La crisis vuelve a golpear a los 'millennials': "He vuelto a la casilla de salida"
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La crisis vuelve a golpear a los 'millennials': "He vuelto a la casilla de salida"

Las repercusiones económicas de la pandemia del covid-19 han sido más duras para los 'millennials', que ya están endeudados y un paso por detrás en su carrera profesional

Foto: EC.
EC.

El impacto económico de la pandemia del coronavirus emerge como especialmente grave para los 'millennials', nacidos entre 1981 y 1996, que como grupo no se han recuperado de la experiencia de entrar en el mundo laboral durante la anterior crisis financiera.

Para este grupo, ya endeudado y un paso por detrás en la carrera profesional, este segundo golpe podría privarles de acumular la riqueza de generaciones anteriores.

Jaclyn Jiménez se pagó la universidad trabajando para la empresa manufacturera de su padre, pero no pudo encontrar nada equiparable cuando se graduó en medio de la recesión económica de 2008. Incluso aunque bajó sus expectativas, fue rechazada para puestos desde auxiliar de oficina hasta trabajadora en una farmacia. Como la deuda de la tarjeta se iba acumulando, aceptó un trabajo vendiendo vestidos de novia en un salón, luego aprovechó esa experiencia para conseguir un puesto en ventas en Nordtrom. Estaba prosperando finalmente, dice, habiendo escalado posiciones hasta encargada.

"Ha sido complicado luchar tanto y pensar que avanzas y, cuando ves un rayo de esperanza, pasa todo esto", explica Jiménez, de 34 años

Después la pandemia azotó el país en febrero, haciendo que la economía cayera en picado. Perdió su trabajo, y Jiménez ahora se ha unido a los 4,8 millones de 'millennials' que el Banco de la Reserva Federal de San Luis dice que han perdido su trabajo desde que el nuevo coronavirus desencadenó una recesión. El grupo sufrió más pérdidas que las dos generaciones anteriores.

"Ha sido complicado luchar tanto y pensar que estás consiguiendo algo y estás avanzando, y finalmente ves un rayo de esperanza, y luego pasa todo esto", dice la ciudadana de Orange, California, de 34 años. "¿Voy a tener alguna oportunidad de tener lo que tuvieron mis padres?".

La tasa de desempleo del 12,5 % entre los 'millennials' es más elevada que la de la 'generación X' (nacidos entre 1965 y 1980), y que la de los 'baby boomers' (1946 a 1964), según datos de mayo del Pew Research Center. Una justificación es que algunos de los sectores más afectados, incluidos el ocio y la hostelería, tienen una fuerza laboral más joven.

Foto: Foto de archivo de una oficina de empleo. (Reuters)

Los 'millennials' lo han tenido completamente más difícil para empezar una carrera y conseguir la independencia financiera que permitió a generaciones anteriores casarse, comprar una casa y tener hijos. Incluso los 'millennials' más educados tienen un nivel de empleo más bajo que otros graduados de universidad, según investigaciones, y la tendencia de los 'millennials' a trabajar en empresas peor pagadas ha provocado que se queden rezagados en ingresos.

"Es un signo de que algo se ha estropeado en la forma en la que la economía funciona", declara Jesse Rothstein, profesor de Políticas Públicas y Economía en la Universidad de California, Berkeley, y antiguo economista principal en el Departamento de Trabajo en la administración de Obama. "Se ha vuelto cada vez más difícil para la gente encontrar sus puntos de apoyo".

Como consecuencia, la 'generación millennial' tiene menos riqueza que sus predecesores cuando tenían su misma edad, y cerca de un cuarto de los hogares 'millennial' tienen más deuda que activos, según la Fed de San Luis.

Oficina de empleo en EEUU. (Reuters)
Oficina de empleo en EEUU. (Reuters)

Alrededor de uno de cada seis no podían cubrir un gasto de emergencia de 400 dólares antes de que la pandemia empezara; esa proporción es alrededor de uno de cada ocho entre todos los estadounidenses, según el banco.

Los 'millennials' tienen ahora el riesgo de quedarse todavía más atrás porque entraron en la pandemia en una posición más débil que los estadounidenses más mayores.

Caitlin Robles, de 35 años, dice que se sintió afortunada al conseguir un trabajo manteniendo un sitio web para la Universidad del Sagrado Corazón cuando se graduó allí en 2007 en Gestión Empresarial. Pero con 67.000 dólares en préstamos para estudiantes, necesitaba un segundo trabajo para pagarlos y cubrir 650 dólares al mes de alquiler para vivir con dos amigos en Milford, Connecticut. Robles finalmente consiguió un segundo trabajo en la recepción de la franquicia de bienestar Massage Envy 15 horas a la semana. Planeaba trabajar allí solo el tiempo suficiente para mitigar su deuda.

En cambio, todavía trabaja allí nueve años más tarde y ha doblado sus horas para pagar la subida de los tipos de interés en sus préstamos estudiantiles y las facturas de una operación de rodilla. Incluso tras ser ascendida en ambos trabajos, a directora asociada de contenido web en la universidad y a directora adjunta en el 'spa', los 70.000-80.000 dólares que ganaba al año no eran suficiente para pagar toda su deuda. Se saltó unas vacaciones familiares para ahorrar. Sus semanas laborales de 70 horas le dejaban poco tiempo para salir con alguien.

Los economistas están más preocupados porque las cicatrices de los 'millennials' para empezar sus carreras todavía no han desaparecido

Para mejorar su calificación crediticia y reducir sus tipos de interés, Robles pidió un crédito de 30.000 dólares de su cuenta de jubilación para pagar sus préstamos de estudiante. Planeaba liquidar esa deuda en cinco años y empezar a ahorrar para poder comprarse una casa cuando cumpliese 40 años.

Ese plan se desbarató en marzo cuando Massage Envy cerró por la pandemia, dejando a Robles sin un segundo sueldo durante tres meses. Desde que su tienda reabrió en junio, ha trabajado solo siete horas a la semana porque la compañía ha reducido su horario y servicios. Para ahorrar, Robles ha aplazado pagos de su crédito de jubilación. Ahora no sabe cuándo podrá comprarse una casa.

"No quiero trabajar así el resto de mi vida", dice Robles. "Creía que tenía eso solucionado. Y ahora no creo que lo tenga".

Los economistas están más preocupados porque las cicatrices de los 'millennials' por empezar sus carreras en medio de la última crisis nunca hayan desaparecido. De media, los 'millennials' perdieron más de 25.000 dólares en sueldos, o el 13% de sus ingresos totales durante la década que terminó en 2017 como resultado de la tasa de desempleo creciente que empezó en 2007, según un análisis publicado por el economista de la Oficina del Censo Kevin Rinz el año pasado.

Foto: (Reuters)

Esa fue una proporción mayor que en la 'Generación X', que vieron sus ingresos reducidos en un 9% en ese período, y en los 'baby boomers', que no llegaron al 7%. Eso se debe principalmente a que era menos probable que los 'millennials' trabajasen para empresas que pagaban salarios altos que las generaciones más mayores.

A pesar de que la tasa de empleo de los trabajadores más jóvenes se recuperó más rápido que la de los trabajadores más mayores, los ingresos de los 'millennials' no se recuperaron, según Rinz.

Los demógrafos dicen que la inestabilidad financiera está empujando a algunos 'millennials', que este año tienen entre 24 y 39 años, a convivir en vez de casarse, y a retrasar u olvidarse de tener hijos. Los 'millennials' ayudaron a reducir la tasa de nupcialidad a su nivel más bajo registrado en 2018, y llevaron la tasa de fertilidad general a mínimos históricos al año siguiente.

"La exposición a algo así dos veces en la etapa inicial de tu carrera", declara Rinz, "sin duda podría tener consecuencias importantes y negativas a largo plazo en la situación financiera de las personas, en su futuro laboral y todo tipo de consecuencias familiares también".

Los factores adversos prematuros de los 'millennials' se asemejan a los de la 'Generación G.I.', nacidos entre 1901 y 1924, dice Neil Howe. El economista y demógrafo acuñó el término 'generación millennial' en 1991 con el coautor William Strauss. La 'Generación G.I.', también conocida como la 'Greatest Generation', fue golpeada primero por las crisis que siguieron a la pandemia de la gripe española en 1918, y luego el 'crack' de la bolsa en 1929 y la subsiguiente Gran Depresión. Recuperaron una base económica más tarde gracias a un brusco repunte en la escolaridad y una economía floreciente tras la Segunda Guerra Mundial.

Una mujer pasa ante una oficina de empleo en EEUU. (Reuters)
Una mujer pasa ante una oficina de empleo en EEUU. (Reuters)

Michael Rafidi, chef de 35 años, estuvo más de una década trabajando en los mejores restaurantes de Filadelfia, Washington y San Francisco mientras soñaba con abrir su propio restaurante. En 2016, empezó a recaudar más de un millón de dólares para desarrollar un restaurante oriental de lujo que en el que poner todo su aprendizaje en Filadelfia, con platos como cordero ahumado y zanahorias con zumaque. Lo llamó 'Albi' ('mi corazón en árabe) y abrió sus puertas en la famosa Navy Yard de Washington el 20 de febrero.

"No pensé dos veces que el momento fuera erróneo", declara Rafidi. "Washington D.C. está yendo en la dirección adecuada con los restaurantes. Los restaurantes son increíbles. Todo se estaba alineando a la perfección".

Durante los primeros días, Albi fue tan popular que era difícil conseguir mesa. Tres semanas después, la pandemia obligó a Rafidi a cerrar y cambiar a un menú limitado para llevar. Aseguró un préstamo del Paycheck Protection Program. Dice que no es suficiente para reemplazar los beneficios perdidos por operar solo a un tercio de su capacidad inicial.

"Estoy preocupado", dice Rafidi, quien confía en la capacidad de la terraza, unas pocas mesas dentro y una cafetería incorporada hace poco que sirve pastas y café. "Me lo he jugado todo durante estos dos últimos años para hacer esto".

Las condiciones adversas tempranas reducen las perspectivas de empleo en los graduados universitarios, según el profesor Rothstein

Los 'millennials' con título tienen alrededor de cuatro veces la riqueza de los que no lo tienen, según Ana H. Kent, analista política en la Fed de Saint Louis. Aun así, los 'millennials' más educados están por detrás de otros graduados universitarios más mayores en el mercado laboral.

El profesor Rothstein, de Berkeley, ha estudiado las tasas de empleo entre graduados universitarios recientes e identificó lo que llama una ruptura estructural drástica para el grupo que entró en el mundo laboral alrededor de 2005. Ha encontrado que cada grupo de graduados universitarios de los años sucesivos ha tenido una tasa de ocupación más baja en comparación con los trabajadores más antiguos en el mismo mercado laboral que sus predecesores.

El profesor Rothstein ha concluido que las condiciones adversas tempranas reducen permanentemente las perspectivas de empleo de los graduados universitarios. Eso se suma a un cuerpo de investigación que muestra que empezar tu carrera en una mala situación económica suele conllevar un castigo a largo plazo.

Lo que le sorprendió fue que cuando la tasa de empleo aumentó de forma significativa tras la crisis de 2007-2009 para los que ya estaban en el mercado laboral, los recién llegados no participaron de esa mejora, descubrió en un artículo que publicó el mes pasado.

Incluso los graduados universitarios que empezaron su carrera en 2015 y disfrutaron de muchos años posteriores de un mercado laboral sólido, tenían menos posibilidades de trabajar.

Foto: Un trabajador de la construcción en Nueva York. (Reuters)

Por ejemplo, los graduados de 24 años tenían una tasa de empleo del 79,8% en 2015. Si la tasa de empleo en la gente de 24 años hubiese mejorado al mismo ritmo que lo hizo para los trabajadores más mayores de 2009 a 2015, su tasa de ocupación habría sido del 81,6%, descubrió el profesor Rothstein.

"Es un descubrimiento para el que no tengo una gran explicación", afirma. "Habría pensado que a la gente que se graduó en 2017 y 2018 le estaría yendo muy bien. Pero no es así".

Alguien que está intentando mitigar esa pena es Ankur Jain, emprendedor que creó el fondo de riesgo Kairos, que construye negocios que ayudan a que la vida sea más asequible para los adultos jóvenes. El mes pasado, Kairos colocó a miles de adultos jóvenes en trabajos de atención médica domiciliaria a través de CareAcademy y Care.com y les financió la acreditación necesaria.

A pesar de que los trabajos de salud domésticos normalmente pagan sueldos bajos, Jain dice que el programa incluirá una trayectoria hacia convertirse en enfermeros prácticos licenciados, que cobran mejor y puede actuar como trampolín para una carrera en la sanidad. "Lo que necesitamos es encontrar formas para hacer que la gente avance", dice Jain, director general de Kairos.

Los 'millennials' tienen algunas ventajas al enfrentarse a la segunda crisis grave. Un mayor porcentaje que las generaciones anteriores tiene título universitario, que podría dar frutos con el tiempo. También ayudarán a llenar huecos en el mercado laboral a medida que el grupo de 'baby boomers' se jubila. Los jóvenes trabajadores que vienen detrás, miembros de la 'Generación Z', que este año tienen de 23 años para abajo, tienen una tasa de desempleo incluso mayor y menos experiencia que les defienda de las repercusiones económicas de la pandemia.

Trabajadores en una oficina en EEUU. (Reuters)
Trabajadores en una oficina en EEUU. (Reuters)

Jiménez, antigua empleada de Nordstrom, pagó su carrera en la Universidad Estatal de California, en Fullerton, con los casi 45.000 dólares que ganaba al año ayudando a dirigir el negocio de diseño y fabricación de placas de circuito impreso de su padre. Esperaba poder al menos igualar ese sueldo poco después de graduarse en Empresariales en 2008.

Pero cuando mandó su currículum durante la crisis, nadie la quería contratar. Incluso los trabajos de administrador de oficina o asistente ejecutivo exigían cinco años de experiencia que ella no tenía. Cuando las cosas se pusieron peor para el negocio de su padre, empezó a solicitar trabajos por horas en CVS y Disneyland. Tampoco funcionó.

Desesperada por un suelo, Jiménez aceptó varios turnos a la semana en una tienda de vestidos de novia en Orange, donde trabajaba su madre. Estaba apenas sobreviviendo cuando el banco embargó la casa de sus padres, donde vivía con su hermana pequeña. Jiménez se mudó a un piso con sus dos hermanas y su sobrina, y se apoyó en sus tarjetas de crédito.

"Eso realmente me condenó a estar constantemente por detrás", afirma.

En 2013, todavía estaba luchando por empezar a rodar. Convirtió su experiencia en el salón de novias en un puesto vendiendo vestidos de novia en Nordstrom en Brea, California, por 12 dólares la hora más comisiones. Ganaba unos 22.000 dólares al año. A pesar de estar agradecida por el sueldo constante, su incapacidad de encontrar un trabajo en su área era frustrante, asegura. "No creía que fuera a acabar aquí".

Aun así, se quedó en la cadena minorista de lujo porque ofrecía una trayectoria de desarrollo. En los seis años siguientes, ascendió poco a poco, primero a gerente interina de trajes de boda y después a subgerente en otras áreas. El año pasado, consiguió un puesto como jefa de experiencia de servicio en la sede de la cadena en Riverside, donde cobraba 56.000 dólares al año más un bono de 4.300 dólares.

"Estaba por fin en el camino de casi convertirme en adulta porque, sinceramente, nunca me había sentido así. Y entonces llegó el coronavirus"

Jiménez se volvió más optimista con su carrera. Empezó a imaginar convertirse un día en gerente regional de Nordstrom, o incluso directora. Con su bono, se fijó como objetivo pagar los 12.000 dólares de deuda de su tarjeta de crédito que había acumulado durante años de subsistencia.

"Estaba por fin en el camino de casi convertirme en adulta porque, sinceramente, nunca me había sentido así", dice Jiménez. "Después llegó el coronavirus".

Nordstrom comunicó a sus trabajadores en mayo que cerraría de forma permanente la tienda de Riverside como parte de una reducción más amplia. Eso dejó a Jiménez sin trabajo a principios de julio. Ahora siente que "es otra vez como en 2008".

Jiménez ha conseguido un finiquito de 7.000 dólares que le ayudará a pagar los 700 dólares que gasta al mes en vivir con su hermana pequeña, una amiga y la hija de 7 años de su amiga. Está pensando en volver a la universidad para conseguir un título superior en Psicología para poder convertirse en terapeuta algún día.

Hace poco un amigo le ofreció ayuda para conseguir un trabajo como administradora en la recepción de una consulta dermatológica en Newport Beach. Le pagarían entre 15 y 17 dólares la hora. No ha decidido aceptarlo todavía.

"Siento que estoy volviendo al punto de partida", afirma.

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