¿Por qué hay gente que todavía no lleva mascarilla?
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pese a que son obligatorias

¿Por qué hay gente que todavía no lleva mascarilla?

Llevar la mascarilla es una forma sencilla y efectiva de detener la transmisión del virus. Entonces, ¿por qué todavía hay gente que prescinde de ella en lugares públicos?

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¿Por qué hay gente que todavía no lleva mascarilla?

Llevar la mascarilla es una forma sencilla y efectiva de ayudar de forma individual a parar la expansión del coronavirus, como ya nos han dicho los expertos. Pese a ello, hay muchos americanos que todavía se niegan a usarla.

Algunos aluden a razones de libertad individual. Otros aseguran, falsamente, que el virus es una farsa. Para ciertas personas llevar mascarilla es incómodo por un puñado de razones, mientras que los hay que no confían en el gobierno ni en los expertos. Todo ello mientras la pandemia continúa su expansión implacable por todo el mundo.

"Es una farsa. Lo único que hace llevar mascarilla es darle a la gente una falsa esperanza", dice Joseph Lee, una persona de 62 años residente en White Bear Lake, en el estado de Minnesota. Asegura que solo se ha puesto mascarilla una vez, y fue para poder ir a la peluquería.

Foto: De Madrid a Canarias: excepciones al uso de mascarilla en cada comunidad autónoma

Líderes políticos de 31 estados, incluyendo al presidente en Washington DC, han impuesto el uso de la mascarilla en lugares públicos, si bien con algunas excepciones. En el resto del territorio de EEUU, los responsables estatales han recomendado llevarlas. La semana pasada el propio presidente Trump animó a todos los ciudadanos a ponérselas con uno de sus tuits, lo que supuso un cambio en su comportamiento hasta ahora. Pese a ello, todavía retuitea mensajes que alaban las bondades de la hidroxicloroquina y que restan importancia a las mascarillas.

Cada vez más investigaciones científicas demuestran que llevar mascarilla reduce la emisión de las gotitas que contienen el virus, reduciendo la transmisión.

El problema es que las primeras recomendaciones de las autoridades sanitarias y políticas, en los comienzos de la pandemia, han provocado la confusión, según alertan los psicólogos. En tiempos de incertidumbre, los individuos tienden a buscar información en el consenso social más que en los datos científicos. Que el virus fuera tan nuevo ha añadido más leña al fuego.

"Hay un grupo relativamente pequeño de personas que van a actuar cuando consideran que hay otros que tratan de controlar sus comportamientos", explica Vaile Wright, director de la Asociación Americana de Psicólogos.

Comparando junio y julio, más votantes estadounidenses, sin importar su tendencia política, reconocían que siempre llevan mascarilla en lugares públicos, según una encuesta de 'The Wall Street Journal' y NBC. El 74% de los votantes estadounidenses decían llevar mascarilla siempre, mientras que el 14% lo hacía de vez en cuando. En junio, solo el 39% de los fieles a Trump usaba la mascarilla y en julio eran el 54%. Las cifras van desde el 84% de junio al 91% de julio cuando hablamos de los que van a dar su apoyo a Joe Biden.

Hay un 11% de votantes de EEUU que no suelen llevar mascarilla. Y muchos dicen que el hecho de que Trump apoye su uso no les va a hacer cambiar de opinión. "Mis ideas no han variado", dice Cody Adams, un soldador de tuberías de 34 y residente en Arkansas.

En internet han aparecido multitud de vídeos con clientes de establecimientos que se niegan a llevar mascarilla cuando entran en una tienda o cualquier otro negocio.

Ann Swasey, una mujer de 54 años que vive con su prometido en Alabama, nunca lleva mascarilla porque cubrirse la boca le provoca ansiedad. Ha pensado en cruzar la frontera con Florida para ir de compras, ya que el republicano Ron DeSantis, gobernador del estado, no ha decretado el uso obligatorio como sí lo ha hecho su homólogo en Alabama, el también republicano Kay Ivey. "Lo estamos pasando mal por esta circunstancia", dice Swasey, frustrada por no poder entrar en ciertas tiendas sin mascarilla

El presidente de EEUU, Donald Trump, con mascarilla. (Reuters)
El presidente de EEUU, Donald Trump, con mascarilla. (Reuters)

Antes de que California hiciera su uso obligatorio, el condado de Orange decidió cambiar el mandato por una mera recomendación tras las protestas locales. "Lo mejor de nuestro país es que la libertad es lo primero, mientras que la salud pública viene en una distante cuarta, quinta, sexta o incluso vigésima posición", dice Peggy Hall, residente de ese condado y contraria a las mascarillas.

Vecinos de Provo, en Utah, abarrotaron una reunión de las autoridades locales a principios de este mes, furiosos porque el gobernador había hecho obligatoria las mascarillas para los estudiantes. La reunión tuvo que ser cancelada por la comisionada del condado, Tanner Ainge.

"Como funcionarios electos, no apoyamos el rechazo a la ciencia. Para mí es obvio que esa era la decisión que había que tomar para mantener a la gente a salvo", explicaba Ainge en una entrevista.

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