¿Y ahora qué hacemos con toda esa cerveza? Un millón de barriles desperdiciados
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Por las fechas de caducidad

¿Y ahora qué hacemos con toda esa cerveza? Un millón de barriles desperdiciados

La pandemia ha dejado atrapados miles de litros en estadios, salas de conciertos, restaurantes y bares. La industria se enfrenta a pérdidas considerables

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Millones de litros de cerveza inmovilizados en estadios, salas de conciertos, restaurantes y bares se ponen rancios rápidamente, dejando la industria cervecera con un problema complicado: ¿qué hacer con todo ese alcohol que nadie beberá?

La pandemia del coronavirus obligó a los bares estadounidenses a cerrar antes de que llegaran dos de las grandes fiestas que, a nivel nacional, suponen importantes ocasiones para el consumo de alcohol: el Día de San Patricio y el torneo de baloncesto universitario conocido como March Madness. La cerveza que estaba destinada a esos eventos ahora se está echando a perder en establecimientos cerrados, y los cerveceros están tratando de recuperarla para que los barriles se puedan rellenar antes de que se ordene la reapertura de los establecimientos. Los directivos dicen que la cerveza de barril generalmente se mantiene fresca entre dos y seis meses.

"Este ha sido el peor momento para que suceda algo así con la cerveza de barril", dijo Craig Purser, director ejecutivo de la National Beer Wholesalers Association (NBWA), un organismo comercial. "Nunca hemos visto una interrupción como esta, donde todo queda paralizado".

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Muchas industrias están lidiando con dilemas similares en cuanto a qué hacer con su exceso de oferta, mientras la economía global retrocede y un virus mortal causa estragos por todo el mundo. Los barcos de crucero están varados en el mar sin pasajeros. Las compañías aéreas están buscando lugares para estacionar todos sus aviones inactivos. Los comerciantes de productos básicos están buscando superpetroleros para almacenar un exceso de crudo.

El virus ha sido especialmente perjudicial para los fabricantes de alimentos y bebidas, que han luchado para redireccionar la gran cadena de suministro nacional con el fin de satisfacer un aumento en la demanda causado por la pandemia. El cierre de restaurantes, oficinas y colegios en todo Estados Unidos ha dejado a los productores con enormes cantidades de verduras y carne para desechar, ya que esos productos no pueden ser reconducidos fácilmente hacia las tiendas minoristas. Los agricultores están destruyendo cientos de hectáreas de verduras y hortalizas, deshaciéndose de leche y reduciendo las bandadas de gallinas, todo ello para frenar los suministros que podrían afectar a los precios en los próximos meses.

Los problemas de la industria cervecera aumentaron en marzo cuando, solo durante ese mes, aproximadamente 10 millones de galones (unos 38 millones de litros) de esta bebida fueron abandonados en los establecimientos, según un cálculo de la NBWA. Ese es el equivalente de casi un millón de barriles. Aún más cerveza está estancada en los almacenes de los distribuidores, en tránsito desde otros países y en cervecerías. Según la NBWA, la cerveza que quede sin vender y caduque podría costarle a la industria cervecera hasta 1.000 millones de dólares.

Barriles de cerveza almacenados. (Reuters)
Barriles de cerveza almacenados. (Reuters)

Verter en grandes cantidades la cerveza no usada no es una opción posible. Las normativas ambientales dicen que no se deben verter grandes cantidades de cerveza en los desagües o en los ríos, porque esto puede alterar el equilibrio del pH, reducir el oxígeno del agua y producir bacterias indeseables. Antes de decidir adónde va la cerveza rancia, los cerveceros o distribuidores deben, primero, acceder a decenas de miles de establecimientos cerrados, sacar los barriles pesados de las bodegas y equilibrar de manera segura los camiones que lleven una mezcla de barriles llenos y vacíos.

"Esta es una patata caliente, porque ninguna de nuestras empresas está preparada para hacer devoluciones de grandes cantidades de cerveza", dice Dan Vorlage, jefe de Marketing de MicroStar Logistics, con sede en Denver, la mayor empresa de logística de barriles de los Estados Unidos. "Se necesitan tres veces más camiones para transportar barriles llenos que para transportar barriles vacíos".

MicroStar, entre cuyos clientes hay 1.000 cerveceros, planea tratar la cerveza con antiespumante y equilibrar el pH antes de enviarla a las autoridades locales encargadas del abastecimiento de agua para realizar más pruebas y tratamientos con el objetivo de que esta se pueda liberar en las vías fluviales. Los cerveceros y otros propietarios de barriles dicen que también están ansiosos por recuperar rápidamente los contenedores, que cuestan entre 100 y 120 dólares cada uno, por si se vieran atrapados en un proceso de bancarrota.

Un bar cerrado en la costa. (EFE)
Un bar cerrado en la costa. (EFE)

Quién paga finalmente por toda esa cerveza que nadie consume es otro punto de discordia. El fabricante de Guinness, Diageo, el cervecero de Budweiser, Anheuser Busch InBev, y el propietario de Modelo, Constellation Brands, se encuentran entre los que han accedido a compartir el coste de la cerveza inutilizada con sus distribuidores para evitar que los bares y restaurantes paguen la cuenta. AB InBev y Constellation han extendido, además, de forma temporal, las fechas de vencimiento de sus cervezas de barril para ofrecer a las empresas más tiempo y así poder hacer frente al exceso de cerveza que va a caducar.

"Tememos que muchos establecimientos cierren y no puedan volver a abrir, los márgenes son muy estrechos", dijo Bob Pease, jefe de la Asociación de Cerveceros (Brewers Association), un organismo comercial para pequeñas y medianas empresas cerveceras, que suelen ser más dependientes de los bares que de las licorerías.

Los cerveceros y los distribuidores se enfrentan a más desafíos en los próximos meses, en vista de que los grandes eventos deportivos del verano se suspenden o cancelan por completo, lo que reducirá la demanda en los meses venideros. Se pospone la temporada de béisbol de las grandes ligas, se suspenden los partidos de fútbol europeo y no habrá Juegos Olímpicos este verano en Tokio. Se espera, además, que los bares y restaurantes operen a menor capacidad cuando finalmente puedan volver a abrir.

Foto: EC.

En el Reino Unido, una cantidad aún mayor de cerveza está en riesgo, ya que alrededor del 49% de la cerveza se bebe en pubs, restaurantes y bares, en comparación con el 20% en los EEUU, según el rastreador de la industria IWSR. Un grupo de empresas cerveceras, The Campaign for Real Ale, centrado en el consumidor, estima que cerca de 50 millones de pintas de cerveza podrían tener que desperdiciarse.

Muchos pubs sirven cerveza de barril, la cerveza típica británica, con carbonatación natural, que a menudo se bebe a temperatura ambiente y tiene una duración menor que la mayoría de las cervezas. Un barril sin abrir dura aproximadamente un mes, pero una vez abierto dura solo unos días, según Matt Todd, propietario del Wonston Arms, un pub en un pueblo del suroeste del Reino Unido. "Son una bomba de relojería", dijo.

Cuando los pubs se vieron obligados a cerrar en el Reino Unido, Todd creó un sitio web que ofrecía entrega a domicilio para vender su inventario existente de cerveza a punto de caducar. La fuerte demanda ha hecho que ahora esté comprando nuevos suministros, entregando a domicilio pequeños barriles y jarras a clientes locales.

Un pub de Londres, cerrado por el coronavirus. (Reuters)
Un pub de Londres, cerrado por el coronavirus. (Reuters)

"Pensé: bueno, pues voy a llevar el pub a la gente", dijo Todd, quien ahora obtiene el 60% de sus ingresos semanales usuales a través de entregas a domicilio. Lleva un taburete de bar en su camioneta para poder detenerse a conversar con clientes de avanzada edad.

Algunos cerveceros ya tienen una estrategia para gestionar la cerveza caducada. El propietario de Samuel Adams, Boston Beer, hace tiempo que recupera el etanol para obtener gasolina que luego puede vender a otros compradores. El fundador, Jim Koch, dice que la compañía intensificará esta práctica para responder a los volúmenes mayores que se esperan próximamente.

Los cerveceros de Nueva York, Montauk Brewing y Blue Point Brewing, propiedad esta última de AB InBev, están haciendo otros ajustes. Ambos están cambiando sus envases e introduciendo más cerveza fresca en latas para vender en licorerías y supermercados, donde la demanda aún es fuerte. También están enviando la cerveza caducada o que no se puede distribuir a un destilador artesanal cercano para transformarla en desinfectante para manos. El destilador, The Better Man Distilling, que normalmente produce vodka, ginebra y whisky de centeno blanco, dice que es mucho más rápido usar cerveza para fabricar desinfectante, aunque el proceso aporta menos etanol que machacar y fermentar maíz desde cero.

Una cerveza, servida en un bar de la plaza Mayor de Madrid. (EFE)
Una cerveza, servida en un bar de la plaza Mayor de Madrid. (EFE)

Para D.G. Yuengling & Son, enviar su cerveza insignia Yuengling a los destiladores no es una solución, porque los volúmenes son demasiado altos, según el director de Operaciones, David Casinelli. La compañía, que tiene varios millones de dólares en cerveza atrapados en bares y restaurantes, está buscando un contratista externo de logística para deshacerse de su cerveza de manera segura.

"Cada semana que pasa, más cerveza se echa a perder", dijo Casinelli. Le preocupa que incluso la cerveza que no haya finalizado su vida útil de 60 días pueda estropearse si no se almacena adecuadamente en los establecimientos cerrados. “Los barriles podrían estar todos calientes. No tenemos ni idea de cómo se ha manejado la cerveza”.

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