La 'Cryptoqueen' que se esfumó con miles de millones de dólares
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Traición y drama en OneCoin

La 'Cryptoqueen' que se esfumó con miles de millones de dólares

Los fiscales federales alegan que Ruja Ignatova, conocida como la 'Cryptoqueen', vendió la promesa de riqueza —pero en realidad dirigía un esquema piramidal—

Foto: La 'Cryptoqueen' que se esfumó con miles de millones de dólares
La 'Cryptoqueen' que se esfumó con miles de millones de dólares

Ruja Ignatova, cuya divisa, OneCoin, captó miles de millones de dólares de inversores, sospechaba que su novio le engañaba a finales de 2017, según testificó su hermano después ante el tribunal federal. Así que hizo que un socio alquilara debajo del alojamiento del novio en Florida y agujereara el suelo para escuchar a escondidas.

Lo que descubrió Ruja fue otro tipo de traición: que cooperaba con el FBI. Semanas más tarde, Ignatova, conocida entre sus fans como la 'Cryptoqueen', desapareció. El fiscal federal de Nueva York la había acusado de fraude.

La historia de OneCoin destaca incluso entre los fraudes más extravagantes de la era de las criptomonedas. El Departamento de Justicia de EEUU alega que las cuentas de OneCoin muestran cómo se embolsó unos 4.000 millones de dólares entre el último trimestre de 2014 y el tercero de 2016, estafando a inversores desde África hasta EEUU, Venezuela o China.

En su centro hay un drama familiar, revelado en declaraciones y documentos, entrevistas con expertos en criptomonedas

En el fondo de esta historia hay un drama familiar, revelado en declaraciones y documentos, entrevistas con expertos en criptomonedas y un análisis de información pública, vídeos y publicidad.

A día de hoy Ignatova se ha esfumado de la faz de la Tierra. El cofundador de OneCoin, Sebastian Greenwood, está en una prisión de EEUU esperando a ser juzgado por cargos de fraude, y Mark Scott, abogado que trabajaba para OneCoin, ha sido acusado en un tribunal federal de blanquear 400 millones de dólares. Su hermano, Konstantin Ignatov, que se convirtió en la cara pública de OneCoin después de que ella desapareciera, está bajo custodia estadounidense tras llegar a un acuerdo para declararse culpable de fraude y otros cargos. Espera sentencia este otoño. Un abogado de Ignatov declinó hacer comentarios para este artículo. Ignatova no ha sido localizada. Un abogado de Scott declara que este discrepa de su condena y pretende apelarla.

"Que el Gobierno diga que OneCoin es un plan fraudulento no lo convierte en ello. Es tan probable como que cualquier daño causado a los inversores haya sido provocado por las acusaciones del Gobierno y no por la estructura de OneCoin", afirma Bruce Barket, abogado de Greenwood.

La página original de OneCoin se ha dado de baja y sus directivos no han hecho declaraciones, pero algunos siguen comercializando sus divisas. En un acto promocional el sábado en Bucarest, llamado The Legend of The One, el presentador presentó a una mujer que describía como la matriarca de la familia OneCoin: Veska Ignatova, la madre de los dos hermanos.

Foto: ¿Dónde está la 'reina de la criptomoneda'? Dos años sin pistas de Ruja Ignatova

En un vídeo publicado 'online', Veska Ignatova, que no quiso hacer declaraciones para este artículo, da un discurso de cuatro minutos en búlgaro. No menciona a sus hijos, pero pide perdón por las 'inconveniencias' causadas por la salida de la compañía de los principales vendedores: "Se cegaron por la avaricia y perseguían su propio interés egoísta".

Ruja Ignatova, búlgara de 40 años, fundó OneCoin en 2014 con Greenwood. Al contrario de otras criptomonedas establecidas, OneCoin no se negociaba de forma activa. Las divisas tampoco se podían utilizar para comprar nada. Su precio estaba determinado únicamente por Ignatova, que prometía grandes recompensas financieras. El fiscal federal declaraba más tarde que OneCoin no era tanto una criptomoneda sino más bien un plan piramidal, en el que el dinero de los nuevos compradores ascendía hasta los bolsillos de Ignatova y otros que vendían la moneda en sus comienzos.

El carisma de Ignatova impulsaba las ventas. Tiene un grado en derecho y trabajó para McKinsey & Co, y pulió su imagen comprando una portada publicitaria de la edición búlgara de la revista 'Forbes' y habló en una conferencia de 'The Economist' en la capital de Bulgaria, Sofía, que patrocinaba OneCoin.

Ignatova trató de comprar un campo petrolífero en Madagascar, transacción que presentó a Neil Bush, hermano de George W. Bush

Apareció en eventos de 'marketing' alrededor del mundo y reunió a una especie una secta de admiradores que la llamaban Dra. Ruja y exhibían carteles de OneCoin con forma de mano. Acumuló más de 500 millones de dólares, declara su hermano en su testimonio, comprando mansiones, un yate y coches de lujo incluido un Lexus blindado.

Al mismo tiempo, Ignatov vivía en un pueblo en el sudoeste de Alemania, donde él y su hermana habían crecido. Conducía un montacargas en una empresa automovilística y era voluntario en refugios de perros. En 2016, afirma, Ignatova le contrató como asistente personal para encargarse de tareas como comprar vuelos y llevar sus bolsas de compras. Dice en sus declaraciones ante el tribunal que aprovechó la oportunidad de pasar más tiempo con su hermana mayor, a quien dice idolatraba, aunque había vivido "una vida tranquila con la que estaba contento".

Ignatova le pagaba al principio 3.000 euros al mes, dice, 200 euros más de lo que ganaba en Alemania. En una ocasión le compró ropa de marcas de lujo. Después le compró una casa.

El juicio ha sacado a la luz la magnitud de la riqueza acumulada: OneCoin hizo tanto dinero que Ignatova y los demás vendedores clave rara vez sabían dónde ponerlo. Lo amontonaban en efectivo en oficinas y apartamentos en Bulgaria, Hong Kong, Dubái y Corea del Sur. Lo invirtieron en establos en Abu Dabi para carreras de caballos pura sangre. Prestaron al menos 30 millones de dólares a una empresa para comprar un campo petrolífero en Madagascar, transacción que presentó a Ignatova Neil Bush, hermano de George W. Bush, que era un socio comercial del magnate chino que poseía el terreno. Bush no estuvo involucrado en ningún acuerdo, afirmó su abogado ante el tribunal el año pasado. El abogado no quiso hacer declaraciones para este artículo.

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Con las grandes cantidades de dinero llegaron grandes problemas. Los líderes de OneCoin robaron decenas de millones de las reservas de la empresa en al menos dos ocasiones, según Ignatov. La policía abrió investigaciones, los reguladores pusieron a OneCoin en la lista negra y los bancos cerraron cuentas asociadas, según las autoridades.

En 2017, Ignatova empezó a preparar planes de contingencia y visitó Kirguizistán, en Asia Central, para conseguir un pasaporte.

Al mismo tiempo, su vida personal estaba a punto de desmoronarse, recuerda su hermano. Planeaba fugarse con un hombre casado llamado Gilbert Armenta. Pero empezó a sospechar que la estaba engañando. De hecho, Armenta estaba cooperando con las autoridades federales, confirmó después un agente del FBI. Armenta se declaró culpable de los cargos de fraude electrónico, blanqueo de dinero y conspiración para cometer extorsión relacionados con OneCoin y aguarda sentencia.

Todo el mundo pensó que o estaba muerta o que la habían arrestado

Poco después de descubrir que Armenta era un chivato del FBI, Ignatova huyó. Voló a Atenas con solo su monedero y uno de sus guardias de seguridad, dice Ignatov que le dijo el guardaespaldas. Ignatov afirma que no sabe nada de ella desde entonces. Su desaparición sembró el pánico. "Todo el mundo pensó que o estaba muerta o que la habían arrestado", dice su hermano.

Los directivos de OneCoin contrataron a un detective privado para encontrarla, pero fracasaron, afirma Ignatov. Así que él se convirtió en la cara de OneCoin. A los entusiastas de la compañía les decía que estaba en contacto con su hermana. Fan de las artes marciales mixtas y con el cuerpo cubierto de tatuajes, no tenía el encanto de su hermana.

Al poco tiempo los inversores, nervioso, tocaron su puerta. Ignatov asegurs que le raptaron a punta de pistola y le llevaron a los suburbios de la capital de Bulgaria, donde recibió una paliza y le rompieron el dedo. "Me dijeron que si Ruja desaparecía con el dinero, volverían y me matarían", afirma. Meses más tarde, dice, recibió una llamada de un hombre que se identificaba como miembro de alto rango de Los Ángeles del Infierno, convocándole a una reunión en Zúrich, donde, según sus declaraciones, le metieron una pistola en la boca y le amenazaron de muerte.

Foto: Más de 4.000 millones estafados por las criptomonedas en 2019

Pero su cuenta de Instagram y vídeos publicados en YouTube describen un estilo de vida lujoso. Una foto le muestra en la playa en Río de Janeiro. En otra, está en Paraguay en las escaleras de un avión con el logo de OneCoin.

Cuando voló a San Francisco en febrero de 2019, los agentes de policía le preguntaron por sus intenciones en EEUU y le confiscaron el móvil, pero le dejaron entrar, testifica. Ignatov dice que tiró su ordenador en un contenedor en Las Vegas porque tenía miedo de que su contenido se pudiera utilizar como prueba en su contra. Una publicación de Instagram del 4 de marzo le muestra en el Paseo de la Fama de Hollywood posando con una camisa hawaiana con una boa constrictor color crema.

Dos días después, Ignatov fue arrestado en Los Angeles International Airport. Su hermana no ha aparecido. En un 'e-mail' mencionado por el Departamento de Justicia, ella le confiesa lo que hará si algún día OneCoin se derrumbase. "Coger el dinero y correr y échale la culpa a otro".

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