El coronavirus sigue su marcha, pero las fábricas alemanas no se detienen
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IMPACTO ECONÓMICO EN LA UE

El coronavirus sigue su marcha, pero las fábricas alemanas no se detienen

La pandemia continúa expandiéndose en Alemania, pero las grandes factoría del país no han detenido su actividad gracias a una serie de medidas para proteger a sus empleados

Foto: El coronavirus sigue su marcha, pero las fábricas alemanas no se detienen
El coronavirus sigue su marcha, pero las fábricas alemanas no se detienen

El coronavirus sigue expandiéndose por Alemania, pero la mayoría de fábricas del país siguen en marcha. El germano puede ser un modelo a seguir para los países que quieran mantener activa su economía en medio de la pandemia.

En Europa la mayoría de negocios no esenciales están cerrados, mientras que en EEUU los fabricantes tratan de calmar a sus empleados para mantener en marcha sus plantas. Alemania bien podría enseñarle el camino a países como Italia, que está ya dándole vueltas a cómo reanudar la economía cuando lo más crudo de la crisis haya pasado.

Los empresarios alemanes han conseguido poner de su parte a sus empleados, implementando medidas de limpieza y cambiando su organización con tácticas copiadas de China. Incluso han reclutado personal médico.

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Mantener las fábricas activas no solo es clave para proteger los empleos y suavizar el 'shock' económico. También es una cuestión de supervivencia para autónomos y pymes. "Es importante por varias razones: relaciones con los clientes, las cadenas de suministros y también por los empleados", explica Andreas Peichl, economista del 'think tank' alemán Ifo.

A día de hoy las fábricas germanas están funcionando al 80% de su capacidad, según las estimaciones de Markit. Dicho estudio asegura que la actividad se contrajo mucho más en Reino Unido o Francia que en Alemania durante el mes de marzo.

En cualquier caso, es complicado saber cuál es el número de factorías que permanecen abiertas. Pesos pesados como Volkswagen o BMW cerraron sus centros, pero en otras áreas hay incluso algunas plantas que siguen con su actividad normal. Parar la actividad "no es un fenómeno muy extendido entre las 3.300 empresas del sector", dice Holger Paul, portavoz de la Asociación Alemana de Ingeniería Mecánica.

Línea de montaje de BMW. (Reuters)
Línea de montaje de BMW. (Reuters)

Muchos de estos centros de trabajo acabarán por cerrar si la cuarentena se extiende y sigue hundiendo la actividad en Europa. Al final, si el número de operarios infectados crece las autoridades tendrán que clausurar muchos negocios. Pero, de momento, las cifras de pedidos siguen siendo sólidas y la demanda de China hace que tenga cierto sentido mantener en marcha la rueda.

Para reducir los riesgos los empresarios están implementando medidas sanitarias similares a las aplicadas en el gigante asiático. El pasado febrero, cuando la pandemia parecía todavía muy lejana para Europa, Ebm-papst, una empresa que fabrica motores eléctricos, ya impuso restricciones a los viajes de sus empleados y fomentó el teletrabajo en su plantilla.

En EEUU, donde tienen dos fábricas con un total de 400 operarios, hicieron obligatorio el uso de mascarillas y el distanciamiento social. Además, en sus sedes en Alemania no permitieron la entrada de nadie ajeno a la compañía y desinfectaron mobiliario y equipamiento. Incluso cambiaron los turnos para que en las salas de descanso no coincidieran trabajadores de diferentes turnos, e hicieron test a los que mostraban síntomas.

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Kion Group, que produce toros mecánicos y equipamiento de almacén, sigue trabajando pese a las disrupciones que ha sufrido en sus cadenas de suministros. La compañía tiene 4.000 empleados en China y creó un grupo de crisis para desarrollar estrategias sanitarias que luego aplicaron en Europa, tal y como explica su director ejecutivo, Gordon Riske. "Es extremadamente importante que las fábricas continúen funcionando", dice.

Robert Schullan, CEO de Hawe Hydraulik, un fabricante de válvulas y bombas con sede en Múnich, asegura que tiene sus seis fábricas funcionando a plena capacidad con un buen número de pedidos procedente de Asia principalmente. Entre las medidas que han aplicado está el cambio en los turnos de trabajo para que siempre coincidan los mismos empleados, que deben mantener una distancia de 1,5 metros entre ellos. Todos están monitorizados por un equipo médico.

El sistema empresarial alemán, que otorga bastante fuerza a los empleados para influir en la toma de decisión de los ejecutivos, ha ayudado a mantener en la misma línea a plantilla y dirección. "Proteger la salud de las personas es la máxima prioridad, pero no todas las actividades se pueden hacer desde casa", dice un portavoz de IG Metall, un sindicato industrial con más de dos millones de afiliados.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, en una visita a una fábrica de coches. (Reuters)
La canciller de Alemania, Angela Merkel, en una visita a una fábrica de coches. (Reuters)

Oliver Simon, un representante de los trabajadores del grupo de ingeniería Robert Bosch, explica que muchos de sus compañeros tenían ciertas preocupaciones a la hora de volver a sus puestos pero que consideraron que era mejor mantener en marcha las fábricas. Según sus estimaciones la mitad de la plantilla de Bosch en las plantas del oeste del país sigue acudiendo a su trabajo, mientras que el resto lo hace desde casa.

Estas empresas sí que se están encontrando con un fuerte desplome de la demanda europea para bienes como los coches. Además, hay escasez de ciertas piezas porque en muchas plantas del resto del continente se ha echado el cierre por las fuertes restricciones de movimiento que todavía estarán activas las próximas semanas.

Airbus, que tiene grandes plantas en Reino Unido, Francia, Alemania y España, está operando en el país teutón solo cuatro días a la semana porque las líneas están paradas ante la ausencia de piezas del resto de centros, tal y como confirma su portavoz Justin Dubon.

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Otros como Ebm-Papst han tenido que adaptarse a la nueva realidad y han empezado a producir ventiladores médicos tras ver cómo la demanda de componentes industriales ha caído. Con sus centros trabajando al 80%, han conseguido aumentar un 50% su capacidad para despachar estos respiradores.

Los economistas ya han explicado que los fabricantes de bienes industriales están mejor preparados que los productores de servicios ante estas situaciones, ya que pueden pivotar su actividad para cubrir la demanda. Negocios como hoteles o restaurantes no tienen esa flexibilidad.

En cualquier caso, cada semana de cuarentena le está costando a la economía alemana un 1% del Producto Interior Bruto, unos 40.000 millones de euros, según Lars Feld, director del Consejo de Expertos Económicos que asesora al Gobierno de Angela Merkel.

Incluso los gigantes industriales están teniendo problemas para sobrevivir en el escenario actual. "No podremos soportar una cuarentena que llegue más allá de mayo", sentencia Feld.

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