inversores deberían exigir precios más bajos para hacer atractivos esos riesgos, compensando en parte el alto precio justificado por los intereses.

Seguramente, los inversores no estén teniendo en cuenta este riesgo desconocido e incalculable a la hora de justificar las altas valoraciones que respaldan los valores ganadores de la pandemia.

Si le hubiesen dicho a comienzos de año que la previsión de que Twitter presentara unos resultados de 0,91 céntimos por acción se iba a convertir en octubre en una previsión de pérdidas de 0,87 céntimos por título, ¿hubiera usted comprado? Supongo que no —pero se hubiera perdido una ganancia del 45% como resultado—.

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